El nombre de Nelly Bly (1864-1922), una de las primeras mujeres que surcaron valientemente las aguas del periodismo, resulta desconocido para la gran mayoría, pero su rebeldía y muy propio estilo la convirtieron en una figura imprescindible dentro de la historia del género. El trabajo de esta audaz escritora influenció a generaciones de cronistas posteriores, su forma de vestir habría de convertirse en una moda durante su época, y las aventuras que vivió son dignas de recordarse aún hoy.

Nacida dentro de una familia pobre de Pensilvania, Elizabeth Jane Cochran recibió poca educación formal, pero su brillante carrera inició en 1885 (cuando tenía apenas 21 años) de una manera sobresaliente: al leer un artículo con tintes misóginos publicado por el diario Dispatch de Pittsburgh, ella escribió una mordaz carta anónima al editor, quien al leerla, la contactó para que trabajara con él, a pesar de tratarse de una mujer.

nellie_bly_journalist
Su nombre de escritora fue Nelly Bly, y comenzó escribiendo artículos sobre lo que entonces se consideraba debía escribir una mujer: moda, decoración y jardinería. Cansada de este tipo de contenidos, Bly viajó a México para convertirse en corresponsal y seis meses después, cuando volvió a Estados Unidos, entró a trabajar al diario neoyorquino World. Su primer escrito para esta publicación — y una de las razones por las que hoy la recordamos— fue el artículo sobre un hospital mental para mujeres ubicado en la Isla Backwell (hoy la Isla Roosevelt, en el Río Este de Nueva York), titulado Behind Asylum Bars (Tras de los barrotes del asilo).

Después de escuchar comentarios aterradores sobre lo que sucedía en la institución, Nelly Bly se hizo pasar por enferma mental para así poder ser admitida, en lo que sería su primer trabajo de periodismo encubierto. Lo que la escritora vivió dentro de este lugar, sin duda, superó sus expectativas: las pacientes —muchas de ellas no eran enfermas mentales, sino inmigrantes que no podían hablar inglés— eran literalmente torturadas en tinas con agua helada y a duras penas recibían alimentos. Tras vivir en carne propia todas estas atrocidades, Bly logró salir de su encierro y escribió un artículo en el que denunciaba las condiciones en las que estas mujeres, casi todas de clase baja, vivían. Su artículo tuvo tal efecto, que provocó que las autoridades investigaran el lugar e invirtieran en él para mejorarlo.

The World Newspaper
El trabajo de Nelly Bly tras su estancia en el manicomio derivó en una carrera exitosa dentro de esta clase de periodismo. Ella habría de hacerse pasar por distintos personajes (desde el de una mucama desempleada, una madre soltera tratando de vender a su bebé, hasta una entrenadora de elefantes o una bailarina), escribiendo coberturas que le ganaron un lugar importante en la prensa y en el mundo intelectual del Estados Unidos de entonces.

Otra de las más memorables hazañas de Bly fue el viaje alrededor del mundo en 72 días que realizó en 1889 inspirada por Julio Verne, y al lado de otra periodista llamada Elizabeth Bisland. Esta travesía marcó un nuevo récord mundial y habría de revelar una faceta más de Bly (que viajaba con una pequeñísima y ligera maleta que cargaba ella misma, ropa cómoda y un sombrero al estilo de Sherlock Holmes). Uno de los últimos trabajos de Bly incluyó reportajes desde Austria, durante la Primera Guerra Mundial.

A pesar de que algunos de sus textos reflejan prejuicios propios de su era —como apuntes ciertamente racistas—, Nelly Bly trabajó arduamente para denunciar injusticias y ayudar a minorías desprotegidas. Esta escritora, una actriz nata, desarrolló un estilo literario propio y elegante, además de trabajar por los derechos de su género (en una época en la que comenzaba la batalla por el sufragio femenino), sentando las bases para la configuración de la mujer moderna, al menos en las sociedades anglosajonas, y convirtiéndose en pionera de una lucha y un oficio que están tan vivos hoy, como lo estaban hace cien años.

 

 

*Imágenes: Wikimedia Commons

El nombre de Nelly Bly (1864-1922), una de las primeras mujeres que surcaron valientemente las aguas del periodismo, resulta desconocido para la gran mayoría, pero su rebeldía y muy propio estilo la convirtieron en una figura imprescindible dentro de la historia del género. El trabajo de esta audaz escritora influenció a generaciones de cronistas posteriores, su forma de vestir habría de convertirse en una moda durante su época, y las aventuras que vivió son dignas de recordarse aún hoy.

Nacida dentro de una familia pobre de Pensilvania, Elizabeth Jane Cochran recibió poca educación formal, pero su brillante carrera inició en 1885 (cuando tenía apenas 21 años) de una manera sobresaliente: al leer un artículo con tintes misóginos publicado por el diario Dispatch de Pittsburgh, ella escribió una mordaz carta anónima al editor, quien al leerla, la contactó para que trabajara con él, a pesar de tratarse de una mujer.

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Su nombre de escritora fue Nelly Bly, y comenzó escribiendo artículos sobre lo que entonces se consideraba debía escribir una mujer: moda, decoración y jardinería. Cansada de este tipo de contenidos, Bly viajó a México para convertirse en corresponsal y seis meses después, cuando volvió a Estados Unidos, entró a trabajar al diario neoyorquino World. Su primer escrito para esta publicación — y una de las razones por las que hoy la recordamos— fue el artículo sobre un hospital mental para mujeres ubicado en la Isla Backwell (hoy la Isla Roosevelt, en el Río Este de Nueva York), titulado Behind Asylum Bars (Tras de los barrotes del asilo).

Después de escuchar comentarios aterradores sobre lo que sucedía en la institución, Nelly Bly se hizo pasar por enferma mental para así poder ser admitida, en lo que sería su primer trabajo de periodismo encubierto. Lo que la escritora vivió dentro de este lugar, sin duda, superó sus expectativas: las pacientes —muchas de ellas no eran enfermas mentales, sino inmigrantes que no podían hablar inglés— eran literalmente torturadas en tinas con agua helada y a duras penas recibían alimentos. Tras vivir en carne propia todas estas atrocidades, Bly logró salir de su encierro y escribió un artículo en el que denunciaba las condiciones en las que estas mujeres, casi todas de clase baja, vivían. Su artículo tuvo tal efecto, que provocó que las autoridades investigaran el lugar e invirtieran en él para mejorarlo.

The World Newspaper
El trabajo de Nelly Bly tras su estancia en el manicomio derivó en una carrera exitosa dentro de esta clase de periodismo. Ella habría de hacerse pasar por distintos personajes (desde el de una mucama desempleada, una madre soltera tratando de vender a su bebé, hasta una entrenadora de elefantes o una bailarina), escribiendo coberturas que le ganaron un lugar importante en la prensa y en el mundo intelectual del Estados Unidos de entonces.

Otra de las más memorables hazañas de Bly fue el viaje alrededor del mundo en 72 días que realizó en 1889 inspirada por Julio Verne, y al lado de otra periodista llamada Elizabeth Bisland. Esta travesía marcó un nuevo récord mundial y habría de revelar una faceta más de Bly (que viajaba con una pequeñísima y ligera maleta que cargaba ella misma, ropa cómoda y un sombrero al estilo de Sherlock Holmes). Uno de los últimos trabajos de Bly incluyó reportajes desde Austria, durante la Primera Guerra Mundial.

A pesar de que algunos de sus textos reflejan prejuicios propios de su era —como apuntes ciertamente racistas—, Nelly Bly trabajó arduamente para denunciar injusticias y ayudar a minorías desprotegidas. Esta escritora, una actriz nata, desarrolló un estilo literario propio y elegante, además de trabajar por los derechos de su género (en una época en la que comenzaba la batalla por el sufragio femenino), sentando las bases para la configuración de la mujer moderna, al menos en las sociedades anglosajonas, y convirtiéndose en pionera de una lucha y un oficio que están tan vivos hoy, como lo estaban hace cien años.

 

 

*Imágenes: Wikimedia Commons