“Un mandala es mucho más que simple forma; representa la totalidad y es tomado como modelo en la estructura organizacional de la vida misma”. Así es como el célebre fotógrafo Gregory Miller-Hard describe esta serie que imita la compleja maquinaria encontrada en la flora y la vuelve orbicular. Son piezas extrapoladas de sus imágenes de macroflora, procesadas digitalmente para, en un erótico encuentro consigo mismas, simulen la perfecta plenitud orgánica vegetal.

Nacido en Nueva Zelanda, Miller-Hard dedicó su vida a surfear y a estudiar botánica, zoología y geografía en la Universidad de Aukland, lo que quizá le haya dado la visión mandálica y cuidadosa que tiene de la naturaleza.

[La intervención es] un proceso gradual en el cual algo se convierte en una forma distinta, usualmente más compleja y mejor. Estas fotografías son creadas como desde el punto de vista de una abeja. Una exploración del hermoso reino interno de la botánica, con minucioso detalle unido y mezclado para revelar la tercera dimensión de la profundidad.

Habiendo hecho de su jardín su oficina y fuente de trabajo, el fotógrafo neozelandés se rige bajo la premisa de reconectar con nuestras raíces botánicas a través del arte, y su obra nos conduce sensualmente hacia eso.

“Un mandala es mucho más que simple forma; representa la totalidad y es tomado como modelo en la estructura organizacional de la vida misma”. Así es como el célebre fotógrafo Gregory Miller-Hard describe esta serie que imita la compleja maquinaria encontrada en la flora y la vuelve orbicular. Son piezas extrapoladas de sus imágenes de macroflora, procesadas digitalmente para, en un erótico encuentro consigo mismas, simulen la perfecta plenitud orgánica vegetal.

Nacido en Nueva Zelanda, Miller-Hard dedicó su vida a surfear y a estudiar botánica, zoología y geografía en la Universidad de Aukland, lo que quizá le haya dado la visión mandálica y cuidadosa que tiene de la naturaleza.

[La intervención es] un proceso gradual en el cual algo se convierte en una forma distinta, usualmente más compleja y mejor. Estas fotografías son creadas como desde el punto de vista de una abeja. Una exploración del hermoso reino interno de la botánica, con minucioso detalle unido y mezclado para revelar la tercera dimensión de la profundidad.

Habiendo hecho de su jardín su oficina y fuente de trabajo, el fotógrafo neozelandés se rige bajo la premisa de reconectar con nuestras raíces botánicas a través del arte, y su obra nos conduce sensualmente hacia eso.

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