El ho’oponopono es una práctica ancestral hawaiana que permite a un individuo ponerse en contacto con su enojo, aceptar sus errores (ambos causas de enfermedad para esta cultura) y trabajarlos hasta que el peso de éstos desaparece.

Para muchos de los pueblos polinesios la enfermedad del cuerpo es un producto de los errores que cometemos durante nuestra vida, identificados como la violación del kapu o leyes espirituales. Para algunas de estas culturas la enfermedad es causada por el enojo de los dioses, y para otras existe porque los errores atraen deidades malvadas. Cualquiera que sea la creencia, el común denominador es que la expiación de las faltas comienza con la confesión y la disculpa, que hacen que el error y sus consecuencias metafísicas pierdan relevancia, como si se atrajera una suerte de ligereza espiritual; eso es ho’oponopono.

14596064428_a4df8d7951_zDesde hace cientos de años han existido prácticas similares en islas de Pacífico sur entre culturas indígenas de Nueva Zelanda, Samoa y Tahití. Originalmente, en su versión más antigua, el ho’oponopono era practicado por sacerdotes curanderos, los kahuna lapa’au, y se realizaba en presencia de varios miembros de la familia; era una suerte de conferencia familiar en la que a través de la discusión, la confesión, el arrepentimiento y la oración, se llegaba al perdón de los dioses y de la persona que había recibido la afrenta.

Con el paso del tiempo, el ho’oponopono comenzó a llevarse a cabo no por un sacerdote sino por el miembro más grande de la familia. El ritual comenzaba con una oración y posteriormente se formulaba un decreto sobre la transgresión, la cual se discutía entre los presentes, siempre en un tono conciliador. Durante la ceremonia había varios periodos de silencio que daban paso a la reflexión. Después, cada uno de los presentes enunciaba su sensación y sentimientos. Finalmente había una confesión: se expresaba arrepentimiento por la afrenta y se pedía una disculpa pública, que permitía a los involucrados liberarse de los errores y los resentimientos. El ritual cerraba con algo conocido como ‘oki, “dejar ir el pasado”, y una comida que en sus versiones más tradicionales incluía comer alga kala (sargazo) como símbolo de la liberación.

El siglo XX vio el nacimiento de un rito moderno derivado del ho’oponopono tradicional que permite a esta práctica convertirse en una herramienta de autoayuda practicable en la soledad, una especie ceremonia de autocuración que consiste principalmente en la oración (repetición prolongada de un decreto simple como “discúlpame”, “lo siento”, “gracias”, “te amo”, “te perdono”) para liberar afrentas, resentimientos, enojos, y expiar culpas.

En el mundo actual, la práctica de este por demás bello ritual podría arrojar luz sobre los procesos emocionales humanos (específicamente sobre la culpa, el enojo, el arrepentimiento, la empatía y el perdón), cada vez más relacionados por la medicina con las enfermedades físicas, y existir como un método alternativo emparentado con el psicoanálisis, los estudios budistas y la medicina psicosomática.

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El ho’oponopono es una práctica ancestral hawaiana que permite a un individuo ponerse en contacto con su enojo, aceptar sus errores (ambos causas de enfermedad para esta cultura) y trabajarlos hasta que el peso de éstos desaparece.

Para muchos de los pueblos polinesios la enfermedad del cuerpo es un producto de los errores que cometemos durante nuestra vida, identificados como la violación del kapu o leyes espirituales. Para algunas de estas culturas la enfermedad es causada por el enojo de los dioses, y para otras existe porque los errores atraen deidades malvadas. Cualquiera que sea la creencia, el común denominador es que la expiación de las faltas comienza con la confesión y la disculpa, que hacen que el error y sus consecuencias metafísicas pierdan relevancia, como si se atrajera una suerte de ligereza espiritual; eso es ho’oponopono.

14596064428_a4df8d7951_zDesde hace cientos de años han existido prácticas similares en islas de Pacífico sur entre culturas indígenas de Nueva Zelanda, Samoa y Tahití. Originalmente, en su versión más antigua, el ho’oponopono era practicado por sacerdotes curanderos, los kahuna lapa’au, y se realizaba en presencia de varios miembros de la familia; era una suerte de conferencia familiar en la que a través de la discusión, la confesión, el arrepentimiento y la oración, se llegaba al perdón de los dioses y de la persona que había recibido la afrenta.

Con el paso del tiempo, el ho’oponopono comenzó a llevarse a cabo no por un sacerdote sino por el miembro más grande de la familia. El ritual comenzaba con una oración y posteriormente se formulaba un decreto sobre la transgresión, la cual se discutía entre los presentes, siempre en un tono conciliador. Durante la ceremonia había varios periodos de silencio que daban paso a la reflexión. Después, cada uno de los presentes enunciaba su sensación y sentimientos. Finalmente había una confesión: se expresaba arrepentimiento por la afrenta y se pedía una disculpa pública, que permitía a los involucrados liberarse de los errores y los resentimientos. El ritual cerraba con algo conocido como ‘oki, “dejar ir el pasado”, y una comida que en sus versiones más tradicionales incluía comer alga kala (sargazo) como símbolo de la liberación.

El siglo XX vio el nacimiento de un rito moderno derivado del ho’oponopono tradicional que permite a esta práctica convertirse en una herramienta de autoayuda practicable en la soledad, una especie ceremonia de autocuración que consiste principalmente en la oración (repetición prolongada de un decreto simple como “discúlpame”, “lo siento”, “gracias”, “te amo”, “te perdono”) para liberar afrentas, resentimientos, enojos, y expiar culpas.

En el mundo actual, la práctica de este por demás bello ritual podría arrojar luz sobre los procesos emocionales humanos (específicamente sobre la culpa, el enojo, el arrepentimiento, la empatía y el perdón), cada vez más relacionados por la medicina con las enfermedades físicas, y existir como un método alternativo emparentado con el psicoanálisis, los estudios budistas y la medicina psicosomática.

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