El botánico inglés Nehemiah Grew (1641-1712) fue uno de los primeros naturalistas que utilizó el microscopio en el estudio de la morfología de las plantas. Su obra más memorable es sin duda uno de sus trabajos iniciales, The Anatomy of Plants, de 1680, que contiene sus observaciones al respecto acompañadas de delicadas ilustraciones.

A Grew se le recuerda por haber establecido las bases de observación de la botánica de los siguientes cien años. Sus estudios de las plantas estuvieron guiados por la idea de que podría haber similitudes de función entre los animales y las plantas, lo cual lo llevó a buscar órganos equivalentes en cada uno. Grew, por ejemplo, creía en una forma de respiración de las plantas (que luego fue demostrada). Asimismo, la filosofía mecánica del investigador le permitió pensar como un ingeniero: develó el funcionamiento de las plantas por medio de una analogía con el funcionamiento de máquinas como la de un reloj.

Por esa “ingeniería mecánica”, el trabajo meticuloso de Grew se reflejó en uno de los libros más estéticos que se han publicado jamás. La morfología de las plantas revelada en las ilustraciones adquiere el aspecto de finos abanicos o panales mandálicos de agua que establecieron las bases de la botánica moderna y allanaron el camino de la anatomía de las plantas.

El botánico inglés Nehemiah Grew (1641-1712) fue uno de los primeros naturalistas que utilizó el microscopio en el estudio de la morfología de las plantas. Su obra más memorable es sin duda uno de sus trabajos iniciales, The Anatomy of Plants, de 1680, que contiene sus observaciones al respecto acompañadas de delicadas ilustraciones.

A Grew se le recuerda por haber establecido las bases de observación de la botánica de los siguientes cien años. Sus estudios de las plantas estuvieron guiados por la idea de que podría haber similitudes de función entre los animales y las plantas, lo cual lo llevó a buscar órganos equivalentes en cada uno. Grew, por ejemplo, creía en una forma de respiración de las plantas (que luego fue demostrada). Asimismo, la filosofía mecánica del investigador le permitió pensar como un ingeniero: develó el funcionamiento de las plantas por medio de una analogía con el funcionamiento de máquinas como la de un reloj.

Por esa “ingeniería mecánica”, el trabajo meticuloso de Grew se reflejó en uno de los libros más estéticos que se han publicado jamás. La morfología de las plantas revelada en las ilustraciones adquiere el aspecto de finos abanicos o panales mandálicos de agua que establecieron las bases de la botánica moderna y allanaron el camino de la anatomía de las plantas.

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