La narración del viaje a pie que supuestamente realizaron los marineros ingleses David Ingram, Richard Brown y Richard Twyde entre 1568 y 1569 no solamente nos llega como uno de los más antiguos registros de lo que era Norteamérica durante las etapas tempranas de su conquista, sino que renace como la historia casi olvidada de los primeros europeos que, tal vez, cruzaron el norte del continente americano (desde las costas de Florida hasta lo que hoy es Nueva Escocia, en Canadá).

La crónica del recorrido de 1 año hecho por Ingram y sus acompañantes está llena de imprecisiones y elementos fantásticos —como el avistamiento de elefantes y pájaros gigantes— que han hecho pensar a algunos expertos que se trata de una historia ficticia, una invención del navegante. Se sabe, sin embargo, que David Ingram existió, gracias a varios registros históricos que así lo demuestran; nació en Barking, Essex, y como la mayoría de los marineros ingleses de su época era probablemente iletrado, practicante del protestantismo y habría conocido varios puertos del Atlántico y del mar Mediterráneo.

El registro escrito del viaje de Ingram sobrevivió gracias a la narración que éste hizo a Sir George Peckham (que compiló durante su vida numerosas historias de los ingleses en América) y al secretario de la reina Isabel I, Francis Walsingham, que lo entrevistaron en 1582, 13 años después de su viaje.

map-of-florida
Mapa de Florida, donde David Ingram supuestamente comenzó su viaje por la costa oriental
 

La historia de estos tres marineros inicia en Veracruz, México, en septiembre de 1568, en la Batalla de San Juan de Ulúa. Durante este enfrentamiento, cinco barcos ingleses (bajo las órdenes de dos notables corsarios, Francis Drake y John Hawkins) fueron asaltados por navíos españoles al mando de Francisco Luján. Supuestamente tomados por sorpresa, los ingleses sufrieron bajas y daños en sus barcos, específicamente en el Minion, que fue llevado por Hawkins a través del golfo de México hasta las costas de Florida. Algunos de los marineros de la tripulación murieron, otros decidieron regresar a San Juan, pero tres de ellos decidieron caminar hacia el norte, bordeando la costa del Atlántico en busca de algún asentamiento inglés. En el otoño de 1569, David Ingram, Richard Brown y Richard Twyde llegarían, después de meses de caminata, a Cabo Bretón (hoy en la región canadiense de Nueva Escocia).

medicine-man
Curandero cubierto con la piel de un oso amarillo
 

Uno de los registros escritos que sobreviven del viaje de Ingram se encuentra en el libro Documents Connected with the History of North Carolina, publicado en 1856. En él existe una descripción, no cronológica y bastante confusa, de los lugares y las poblaciones indígenas por las que los marineros ingleses pasaron, algunos nombrados como Balma, Ochala, Bega, Gunda y el río Gizicka. Este último ha sido identificado con el río Withlacoochee, también llamado Guazoco por los exploradores españoles. Estas coincidencias permiten rastrear, de manera ciertamente imprecisa, el recorrido de los ingleses, y son también argumentos para defender la verosimilitud de esta narración.

Además, en el relato se especifica que los marineros no se quedaban más de 3 días en cada lugar. Ingram describió algunas de las costumbres de los habitantes de estas poblaciones, que nos descubren civilizaciones claramente organizadas. El inglés describe, en algún punto, el ritual que presenciaron en uno de estos pueblos: la adoración a un ser parecido a un perro o un becerro, que bien podría haber sido un sacerdote o chamán ataviado con una cabeza de búfalo (costumbre descrita más tarde por cronistas de la gente que habitaba cerca del río Missouri, hoy Dakota del Norte). La flora y fauna de los lugares sólo son descritos en pocas ocasiones, y destaca el supuesto avistamiento de elefantes (animales que Ingram probablemente nunca conoció) y pájaros gigantes, “tres veces más grandes que un águila”, para algunos una referencia al cóndor americano.

La historia de Ingram fue excluida de varias compilaciones de la conquista de Norteamérica posteriores por su falta de veracidad y por ser un recuento hecho por un marinero iletrado. Pero en el caso de este relato cuya historicidad no ha sido completamente aceptada hasta el día de hoy, la verosimilitud deja de ser relevante: este recuento de un viajero casi olvidado es, sin duda, una de las más tempranas documentaciones del imaginario y las percepciones de los primeros europeos en América. Se trata de una caminata que, de haber sucedido, es el primer recorrido hecho por europeos a través de Norteamérica y una joya, entre literaria e histórica, que es también un atisbo a la imaginación de un marinero inglés del siglo XVI.

 

 

*Imágenes: 1) Dune Landscape With a Traveler and His Dog, Persons and a Church Beyond, Pieter de Neyn / Creative Commons; 2) Jacques Le Moyne de Morgues, 1591 / Dominio Público; 3) George Catlin, 1926 / Creative Commons

 

La narración del viaje a pie que supuestamente realizaron los marineros ingleses David Ingram, Richard Brown y Richard Twyde entre 1568 y 1569 no solamente nos llega como uno de los más antiguos registros de lo que era Norteamérica durante las etapas tempranas de su conquista, sino que renace como la historia casi olvidada de los primeros europeos que, tal vez, cruzaron el norte del continente americano (desde las costas de Florida hasta lo que hoy es Nueva Escocia, en Canadá).

La crónica del recorrido de 1 año hecho por Ingram y sus acompañantes está llena de imprecisiones y elementos fantásticos —como el avistamiento de elefantes y pájaros gigantes— que han hecho pensar a algunos expertos que se trata de una historia ficticia, una invención del navegante. Se sabe, sin embargo, que David Ingram existió, gracias a varios registros históricos que así lo demuestran; nació en Barking, Essex, y como la mayoría de los marineros ingleses de su época era probablemente iletrado, practicante del protestantismo y habría conocido varios puertos del Atlántico y del mar Mediterráneo.

El registro escrito del viaje de Ingram sobrevivió gracias a la narración que éste hizo a Sir George Peckham (que compiló durante su vida numerosas historias de los ingleses en América) y al secretario de la reina Isabel I, Francis Walsingham, que lo entrevistaron en 1582, 13 años después de su viaje.

map-of-florida
Mapa de Florida, donde David Ingram supuestamente comenzó su viaje por la costa oriental
 

La historia de estos tres marineros inicia en Veracruz, México, en septiembre de 1568, en la Batalla de San Juan de Ulúa. Durante este enfrentamiento, cinco barcos ingleses (bajo las órdenes de dos notables corsarios, Francis Drake y John Hawkins) fueron asaltados por navíos españoles al mando de Francisco Luján. Supuestamente tomados por sorpresa, los ingleses sufrieron bajas y daños en sus barcos, específicamente en el Minion, que fue llevado por Hawkins a través del golfo de México hasta las costas de Florida. Algunos de los marineros de la tripulación murieron, otros decidieron regresar a San Juan, pero tres de ellos decidieron caminar hacia el norte, bordeando la costa del Atlántico en busca de algún asentamiento inglés. En el otoño de 1569, David Ingram, Richard Brown y Richard Twyde llegarían, después de meses de caminata, a Cabo Bretón (hoy en la región canadiense de Nueva Escocia).

medicine-man
Curandero cubierto con la piel de un oso amarillo
 

Uno de los registros escritos que sobreviven del viaje de Ingram se encuentra en el libro Documents Connected with the History of North Carolina, publicado en 1856. En él existe una descripción, no cronológica y bastante confusa, de los lugares y las poblaciones indígenas por las que los marineros ingleses pasaron, algunos nombrados como Balma, Ochala, Bega, Gunda y el río Gizicka. Este último ha sido identificado con el río Withlacoochee, también llamado Guazoco por los exploradores españoles. Estas coincidencias permiten rastrear, de manera ciertamente imprecisa, el recorrido de los ingleses, y son también argumentos para defender la verosimilitud de esta narración.

Además, en el relato se especifica que los marineros no se quedaban más de 3 días en cada lugar. Ingram describió algunas de las costumbres de los habitantes de estas poblaciones, que nos descubren civilizaciones claramente organizadas. El inglés describe, en algún punto, el ritual que presenciaron en uno de estos pueblos: la adoración a un ser parecido a un perro o un becerro, que bien podría haber sido un sacerdote o chamán ataviado con una cabeza de búfalo (costumbre descrita más tarde por cronistas de la gente que habitaba cerca del río Missouri, hoy Dakota del Norte). La flora y fauna de los lugares sólo son descritos en pocas ocasiones, y destaca el supuesto avistamiento de elefantes (animales que Ingram probablemente nunca conoció) y pájaros gigantes, “tres veces más grandes que un águila”, para algunos una referencia al cóndor americano.

La historia de Ingram fue excluida de varias compilaciones de la conquista de Norteamérica posteriores por su falta de veracidad y por ser un recuento hecho por un marinero iletrado. Pero en el caso de este relato cuya historicidad no ha sido completamente aceptada hasta el día de hoy, la verosimilitud deja de ser relevante: este recuento de un viajero casi olvidado es, sin duda, una de las más tempranas documentaciones del imaginario y las percepciones de los primeros europeos en América. Se trata de una caminata que, de haber sucedido, es el primer recorrido hecho por europeos a través de Norteamérica y una joya, entre literaria e histórica, que es también un atisbo a la imaginación de un marinero inglés del siglo XVI.

 

 

*Imágenes: 1) Dune Landscape With a Traveler and His Dog, Persons and a Church Beyond, Pieter de Neyn / Creative Commons; 2) Jacques Le Moyne de Morgues, 1591 / Dominio Público; 3) George Catlin, 1926 / Creative Commons