La imagen del samurái se encuentra enclavada en nuestro inconsciente colectivo como una fuente de poder, orgullo y belleza: una casta de guerreros cuya finalidad histórica fue servir al shogun militar y moralmente, con su vida si era preciso.

Su decadencia no fue lenta sino súbita, e incluso podríamos enmarcarla como una de las consecuencias más claras de la apertura comercial de Japón con la Restauración Meiji de 1868: luego de surgir como guerreros provinciales desde el siglo XII, fueron condenados al olvido a través de nuevas directivas políticas que beneficiaban a los inversionistas occidentales mientras recluían su forma de vida al museo.

A Japanese Samurai warrior.

Y es que el código de honor del samurái, el bushido o “camino del guerrero”, no era solamente un aditamento más en la complicada coraza que rodeaba el cuerpo de los guerreros, sino un afilado conjunto de sabiduría que guiaba la vida práctica y vinculaba socialmente la existencia del samurái a un modo de vida que Japón poco a poco dejaba de lado.

La disciplina y la lealtad, pero también la alegría y el respeto por nuestros rivales fueron el legado que los orgullosos guerreros dejaron al desaparecer. Las fotografías presentadas aquí pertenecen justamente a esa etapa de la historia japonesa en la que sus fronteras marítimas se abren por primera vez al comercio internacional; las nuevas leyes prohibían e incluso penalizaban la portación de espadas, autorizando el uso de armas solamente al nuevo ejército formado según la usanza occidental.

Japanese Samurai warrior with tattoos.

La expresión japonesa wabi-sabi, de difícil traducción, implica la contemplación estética de algo hermoso que se desvanece: su esencia se comprende emocionalmente, no intelectualmente, y probablemente sea lo que observamos en las imágenes de los orgullosos guerreros (y guerreras) samurái de las imágenes aquí presentadas: una presencia poderosa, avasalladora incluso, pero sumamente delicada, como una flor de hierro –una imagen de algo que poco a poco llega a su fin, un desvanecimiento grácil y digno, conforme con una vida igualmente digna. La feliz alegría del samurái que lucha incluso como si ya estuviera muerto.

A Japanese Samurai. A female Samurai. Samurai Warrior  A Japanese warrior or Samurai with body tattoos.

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La imagen del samurái se encuentra enclavada en nuestro inconsciente colectivo como una fuente de poder, orgullo y belleza: una casta de guerreros cuya finalidad histórica fue servir al shogun militar y moralmente, con su vida si era preciso.

Su decadencia no fue lenta sino súbita, e incluso podríamos enmarcarla como una de las consecuencias más claras de la apertura comercial de Japón con la Restauración Meiji de 1868: luego de surgir como guerreros provinciales desde el siglo XII, fueron condenados al olvido a través de nuevas directivas políticas que beneficiaban a los inversionistas occidentales mientras recluían su forma de vida al museo.

A Japanese Samurai warrior.

Y es que el código de honor del samurái, el bushido o “camino del guerrero”, no era solamente un aditamento más en la complicada coraza que rodeaba el cuerpo de los guerreros, sino un afilado conjunto de sabiduría que guiaba la vida práctica y vinculaba socialmente la existencia del samurái a un modo de vida que Japón poco a poco dejaba de lado.

La disciplina y la lealtad, pero también la alegría y el respeto por nuestros rivales fueron el legado que los orgullosos guerreros dejaron al desaparecer. Las fotografías presentadas aquí pertenecen justamente a esa etapa de la historia japonesa en la que sus fronteras marítimas se abren por primera vez al comercio internacional; las nuevas leyes prohibían e incluso penalizaban la portación de espadas, autorizando el uso de armas solamente al nuevo ejército formado según la usanza occidental.

Japanese Samurai warrior with tattoos.

La expresión japonesa wabi-sabi, de difícil traducción, implica la contemplación estética de algo hermoso que se desvanece: su esencia se comprende emocionalmente, no intelectualmente, y probablemente sea lo que observamos en las imágenes de los orgullosos guerreros (y guerreras) samurái de las imágenes aquí presentadas: una presencia poderosa, avasalladora incluso, pero sumamente delicada, como una flor de hierro –una imagen de algo que poco a poco llega a su fin, un desvanecimiento grácil y digno, conforme con una vida igualmente digna. La feliz alegría del samurái que lucha incluso como si ya estuviera muerto.

A Japanese Samurai. A female Samurai. Samurai Warrior  A Japanese warrior or Samurai with body tattoos.

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