En ocasiones, las lecciones más simples de la vida evaden nuestra atención con gran facilidad, y resultan, paradójicamente, más complejas y difíciles de entender que otras. Este es el caso de una, muy concreta, que alguna vez Joseph Campbell —probablemente, uno de los hombres más sabios del siglo pasado— ofreció: persigue lo que te hace feliz, sin miedo, y no lo dejes ir.

En 1988, mientras Campbell hablaba sobre el sacrificio y la dicha en una entrevista con Bill Moyers para The Power of Myth (un documental en episodios del Public Broadcasting Service de Estados Unidos), el también profesor aseguró que el consejo más importante que él podía dar a sus alumnos era el aferrarse incondicionalmente a aquellas cosas que les generan dicha, esas que son capaces de producir un sentimiento profundo y duradero de ser, y que encienden tanto el cuerpo como el alma.

Según Campbell, tristemente, hay una gran cantidad de personas que pasan la vida sin hacer lo que realmente desean, siguiendo la falsa idea de que hay que hacer lo que debemos hacer, y no lo que realmente queremos. Dentro de este planteamiento, el verdadero éxito no está relacionado con algo que existe afuera de nosotros (como la fama o la riqueza), sino con lo que llevamos dentro.

Para explicar este argumento, el mitólogo habla de los términos en sánscrito —para él, el más importante lenguaje espiritual de la humanidad— sat (el ser o la esencia inmutable de una entidad), chit (la conciencia total) y ananda, (el éxtasis o arrebato). Estos tres conceptos son la plataforma desde la que podemos comenzar un camino espiritual verdadero. Con respecto a esta triada, un encantador Joseph Campbell asegura que si bien no está seguro de qué es exactamente ser o tener una conciencia total, sí es posible encontrar eso que produce un arrebato al alma y el corazón (en su caso, la cultura india, las mitologías, el arte, la música y la danza), y a partir de ello ser y vivir con conciencia.

No es necesario ser un poeta para hallar tu dicha, explica el maestro, aunque los poetas son esos personajes que logran hacer una profesión y un estilo de vida a partir de estar en contacto con todo esto. La técnica para descubrir el éxtasis y mantenernos en contacto con este lado de nosotros no puede enseñarse, es algo que cada persona debe buscar como parte de su camino y a lo cuál todos podemos acceder. En este punto, Campbell describe bellamente ese momento en el que sus alumnos encontraban el arrebato en su presencia: los ojos se abrían, la complexión del cuerpo cambiaba y lo único que él podía desear era que nunca lo dejaran ir, pues ese estudiante había encontrado su vida, ahí, frente a él.

El secreto radica en sumergirte en tu propia profundidad, explica Campbell, y esto puede lograrse dentro de un proceso completamente intuitivo, solamente hay que aprender a reconocerlo y confiar en lo que en algún punto este sabio describe como unas “manos invisibles”, una fuerza que nos lleva hasta ese camino que, cuando se encuentra frente a nosotros, pareciera habernos estado esperando. Es entonces cuando todo parece caer en su lugar, cuando la vida nos acerca a la gente que comparte el éxtasis con nosotros, y cuando las puertas que no sabíamos que existían comienzan a abrirse. El secreto, podríamos concluir, se encuentra en un ejercicio simple y complejo al mismo tiempo: el acto de poner atención.

Para escuchar este fragmento de la entrevista a Joseph Campbell, sigue este enlace.

 

 

*Imagen: Jean Erdman, Joseph Campbell y Joan Halifax, Montana, 1970

 

En ocasiones, las lecciones más simples de la vida evaden nuestra atención con gran facilidad, y resultan, paradójicamente, más complejas y difíciles de entender que otras. Este es el caso de una, muy concreta, que alguna vez Joseph Campbell —probablemente, uno de los hombres más sabios del siglo pasado— ofreció: persigue lo que te hace feliz, sin miedo, y no lo dejes ir.

En 1988, mientras Campbell hablaba sobre el sacrificio y la dicha en una entrevista con Bill Moyers para The Power of Myth (un documental en episodios del Public Broadcasting Service de Estados Unidos), el también profesor aseguró que el consejo más importante que él podía dar a sus alumnos era el aferrarse incondicionalmente a aquellas cosas que les generan dicha, esas que son capaces de producir un sentimiento profundo y duradero de ser, y que encienden tanto el cuerpo como el alma.

Según Campbell, tristemente, hay una gran cantidad de personas que pasan la vida sin hacer lo que realmente desean, siguiendo la falsa idea de que hay que hacer lo que debemos hacer, y no lo que realmente queremos. Dentro de este planteamiento, el verdadero éxito no está relacionado con algo que existe afuera de nosotros (como la fama o la riqueza), sino con lo que llevamos dentro.

Para explicar este argumento, el mitólogo habla de los términos en sánscrito —para él, el más importante lenguaje espiritual de la humanidad— sat (el ser o la esencia inmutable de una entidad), chit (la conciencia total) y ananda, (el éxtasis o arrebato). Estos tres conceptos son la plataforma desde la que podemos comenzar un camino espiritual verdadero. Con respecto a esta triada, un encantador Joseph Campbell asegura que si bien no está seguro de qué es exactamente ser o tener una conciencia total, sí es posible encontrar eso que produce un arrebato al alma y el corazón (en su caso, la cultura india, las mitologías, el arte, la música y la danza), y a partir de ello ser y vivir con conciencia.

No es necesario ser un poeta para hallar tu dicha, explica el maestro, aunque los poetas son esos personajes que logran hacer una profesión y un estilo de vida a partir de estar en contacto con todo esto. La técnica para descubrir el éxtasis y mantenernos en contacto con este lado de nosotros no puede enseñarse, es algo que cada persona debe buscar como parte de su camino y a lo cuál todos podemos acceder. En este punto, Campbell describe bellamente ese momento en el que sus alumnos encontraban el arrebato en su presencia: los ojos se abrían, la complexión del cuerpo cambiaba y lo único que él podía desear era que nunca lo dejaran ir, pues ese estudiante había encontrado su vida, ahí, frente a él.

El secreto radica en sumergirte en tu propia profundidad, explica Campbell, y esto puede lograrse dentro de un proceso completamente intuitivo, solamente hay que aprender a reconocerlo y confiar en lo que en algún punto este sabio describe como unas “manos invisibles”, una fuerza que nos lleva hasta ese camino que, cuando se encuentra frente a nosotros, pareciera habernos estado esperando. Es entonces cuando todo parece caer en su lugar, cuando la vida nos acerca a la gente que comparte el éxtasis con nosotros, y cuando las puertas que no sabíamos que existían comienzan a abrirse. El secreto, podríamos concluir, se encuentra en un ejercicio simple y complejo al mismo tiempo: el acto de poner atención.

Para escuchar este fragmento de la entrevista a Joseph Campbell, sigue este enlace.

 

 

*Imagen: Jean Erdman, Joseph Campbell y Joan Halifax, Montana, 1970