Durante la historia del arte pictórico, y en particular en los últimos doscientos años, los colores cálidos han dominado por mucho a su contraparte fría. De hecho es notable la predominancia del naranja, que se coloca como el color más popular entre los pintores.

Prueba de ello es una gráfica que revela cuáles son los colores más empleados en las 120,000 pinturas de distintas épocas, que incluye el acervo digital de la BBC. La visualización, creada por Martin Bellander, resultó de un procesamiento de jerarquización cromática que se aplicó a la base de datos de la BBC.

Pero además de la sorpresiva hegemonía naranja, la gráfica muestra otro fenómeno que llama la atención: la reciente popularización del azul. Durante los últimos cincuenta años este color ha mantenido un crecimiento sostenido en sus apariciones dentro del arte pictórico, hasta llegar al punto en que podemos afirmar que el arte plástico jamás fue tan azul como ahora.

“Al principio no hay nada, luego hay un profundo vacío y después de eso una profundidad azul”, declaró alguna vez Yves Klein (a quien por cierto se le atribuye la creación de un tono de este color).

Recordemos que el azul podría considerarse como uno de los colores más evocadores a nuestro alcance. Hay algo de misterio en él, una elegancia que insinúa y que le sitúa alto en la predilección de los poetas –y quizá es precisamente la dificultad para describirlo lo que le hace tan propenso a la metáfora–.

Ahora, la pregunta sería: ¿cuáles son las causas, y cuáles las consecuencias de esta , por lo demás afortunada, “azulización” del arte?

Durante la historia del arte pictórico, y en particular en los últimos doscientos años, los colores cálidos han dominado por mucho a su contraparte fría. De hecho es notable la predominancia del naranja, que se coloca como el color más popular entre los pintores.

Prueba de ello es una gráfica que revela cuáles son los colores más empleados en las 120,000 pinturas de distintas épocas, que incluye el acervo digital de la BBC. La visualización, creada por Martin Bellander, resultó de un procesamiento de jerarquización cromática que se aplicó a la base de datos de la BBC.

Pero además de la sorpresiva hegemonía naranja, la gráfica muestra otro fenómeno que llama la atención: la reciente popularización del azul. Durante los últimos cincuenta años este color ha mantenido un crecimiento sostenido en sus apariciones dentro del arte pictórico, hasta llegar al punto en que podemos afirmar que el arte plástico jamás fue tan azul como ahora.

“Al principio no hay nada, luego hay un profundo vacío y después de eso una profundidad azul”, declaró alguna vez Yves Klein (a quien por cierto se le atribuye la creación de un tono de este color).

Recordemos que el azul podría considerarse como uno de los colores más evocadores a nuestro alcance. Hay algo de misterio en él, una elegancia que insinúa y que le sitúa alto en la predilección de los poetas –y quizá es precisamente la dificultad para describirlo lo que le hace tan propenso a la metáfora–.

Ahora, la pregunta sería: ¿cuáles son las causas, y cuáles las consecuencias de esta , por lo demás afortunada, “azulización” del arte?

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