Beber té es una práctica decididamente inglesa. Si bien el origen de su consumo como una bebida se remonta al lejano Oriente, en una época antiquísima, el imperialismo inglés del siglo XVII tuvo como consecuencia, entre otras cosas, la difusión de este singular ejercicio que para algunos es muestra cabal de civilización y elegancia.

Por esto mismo, la Corona inglesa fue durante mucho tiempo la autoridad máxima en la materia, tanto que incluso se creó un “Empire Tea Bureau” dedicado a todo lo concerniente a dicha hoja y bebida. De ahí surgió, en 1941, la guía que ahora compartimos, una serie de recomendaciones para conseguir la taza de té perfecta en tiempos adversos, pues la época era la de plena guerra, cuando la vida comenzaba ya a ser difícil.

Nuestra época es otra, pero si entonces se encontró tiempo para preparar una taza de té inigualable por su sabor, ¿por qué ahora no habríamos de hacerlo? Los consejos son estos:

1) En general, almacena las hojas en un recipiente hermético, de preferencia lejos de queso, jabón, especias y otros productos con aromas fuertes.

2) También mantén el té lejos del piso y alejado de las paredes.

3) Siempre usa té de buena calidad. Gastarás un poco más de dinero, pero de hecho vas a sacar más partido de tu libra.

4) Usa agua fresca. Agua pasada hace té pasado, lo cual nadie necesita, especialmente en tiempos de guerra.

5) Asegúrate de calentar tu tetera antes de agregar el agua caliente y las hojas de té.

6) Usa la proporción correcta de hojas de té y agua.

7) Remoja el té en agua que no esté ni por debajo del hervor ni sobrehervida.

8) Deja que el té se infusione por el periodo correcto de tiempo. De 3 a 5 minutos debería bastar para casi todos los tipos de té. Otras clases requieren más tiempo.

9) Usa teteras de porcelana, barro o acero inoxidable. Evita aquellas con esmalte o de estaño.

10) No añadas leche al té demasiado pronto. Espera hasta el último minuto posible.

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Beber té es una práctica decididamente inglesa. Si bien el origen de su consumo como una bebida se remonta al lejano Oriente, en una época antiquísima, el imperialismo inglés del siglo XVII tuvo como consecuencia, entre otras cosas, la difusión de este singular ejercicio que para algunos es muestra cabal de civilización y elegancia.

Por esto mismo, la Corona inglesa fue durante mucho tiempo la autoridad máxima en la materia, tanto que incluso se creó un “Empire Tea Bureau” dedicado a todo lo concerniente a dicha hoja y bebida. De ahí surgió, en 1941, la guía que ahora compartimos, una serie de recomendaciones para conseguir la taza de té perfecta en tiempos adversos, pues la época era la de plena guerra, cuando la vida comenzaba ya a ser difícil.

Nuestra época es otra, pero si entonces se encontró tiempo para preparar una taza de té inigualable por su sabor, ¿por qué ahora no habríamos de hacerlo? Los consejos son estos:

1) En general, almacena las hojas en un recipiente hermético, de preferencia lejos de queso, jabón, especias y otros productos con aromas fuertes.

2) También mantén el té lejos del piso y alejado de las paredes.

3) Siempre usa té de buena calidad. Gastarás un poco más de dinero, pero de hecho vas a sacar más partido de tu libra.

4) Usa agua fresca. Agua pasada hace té pasado, lo cual nadie necesita, especialmente en tiempos de guerra.

5) Asegúrate de calentar tu tetera antes de agregar el agua caliente y las hojas de té.

6) Usa la proporción correcta de hojas de té y agua.

7) Remoja el té en agua que no esté ni por debajo del hervor ni sobrehervida.

8) Deja que el té se infusione por el periodo correcto de tiempo. De 3 a 5 minutos debería bastar para casi todos los tipos de té. Otras clases requieren más tiempo.

9) Usa teteras de porcelana, barro o acero inoxidable. Evita aquellas con esmalte o de estaño.

10) No añadas leche al té demasiado pronto. Espera hasta el último minuto posible.

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