Sobre los 64 escaques de un tablero virtual cualquiera que así lo desee está invitado a sostener un duelo histórico. Y es que, debemos recalcar, el contrincante no solo es un ser ingrávido, una reminiscencia, sino que es el fantasma de, ni más ni menos, uno de los artistas más inquietos del siglo XX –y también uno de los más apasionados jugadores de ajedrez–, Marcel Duchamp.

Pionero del arte conceptual, este francés mantuvo a lo largo de su vida una explícita devoción por el ajedrez. Incluso, cuando ya era una figura consagrada en el mundo del arte corrió el rumor de que abandonaría sus hábitos creativos para dedicarse exclusivamente a este juego. Si bien esto nunca ocurrió, en cambio la presencia del ajedrez en su obra se intensificó, recordemos por ejemplo su tablero de ajedrez tallado a mano y creado para no ser jugado.

Este improbable encuentro está a tu disposición gracias a un proyecto que, de manera cortés, combina algoritmos y fantasmagoria. Su creador, Scott Kindall, analizó los registros históricos de las partidas que sostuvo el francés, a partir de lo cual generó un programa que predice los movimientos que el nombrado como Maestro por la Federación Francesa de Ajedrez, hubiera ejecutado. Cuando accedes a una partid mueves tu pieza y el fantasma de Duchamp responde de acuerdo a la jugada más probable que hubiese realizado el artista en vida. Tal vez sobre decir que estarás ante un férreo oponente.

Para jugar “Playing Duchamp” sigue este enlace

Sobre los 64 escaques de un tablero virtual cualquiera que así lo desee está invitado a sostener un duelo histórico. Y es que, debemos recalcar, el contrincante no solo es un ser ingrávido, una reminiscencia, sino que es el fantasma de, ni más ni menos, uno de los artistas más inquietos del siglo XX –y también uno de los más apasionados jugadores de ajedrez–, Marcel Duchamp.

Pionero del arte conceptual, este francés mantuvo a lo largo de su vida una explícita devoción por el ajedrez. Incluso, cuando ya era una figura consagrada en el mundo del arte corrió el rumor de que abandonaría sus hábitos creativos para dedicarse exclusivamente a este juego. Si bien esto nunca ocurrió, en cambio la presencia del ajedrez en su obra se intensificó, recordemos por ejemplo su tablero de ajedrez tallado a mano y creado para no ser jugado.

Este improbable encuentro está a tu disposición gracias a un proyecto que, de manera cortés, combina algoritmos y fantasmagoria. Su creador, Scott Kindall, analizó los registros históricos de las partidas que sostuvo el francés, a partir de lo cual generó un programa que predice los movimientos que el nombrado como Maestro por la Federación Francesa de Ajedrez, hubiera ejecutado. Cuando accedes a una partid mueves tu pieza y el fantasma de Duchamp responde de acuerdo a la jugada más probable que hubiese realizado el artista en vida. Tal vez sobre decir que estarás ante un férreo oponente.

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