La antropólogos culturales, como Mary Douglas, han establecido desde hace tiempo que la elección de ciertos objetos como representantes de un grupo social, es también elegir una manera de ser y estar en el mundo.

En el caso de Bárbara, una adulta mayor que padece demencia senil, la colaboración con Chloe Meineck en la creación de una caja musical, ha significado la oportunidad de aferrarse a sus recuerdos más preciados.

Los estudios recientes del neurólogo Oliver Sacks han demostrado cómo la música puede ayudar a reactivar los recuerdos de pacientes que enfrentan la pérdida de la memoria, ya sea por demencia senil o por Alzheimer. Sacks afirma que la percepción musical o sonora arroja los recuerdos más persistentes.

Considerando esta premisa, y con el fin de recolectar una serie de objetos que atesoren los recuerdos de Bárbara, Meineck diseñó la Music Memory Box. Dichos objetos, que fueron elegidos por Bárbara al igual que las piezas sonoras, le permiten a ella asociarlos con alguna etapa importante de su vida.

Bárbara va hilando la relación de los objetos con su historia de vida por medio de la sensibilidad sonora que le transmiten canciones como “Country Gardens”. El movimiento de cada uno de los objetos, y las etiquetas RFID (identificación por radiofrecuencia), las cuales permiten la asociación de un objeto a una pieza musical determinada, despiertan su sensibilidad sonora.

Asimismo, un conejo de cerámica obsequiado por su abuela cuando enfermó de varicela, y la música para piano que suena al momento de manipular una réplica, diseñada por Meineck, facilita su asociación con el momento en el que su abuela le enseñó a bailar polca.

La intención de Meineck es seguir colaborando con adultos mayores en diseños que puedan coadyuvar ante la pérdida de la memoria a una escala más grande. Será interesante seguir los proyectos de la diseñadora, ya que son instrumentos muy útiles a la hora de disminuir el efecto ominoso de enfermedades degenerativas como el Alzheimer y permiten mantener uno de los regalos más hermosos que originalmente nos fueron obsequiados al ser humano: la capacidad de recordar.

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La antropólogos culturales, como Mary Douglas, han establecido desde hace tiempo que la elección de ciertos objetos como representantes de un grupo social, es también elegir una manera de ser y estar en el mundo.

En el caso de Bárbara, una adulta mayor que padece demencia senil, la colaboración con Chloe Meineck en la creación de una caja musical, ha significado la oportunidad de aferrarse a sus recuerdos más preciados.

Los estudios recientes del neurólogo Oliver Sacks han demostrado cómo la música puede ayudar a reactivar los recuerdos de pacientes que enfrentan la pérdida de la memoria, ya sea por demencia senil o por Alzheimer. Sacks afirma que la percepción musical o sonora arroja los recuerdos más persistentes.

Considerando esta premisa, y con el fin de recolectar una serie de objetos que atesoren los recuerdos de Bárbara, Meineck diseñó la Music Memory Box. Dichos objetos, que fueron elegidos por Bárbara al igual que las piezas sonoras, le permiten a ella asociarlos con alguna etapa importante de su vida.

Bárbara va hilando la relación de los objetos con su historia de vida por medio de la sensibilidad sonora que le transmiten canciones como “Country Gardens”. El movimiento de cada uno de los objetos, y las etiquetas RFID (identificación por radiofrecuencia), las cuales permiten la asociación de un objeto a una pieza musical determinada, despiertan su sensibilidad sonora.

Asimismo, un conejo de cerámica obsequiado por su abuela cuando enfermó de varicela, y la música para piano que suena al momento de manipular una réplica, diseñada por Meineck, facilita su asociación con el momento en el que su abuela le enseñó a bailar polca.

La intención de Meineck es seguir colaborando con adultos mayores en diseños que puedan coadyuvar ante la pérdida de la memoria a una escala más grande. Será interesante seguir los proyectos de la diseñadora, ya que son instrumentos muy útiles a la hora de disminuir el efecto ominoso de enfermedades degenerativas como el Alzheimer y permiten mantener uno de los regalos más hermosos que originalmente nos fueron obsequiados al ser humano: la capacidad de recordar.

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