Titán indiscutible de la ciencia ficción literaria, Isaac Asimov fue también un observador tan agudo de la maquinaria científica que sus predicciones demuestran una virtud oracular. En 1988, el presentador Bill Moyers lo entrevistó para Mundo de ideas y dio lugar a una de las mejores conferencias sobre las posibilidades de Internet que tenemos a la mano; incluso ahora que, en primer lugar, existe el Internet.

Es recomendable escuchar su plática como si lo hiciéramos desde el pasado, cuando no había conexiones privadas a la red ni computadoras personales. Desde ahí, entonces, caer en cuenta que todo eso que predice está aquí y es una herramienta maravillosa que quizá debamos utilizar más en esa dirección del aprendizaje, personalizado y excéntrico, que en divagaciones sociales.

Una vez que tengamos conexiones de computadora en cada casa, cada una de ellas conectada a enormes bibliotecas, donde cualquiera pueda hacer cualquier pregunta y obtener respuestas y referencias de algún tema que te tenga interesado desde niño, no importará lo que digan los demás porque es en lo que tú estás interesado.

Puedes hacerlo en tu propio cuarto, a tu propia velocidad, a tu propia dirección, a tu propio tiempo. Entonces todo el mundo disfrutará aprender.

Hoy en día, lo que las personas llaman aprendizaje es algo impuesto. Y todos están forzados a aprender la misma cosa, al mismo tiempo, al mismo ritmo en clase. Y todos son diferentes. Para algunos es demasiado rápido, para algunos demasiado lento. Pero sí se les da una oportunidad, además de la escuela (y no hablo de abolir la escuela), de seguir su interés desde el principio.

Cuando Bill Moyers interviene y le hace la tan arraigada pregunta de sus tiempos: “¿Qué hay del argumento que dice que las computadoras deshumanizan el aprendizaje?”, Asimov da la vuelta a la cuestión de inmediato:

De hecho es justo lo opuesto. A mí me parece que es a través de estas máquinas que por primera vez podremos tener una relación “uno a uno” entre la fuente de información y el consumidor de la información.

Asimov sostiene que las computadoras del futuro son una manera en que todos podrán tener un tutor “uno a uno” en la forma de acceso a los conocimientos acumulados de la especie humana. Estaba anticipando ya todas esas bibliotecas digitales que nos esperan con sus interminables joyas que a menudo tomamos por sentado. Subraya también la manera en que una disciplina te puede llevar a otra, y a otra, porque todas están fundamentalmente interconectadas, hipervinculadas, podemos decir. En pocas palabras y sin ahogar su entrevista en comentario, Asimov nos está recordando la maravilla de lo que tenemos en frente y las posibilidades de ritmo, tiempo y dirección que tenemos a la mano.

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Titán indiscutible de la ciencia ficción literaria, Isaac Asimov fue también un observador tan agudo de la maquinaria científica que sus predicciones demuestran una virtud oracular. En 1988, el presentador Bill Moyers lo entrevistó para Mundo de ideas y dio lugar a una de las mejores conferencias sobre las posibilidades de Internet que tenemos a la mano; incluso ahora que, en primer lugar, existe el Internet.

Es recomendable escuchar su plática como si lo hiciéramos desde el pasado, cuando no había conexiones privadas a la red ni computadoras personales. Desde ahí, entonces, caer en cuenta que todo eso que predice está aquí y es una herramienta maravillosa que quizá debamos utilizar más en esa dirección del aprendizaje, personalizado y excéntrico, que en divagaciones sociales.

Una vez que tengamos conexiones de computadora en cada casa, cada una de ellas conectada a enormes bibliotecas, donde cualquiera pueda hacer cualquier pregunta y obtener respuestas y referencias de algún tema que te tenga interesado desde niño, no importará lo que digan los demás porque es en lo que tú estás interesado.

Puedes hacerlo en tu propio cuarto, a tu propia velocidad, a tu propia dirección, a tu propio tiempo. Entonces todo el mundo disfrutará aprender.

Hoy en día, lo que las personas llaman aprendizaje es algo impuesto. Y todos están forzados a aprender la misma cosa, al mismo tiempo, al mismo ritmo en clase. Y todos son diferentes. Para algunos es demasiado rápido, para algunos demasiado lento. Pero sí se les da una oportunidad, además de la escuela (y no hablo de abolir la escuela), de seguir su interés desde el principio.

Cuando Bill Moyers interviene y le hace la tan arraigada pregunta de sus tiempos: “¿Qué hay del argumento que dice que las computadoras deshumanizan el aprendizaje?”, Asimov da la vuelta a la cuestión de inmediato:

De hecho es justo lo opuesto. A mí me parece que es a través de estas máquinas que por primera vez podremos tener una relación “uno a uno” entre la fuente de información y el consumidor de la información.

Asimov sostiene que las computadoras del futuro son una manera en que todos podrán tener un tutor “uno a uno” en la forma de acceso a los conocimientos acumulados de la especie humana. Estaba anticipando ya todas esas bibliotecas digitales que nos esperan con sus interminables joyas que a menudo tomamos por sentado. Subraya también la manera en que una disciplina te puede llevar a otra, y a otra, porque todas están fundamentalmente interconectadas, hipervinculadas, podemos decir. En pocas palabras y sin ahogar su entrevista en comentario, Asimov nos está recordando la maravilla de lo que tenemos en frente y las posibilidades de ritmo, tiempo y dirección que tenemos a la mano.

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