A pesar del auge e interés que despiertan el budismo y sus diferentes corrientes, lo cierto es que la tradición de las enseñanzas del Buda Gautama está llena de ingredientes misóginos. Un texto poco conocido es el Sutra del cuenco de sangre, un relato donde Maudgalyayana, discípulo del Buda, desciende a los infiernos para salvar a su madre; ahí la encuentra en compañía de otras mujeres, condenada a beber su propia sangre menstrual, la cual, según el libro, contamina la tierra y ofende a los dioses.

Fuera de la tradición del tantra, que es relativamente reciente (con un bagaje de unos mil años, y cuyo texto principal es el famoso Kama Sutra, o “sutra del placer”), parece haber poco espacio en el budismo para los placeres corporales y la celebración de la unión apasionada. Eso fue hasta que un joven monje tibetano, Gendun Chopel, decidió abandonar sus votos monásticos y viajar por Asia para adquirir un conocimiento que no estaba disponible en el monasterio.

Las colinas y valles de un lugar conforman su belleza.

Las espinas del pensamiento son la raíz de la enfermedad.

Detener el pensamiento sin meditación,

para la mayoría de la gente, proviene sólo del placer del sexo.

Chopel nació en la provincia tibetana de Amdo en 1903, y desde muy pequeño se formó en una rígida disciplina religiosa, donde fue reconocido por sus aptitudes para el debate y el manejo de los textos doctrinarios. A los 25 años comenzó a desarrollar un estilo filosófico propio y muy particular, ya no basado en el conocimiento documental y enciclopédico, sino apelando a la experiencia común. Su argumento era que todos los budas fueron hombres, seres terrenales, y como tales debieron adquirir primero el conocimiento de los sentidos fuera de la vida monástica, antes de las grandes elevaciones de la lectura.

gendunchopel1
IEn 1934 decidió dejar el monasterio y viajar. Vivió prácticamente en la pobreza, sosteniéndose gracias a pequeñas donaciones de académicos occidentales y misioneros cristianos. Durante esta época se convirtió en un apasionado del alcohol y la compañía de las mujeres, pero también escribió profusamente sobre aspectos históricos del Tibet, en el contexto de la anexión de dicho país a China. Fue en esta época, alrededor de 1939, que Chopel escribió su Tratado sobre la pasión, una celebración en verso sobre el cuerpo, lleno de consejos de una (casi) pornográfica precisión, pero de un valor espiritual notable.

Esta pasión que sin esfuerzo se levanta

en hombres y mujeres naturalmente

se cubre de un delgado velo de vergüenza.

Muestra su verdadero rostro, con un poco de esfuerzo, al desnudarse.

Chopel se inspira en el Kama Sutra para describir numerosas prácticas sexuales (heterosexuales, hay que decirlo), como vía para superar las convenciones añejas y la vergüenza sobre el propio cuerpo, así como el orgasmo como atributo divino de la carne.

Todas las expresiones adecuadas de belleza y sonrisas,

yendo y viniendo como ilusiones mágicas,

con el rostro sonriente, abrasado del brillo de la sangre,

a esto le llaman la gran Diosa Aterrorizante, cuerpo de pasión.

Muy cerca, confiando, libres de preocupación,

los dos embriagados de profundo deseo,

¿qué no van a hacer al hacer el amor?

Hacen todo; no dejan nada.

Por desgracia, la historia de Gendum Chopel no termina con un final feliz. Luego de regresar al Tibet y gozar de un breve periodo de reconocimiento en su tierra natal, las autoridades lo arrestaron bajo cargos falsos de contrabando y espionaje, lo que le granjeó cuatro años de cárcel. Al salir, vivió en la pobreza y murió entre las mujeres y el vino. Su legado al mundo: una historia del Tibet donde buscaba dar a conocer los avances del mundo a una sociedad sumamente cerrada y celosa, y un delicioso tratado sobre el placer carnal, que cierra con estas palabras de esperanza:

Que puedan todos los humildes que habitan esta amplia tierra

salir del pozo de leyes sin compasión

y ser capaces de entregarse con libertad

a los disfrutes comunes, tan necesarios y correctos.

 

 

Imágenes: 1) Dinesh Kannambadi-Creative Commons 2) Public Domain

A pesar del auge e interés que despiertan el budismo y sus diferentes corrientes, lo cierto es que la tradición de las enseñanzas del Buda Gautama está llena de ingredientes misóginos. Un texto poco conocido es el Sutra del cuenco de sangre, un relato donde Maudgalyayana, discípulo del Buda, desciende a los infiernos para salvar a su madre; ahí la encuentra en compañía de otras mujeres, condenada a beber su propia sangre menstrual, la cual, según el libro, contamina la tierra y ofende a los dioses.

Fuera de la tradición del tantra, que es relativamente reciente (con un bagaje de unos mil años, y cuyo texto principal es el famoso Kama Sutra, o “sutra del placer”), parece haber poco espacio en el budismo para los placeres corporales y la celebración de la unión apasionada. Eso fue hasta que un joven monje tibetano, Gendun Chopel, decidió abandonar sus votos monásticos y viajar por Asia para adquirir un conocimiento que no estaba disponible en el monasterio.

Las colinas y valles de un lugar conforman su belleza.

Las espinas del pensamiento son la raíz de la enfermedad.

Detener el pensamiento sin meditación,

para la mayoría de la gente, proviene sólo del placer del sexo.

Chopel nació en la provincia tibetana de Amdo en 1903, y desde muy pequeño se formó en una rígida disciplina religiosa, donde fue reconocido por sus aptitudes para el debate y el manejo de los textos doctrinarios. A los 25 años comenzó a desarrollar un estilo filosófico propio y muy particular, ya no basado en el conocimiento documental y enciclopédico, sino apelando a la experiencia común. Su argumento era que todos los budas fueron hombres, seres terrenales, y como tales debieron adquirir primero el conocimiento de los sentidos fuera de la vida monástica, antes de las grandes elevaciones de la lectura.

gendunchopel1
IEn 1934 decidió dejar el monasterio y viajar. Vivió prácticamente en la pobreza, sosteniéndose gracias a pequeñas donaciones de académicos occidentales y misioneros cristianos. Durante esta época se convirtió en un apasionado del alcohol y la compañía de las mujeres, pero también escribió profusamente sobre aspectos históricos del Tibet, en el contexto de la anexión de dicho país a China. Fue en esta época, alrededor de 1939, que Chopel escribió su Tratado sobre la pasión, una celebración en verso sobre el cuerpo, lleno de consejos de una (casi) pornográfica precisión, pero de un valor espiritual notable.

Esta pasión que sin esfuerzo se levanta

en hombres y mujeres naturalmente

se cubre de un delgado velo de vergüenza.

Muestra su verdadero rostro, con un poco de esfuerzo, al desnudarse.

Chopel se inspira en el Kama Sutra para describir numerosas prácticas sexuales (heterosexuales, hay que decirlo), como vía para superar las convenciones añejas y la vergüenza sobre el propio cuerpo, así como el orgasmo como atributo divino de la carne.

Todas las expresiones adecuadas de belleza y sonrisas,

yendo y viniendo como ilusiones mágicas,

con el rostro sonriente, abrasado del brillo de la sangre,

a esto le llaman la gran Diosa Aterrorizante, cuerpo de pasión.

Muy cerca, confiando, libres de preocupación,

los dos embriagados de profundo deseo,

¿qué no van a hacer al hacer el amor?

Hacen todo; no dejan nada.

Por desgracia, la historia de Gendum Chopel no termina con un final feliz. Luego de regresar al Tibet y gozar de un breve periodo de reconocimiento en su tierra natal, las autoridades lo arrestaron bajo cargos falsos de contrabando y espionaje, lo que le granjeó cuatro años de cárcel. Al salir, vivió en la pobreza y murió entre las mujeres y el vino. Su legado al mundo: una historia del Tibet donde buscaba dar a conocer los avances del mundo a una sociedad sumamente cerrada y celosa, y un delicioso tratado sobre el placer carnal, que cierra con estas palabras de esperanza:

Que puedan todos los humildes que habitan esta amplia tierra

salir del pozo de leyes sin compasión

y ser capaces de entregarse con libertad

a los disfrutes comunes, tan necesarios y correctos.

 

 

Imágenes: 1) Dinesh Kannambadi-Creative Commons 2) Public Domain