Cibermitanios.com.ar

Al igual que el poeta W. B. Yeats se apoyó en la mitología para llevar a su nación a una trascendencia metafórica, para crear una conciencia irlandesa de nación, la diseñadora de jardines Mary Reynolds utiliza elementos del folclore celta para inventar una nueva estética de su país: el jardín irlandés.

Antes de ella, los jardines irlandeses más celebrados estaban diseñados por ingleses, con los tradicionales hedges, claros de césped y constelaciones de rosas. Mas el acercamiento de Reynolds, que podría definirse como un nuevo Renacimiento celta, la distingue del resto. Elige variedades y especies que crecen juntas naturalmente y no cree en desherbar ni en romper la tierra. Más esotéricamente, le pregunta al terreno en qué quiere convertirse. “Los jardines que tenemos hoy son espacios controlados, manipulados”, le dijo al público en el lanzamiento de su libro en Cork. “Es como forzar a un niño a usar un tutú rosa”.

Lo que el terreno realmente quiere, señala Reynolds, es evolucionar en un bosque.

Algunos de sus jardines más famosos han invocado a reyes antiguos, poemas de Yeats y toda suerte de seres imaginarios nativos de Irlanda. Pero su propósito último es invitar a la gente a concebir un modo más sencillo de vivir. “Si tan sólo puedes ir más lento y reintroducirte a la tierra, una puerta mágica se abrirá para ti”, escribe en su libro The Garden Awakening.

A los 28 años, Reynolds fue la primera irlandesa en ganar la medalla de oro en el Chelsea Flower Festival, y en una categoría que incluía al príncipe Carlos de Inglaterra. A partir de entonces se le abrieron las puertas para diseñar jardines y el gobierno británico le comisionó un jardín nada menos que en Kew Gardens. Para este jardín se inspiró en un poema de Yeats, “The Stolen Child”, y el resultado es un océano de musgo en la forma de un hada dormida.

Sus jardines son como pedazos de Irlanda –con toda esa libertad y todo ese embrujo– donde resuenan como ecos los poemas tempranos de W. B. Yeats, quien con sólo mostrarle un espejo a su país, éste volvió a reconocer su extraordinario rostro.

monart1_20100312_1519269047-viewimageformatrawtypeimgid85optioncom_joomgallery monart12_20100312_1877465821-viewimageformatrawtypeimgid96optioncom_joomgalleryItemid7 Natural wildflower planting in a dry stone wall cornwall4 cornwall3-1 cornwall15

.

Cibermitanios.com.ar

Al igual que el poeta W. B. Yeats se apoyó en la mitología para llevar a su nación a una trascendencia metafórica, para crear una conciencia irlandesa de nación, la diseñadora de jardines Mary Reynolds utiliza elementos del folclore celta para inventar una nueva estética de su país: el jardín irlandés.

Antes de ella, los jardines irlandeses más celebrados estaban diseñados por ingleses, con los tradicionales hedges, claros de césped y constelaciones de rosas. Mas el acercamiento de Reynolds, que podría definirse como un nuevo Renacimiento celta, la distingue del resto. Elige variedades y especies que crecen juntas naturalmente y no cree en desherbar ni en romper la tierra. Más esotéricamente, le pregunta al terreno en qué quiere convertirse. “Los jardines que tenemos hoy son espacios controlados, manipulados”, le dijo al público en el lanzamiento de su libro en Cork. “Es como forzar a un niño a usar un tutú rosa”.

Lo que el terreno realmente quiere, señala Reynolds, es evolucionar en un bosque.

Algunos de sus jardines más famosos han invocado a reyes antiguos, poemas de Yeats y toda suerte de seres imaginarios nativos de Irlanda. Pero su propósito último es invitar a la gente a concebir un modo más sencillo de vivir. “Si tan sólo puedes ir más lento y reintroducirte a la tierra, una puerta mágica se abrirá para ti”, escribe en su libro The Garden Awakening.

A los 28 años, Reynolds fue la primera irlandesa en ganar la medalla de oro en el Chelsea Flower Festival, y en una categoría que incluía al príncipe Carlos de Inglaterra. A partir de entonces se le abrieron las puertas para diseñar jardines y el gobierno británico le comisionó un jardín nada menos que en Kew Gardens. Para este jardín se inspiró en un poema de Yeats, “The Stolen Child”, y el resultado es un océano de musgo en la forma de un hada dormida.

Sus jardines son como pedazos de Irlanda –con toda esa libertad y todo ese embrujo– donde resuenan como ecos los poemas tempranos de W. B. Yeats, quien con sólo mostrarle un espejo a su país, éste volvió a reconocer su extraordinario rostro.

monart1_20100312_1519269047-viewimageformatrawtypeimgid85optioncom_joomgallery monart12_20100312_1877465821-viewimageformatrawtypeimgid96optioncom_joomgalleryItemid7 Natural wildflower planting in a dry stone wall cornwall4 cornwall3-1 cornwall15

.

Etiquetado: , , , ,