La espada, en la historia universal, no fue solamente un arma de guerra, relativamente fácil de producir y de bajo costo, sino un signo del rango y poder de su portador. De entre todas las armas producidas en la antigüedad, las espadas siguen fascinándonos por su capacidad para remontarnos a periodos legendarios, mitad real y mitad ficción, a través de sus maravillosas historias.

Excalibur

Sin duda la más famosa de todas, Excalibur llegó a las manos del rey Arturo Pendragon de dos maneras, según qué versión de la historia revisemos. En una de ellas, el rey accede a su rango al sacar la espada de una enorme piedra, con lo cual se establece su derecho al trono de Inglaterra. En otra versión, es la Dama del Lago quien se la da a Arturo. La leyenda dice que, al ser malherido, el famoso rey ordenó a uno de sus caballeros de la Mesa Redonda que lanzara Excalibur nuevamente al lago.

Joyeuse

Perteneciente a Carlomagno, es la espada utilizada para investir a los reyes franceses durante las coronaciones desde el siglo XIII. Según la Canción de Roldán, su hoja cambia de color “treinta veces en un día”. Se le puede ver expuesta en el museo del Louvre, aunque según los estudiosos, Joyeuse ha sufrido diversas modificaciones con el tiempo. Aunque el mango y la guarda datan de los siglos XII y XIII respectivamente, la hoja fue hecha en el siglo IX o X.

Zulfiqar

La espada legenadaria perteneciente al primo de Mahoma, Hazrat Ali. El profeta se la regaló a Ali diciendo “No hay guerrero como Ali y no hay espada como Zulfiqar.” Según la tradición, se trata de una cimitarra de doble punta, además de ser un signo de la fe islámica. Se encuentra resguardada en una colección privada.

La espada de William Wallace

Midiendo un metro y sesenta centímetros, la legendaria espada del héroe escocés William Wallace data del siglo XIII, y está en exhibición en el National Wallace Monument, cerca de Stirling, en Escocia. Sin embargo, algunos historiadores creen que se trata de una réplica o una reconstrucción.

Tizona y Colada

Según El cantar del Mío Cid, Tizona y Colada son las espadas que pertenecieron a Rodrigo Díaz de Vivar, apodado el Cid campeador. Aunque en la historia de Rodrigo Díaz se entremezcla verdad histórica y folclor legendario, Tizona está expuesta en el Museo de Burgos junto a otras reliquias del famoso caballero español.

Skofnung

Perteneciente al legendario rey danés Hrólf Kraki, Skofnung es una de las espadas más famosas de la literatura islandesa. Se trataba de un arma mágica que guardaba el espíritu de 12 valientes guardaespaldas del rey. Según la Laxdoela Saga, la espada no debía desenvainarse en presencia de mujeres, y la luz del sol jamás debía brillar sobre la empuñadura.

Gou Jian

Descubierta apenas en el siglo XX, se dice que el arqueólogo que desenterró a Gou Jian de una tumba en China se cortó un dedo con su filo, a pesar de que está datada de hace 2,000 años. Se resguarda como un tesoro del Estado chino, pesa menos de un kilo y mide 58 cm de largo, 8.5 cm de empuñadura y 4.6 cm de ancho.

Hrunting y Naegling

Este par de espadas fueron las armas del mítico héroe Beowulf. Según la tradición, ambas eran espadas místicas, las cuales (sin embargo) fueron incapaces de vencer a los enemigos del héroe. De hecho, Naegling se rompe en su confrontación con el dragón.

Durandal

Según la Canción de Roldán un ángel le dio esta espada a Carlomagno. Estaba compuesta de diversas reliquias de la tradición cristiana, como un diente de san Pedro y parte de las vestiduras de la virgen María. En la literatura, Roldán la utiliza para defenderse de una horda de musulmanes. A decir de una leyenda muy antigua, Durandal es lanzada desde un risco por Roldán, y todavía puede verse incrustada en la cara de la montaña en el pueblo de Rocamadour, en Francia.

 

 

 

Imagen: Dominio público

La espada, en la historia universal, no fue solamente un arma de guerra, relativamente fácil de producir y de bajo costo, sino un signo del rango y poder de su portador. De entre todas las armas producidas en la antigüedad, las espadas siguen fascinándonos por su capacidad para remontarnos a periodos legendarios, mitad real y mitad ficción, a través de sus maravillosas historias.

Excalibur

Sin duda la más famosa de todas, Excalibur llegó a las manos del rey Arturo Pendragon de dos maneras, según qué versión de la historia revisemos. En una de ellas, el rey accede a su rango al sacar la espada de una enorme piedra, con lo cual se establece su derecho al trono de Inglaterra. En otra versión, es la Dama del Lago quien se la da a Arturo. La leyenda dice que, al ser malherido, el famoso rey ordenó a uno de sus caballeros de la Mesa Redonda que lanzara Excalibur nuevamente al lago.

Joyeuse

Perteneciente a Carlomagno, es la espada utilizada para investir a los reyes franceses durante las coronaciones desde el siglo XIII. Según la Canción de Roldán, su hoja cambia de color “treinta veces en un día”. Se le puede ver expuesta en el museo del Louvre, aunque según los estudiosos, Joyeuse ha sufrido diversas modificaciones con el tiempo. Aunque el mango y la guarda datan de los siglos XII y XIII respectivamente, la hoja fue hecha en el siglo IX o X.

Zulfiqar

La espada legenadaria perteneciente al primo de Mahoma, Hazrat Ali. El profeta se la regaló a Ali diciendo “No hay guerrero como Ali y no hay espada como Zulfiqar.” Según la tradición, se trata de una cimitarra de doble punta, además de ser un signo de la fe islámica. Se encuentra resguardada en una colección privada.

La espada de William Wallace

Midiendo un metro y sesenta centímetros, la legendaria espada del héroe escocés William Wallace data del siglo XIII, y está en exhibición en el National Wallace Monument, cerca de Stirling, en Escocia. Sin embargo, algunos historiadores creen que se trata de una réplica o una reconstrucción.

Tizona y Colada

Según El cantar del Mío Cid, Tizona y Colada son las espadas que pertenecieron a Rodrigo Díaz de Vivar, apodado el Cid campeador. Aunque en la historia de Rodrigo Díaz se entremezcla verdad histórica y folclor legendario, Tizona está expuesta en el Museo de Burgos junto a otras reliquias del famoso caballero español.

Skofnung

Perteneciente al legendario rey danés Hrólf Kraki, Skofnung es una de las espadas más famosas de la literatura islandesa. Se trataba de un arma mágica que guardaba el espíritu de 12 valientes guardaespaldas del rey. Según la Laxdoela Saga, la espada no debía desenvainarse en presencia de mujeres, y la luz del sol jamás debía brillar sobre la empuñadura.

Gou Jian

Descubierta apenas en el siglo XX, se dice que el arqueólogo que desenterró a Gou Jian de una tumba en China se cortó un dedo con su filo, a pesar de que está datada de hace 2,000 años. Se resguarda como un tesoro del Estado chino, pesa menos de un kilo y mide 58 cm de largo, 8.5 cm de empuñadura y 4.6 cm de ancho.

Hrunting y Naegling

Este par de espadas fueron las armas del mítico héroe Beowulf. Según la tradición, ambas eran espadas místicas, las cuales (sin embargo) fueron incapaces de vencer a los enemigos del héroe. De hecho, Naegling se rompe en su confrontación con el dragón.

Durandal

Según la Canción de Roldán un ángel le dio esta espada a Carlomagno. Estaba compuesta de diversas reliquias de la tradición cristiana, como un diente de san Pedro y parte de las vestiduras de la virgen María. En la literatura, Roldán la utiliza para defenderse de una horda de musulmanes. A decir de una leyenda muy antigua, Durandal es lanzada desde un risco por Roldán, y todavía puede verse incrustada en la cara de la montaña en el pueblo de Rocamadour, en Francia.

 

 

 

Imagen: Dominio público