Lucas Maassen siempre quiso una hermana. Y después de 36 años por fin la obtuvo, solo que, y por extraño que esto pueda sonar, bajo la forma de un candil.

Maassen, diseñador holandés, pidió a la compañía biomédica Hoffmann-La Roche, con sede en Suiza, que cristalizara fragmentos sintéticos del ADN de sus padres, para después crear representaciones en gran escala cortadas a mano por Lobmeyr, un célebre artesano austriaco del cristal.

Clemens y Miep (padre y madre del diseñador, respectivamente) unieron estas piezas hasta dar forma a un candil, un proceso que, suponemos, algo tuvo de catártico para esta pareja que se divorció hace veinte años.

El nacimiento de “Valerie, mi hermana de cristal” (el nombre del performance-objeto) ocurrió en 2012 en el Museo Vitra Design de Alemania, dentro del marco de una exhibición sobre diseño holandés contemporáneo. Vale la pena destacar que durante el armado del candil se corrió una videocinta en donde los padres de Lucas hablaban sobre su relación, sus días de enamorados y sus planes de familia, así como de su ruptura inevitable.

Maassen montó un emotivo performance con estos ingredientes. Un singular rompecabezas hecho de cristal y memoria que condensa entre sus destellos la compleja realidad sentimental de las relaciones familiares.

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Lucas Maassen siempre quiso una hermana. Y después de 36 años por fin la obtuvo, solo que, y por extraño que esto pueda sonar, bajo la forma de un candil.

Maassen, diseñador holandés, pidió a la compañía biomédica Hoffmann-La Roche, con sede en Suiza, que cristalizara fragmentos sintéticos del ADN de sus padres, para después crear representaciones en gran escala cortadas a mano por Lobmeyr, un célebre artesano austriaco del cristal.

Clemens y Miep (padre y madre del diseñador, respectivamente) unieron estas piezas hasta dar forma a un candil, un proceso que, suponemos, algo tuvo de catártico para esta pareja que se divorció hace veinte años.

El nacimiento de “Valerie, mi hermana de cristal” (el nombre del performance-objeto) ocurrió en 2012 en el Museo Vitra Design de Alemania, dentro del marco de una exhibición sobre diseño holandés contemporáneo. Vale la pena destacar que durante el armado del candil se corrió una videocinta en donde los padres de Lucas hablaban sobre su relación, sus días de enamorados y sus planes de familia, así como de su ruptura inevitable.

Maassen montó un emotivo performance con estos ingredientes. Un singular rompecabezas hecho de cristal y memoria que condensa entre sus destellos la compleja realidad sentimental de las relaciones familiares.

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