El famoso director alemán Werner Herzog imparte cursos en diferentes ciudades del mundo, como parte de una escuela itinerante llamada Rogue Film School. Antes de tomarlos, sus alumnos deben haber leído cinco libros y visto siete filmes.

En la Rogue Film School no se imparten cursos de técnica cinematográfica. Se trata, más bien, de una especie de escuela de inspiración en la que se discute principalmente sobre música, poesía, literatura e imágenes, además de revisar algunos filmes del director y de los participantes.

En la escuela de Herzog también se enseñan cuestiones relacionadas con la trama y el papel de cada escena en una película, y con lo que Herzog llama la parte “atlética del cine”: forzar cerraduras, falsificar permisos de filmación, tácticas de guerrilla y el manejo de las burocracias, entre otros.

Herzog pide a quienes asisten a su curso que, antes de acudir, hayan leído estos libros:

Las Geórgicas (29 a.C.), poema didáctico de Virgilio que trata principalmente sobre las labores agrícolas, ganaderas y la vida en el campo en la Roma antigua.

 La breve y feliz vida de Francis Macomber (1936), unos de los cuentos más importantes de Ernest Hemingway, que narra la historia de un hombre que viaja a África a cazar animales salvajes, pero que en realidad va a lidiar con sus miedos (y con su esposa).

 The Peregrine de J. A. Baker (1967), un lírico recuento de la hibernación del halcón peregrino —gran obsesión del escritor— cerca de su casa, al este de Inglaterra.

The Poetic Edda (específicamente, la traducción hecha por Lee M. Hollander), colección de poemas en nórdico antiguo, una de las fuentes más importantes de la mitología escandinava y las leyendas de los héroes germanos.

Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (1568) de Bernal Díaz del Castillo, una de las principales crónicas sobre la Conquista de México en el siglo XVI.

Y también solicita a sus alumnos haber visto las siguientes películas:

El tesoro de la Sierra Madre, clásico del director John Huston (1948) protagonizado por Humphrey Bogart sobre tres estadounidenses que recorren la Sierra Madre mexicana en busca de oro; el tesoro habrá de salvarlos de su miseria y sacar a la luz sus más profundas ambiciones.

¡Viva Zapata! del griego-estadounidense Elia Kazan (1952), con Marlon Brando como Emiliano Zapata, que narra la historia del líder revolucionario desde su nacimiento hasta su asesinato.

La batalla de Argel de Gillo Pontecorvo (1966), película que sucede durante la guerra de independencia de Argelia y que narra la historia de un delincuente que toma conciencia y se enrola en el frente nacionalista para luchar la independencia de Francia.

La trilogía de Apu de Satyajit Ray (1955-1959). Tres películas —Pather Panchali (Canción del pequeño camino), Aparajito (El invencible) y Apur Sansar (El mundo de Apu)— que narran la infancia, educación y madurez de un hombre bengalí de principios del siglo XX, Apu. Las tres películas fueron musicalizadas por Ravi Shankar.

¿Dónde está la casa de mi amigo? del iraní Abbas Kiarostami (1987), película sobre las aventuras de un niño que, sin querer, ha tomado el cuaderno de su amigo y debe llevárselo de regreso para que éste no sea expulsado de la escuela.

Además de incluir clásicos que todos debiéramos repasar, la lista de obras hace un claro eco en algunas películas del mismo Herzog: The Peregrine, por ejemplo, fue escrito por un hombre que terminó por mimetizarse con los halcones peregrinos, como le sucede al protagonista del documental Grizzly Man (2005) con los osos; y la obligatoria lectura de la crónica de Bernal Díaz del Castillo refleja la obsesión de Herzog con las historias de los conquistadores europeos en América, que terminaría por generar una de sus obras maestras, Aguirre, la ira de Dios (1972).

Integrada por películas y libros muy distintos entre sí, esta lista constituye una oportunidad de ahondar en la sensibilidad, la estética y la mente de Werner Herzog. También refleja fielmente sus obsesiones: la cualidad épica de una historia, la ambición humana y lo salvaje —como una condición compartida entre los hombres y los animales—.

En síntesis se trata de una brújula fragmentada, sensiblemente estratégica, para todo aquel que quiera navegar el séptimo arte… cortesía de un gran maestro.

El famoso director alemán Werner Herzog imparte cursos en diferentes ciudades del mundo, como parte de una escuela itinerante llamada Rogue Film School. Antes de tomarlos, sus alumnos deben haber leído cinco libros y visto siete filmes.

En la Rogue Film School no se imparten cursos de técnica cinematográfica. Se trata, más bien, de una especie de escuela de inspiración en la que se discute principalmente sobre música, poesía, literatura e imágenes, además de revisar algunos filmes del director y de los participantes.

En la escuela de Herzog también se enseñan cuestiones relacionadas con la trama y el papel de cada escena en una película, y con lo que Herzog llama la parte “atlética del cine”: forzar cerraduras, falsificar permisos de filmación, tácticas de guerrilla y el manejo de las burocracias, entre otros.

Herzog pide a quienes asisten a su curso que, antes de acudir, hayan leído estos libros:

Las Geórgicas (29 a.C.), poema didáctico de Virgilio que trata principalmente sobre las labores agrícolas, ganaderas y la vida en el campo en la Roma antigua.

 La breve y feliz vida de Francis Macomber (1936), unos de los cuentos más importantes de Ernest Hemingway, que narra la historia de un hombre que viaja a África a cazar animales salvajes, pero que en realidad va a lidiar con sus miedos (y con su esposa).

 The Peregrine de J. A. Baker (1967), un lírico recuento de la hibernación del halcón peregrino —gran obsesión del escritor— cerca de su casa, al este de Inglaterra.

The Poetic Edda (específicamente, la traducción hecha por Lee M. Hollander), colección de poemas en nórdico antiguo, una de las fuentes más importantes de la mitología escandinava y las leyendas de los héroes germanos.

Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (1568) de Bernal Díaz del Castillo, una de las principales crónicas sobre la Conquista de México en el siglo XVI.

Y también solicita a sus alumnos haber visto las siguientes películas:

El tesoro de la Sierra Madre, clásico del director John Huston (1948) protagonizado por Humphrey Bogart sobre tres estadounidenses que recorren la Sierra Madre mexicana en busca de oro; el tesoro habrá de salvarlos de su miseria y sacar a la luz sus más profundas ambiciones.

¡Viva Zapata! del griego-estadounidense Elia Kazan (1952), con Marlon Brando como Emiliano Zapata, que narra la historia del líder revolucionario desde su nacimiento hasta su asesinato.

La batalla de Argel de Gillo Pontecorvo (1966), película que sucede durante la guerra de independencia de Argelia y que narra la historia de un delincuente que toma conciencia y se enrola en el frente nacionalista para luchar la independencia de Francia.

La trilogía de Apu de Satyajit Ray (1955-1959). Tres películas —Pather Panchali (Canción del pequeño camino), Aparajito (El invencible) y Apur Sansar (El mundo de Apu)— que narran la infancia, educación y madurez de un hombre bengalí de principios del siglo XX, Apu. Las tres películas fueron musicalizadas por Ravi Shankar.

¿Dónde está la casa de mi amigo? del iraní Abbas Kiarostami (1987), película sobre las aventuras de un niño que, sin querer, ha tomado el cuaderno de su amigo y debe llevárselo de regreso para que éste no sea expulsado de la escuela.

Además de incluir clásicos que todos debiéramos repasar, la lista de obras hace un claro eco en algunas películas del mismo Herzog: The Peregrine, por ejemplo, fue escrito por un hombre que terminó por mimetizarse con los halcones peregrinos, como le sucede al protagonista del documental Grizzly Man (2005) con los osos; y la obligatoria lectura de la crónica de Bernal Díaz del Castillo refleja la obsesión de Herzog con las historias de los conquistadores europeos en América, que terminaría por generar una de sus obras maestras, Aguirre, la ira de Dios (1972).

Integrada por películas y libros muy distintos entre sí, esta lista constituye una oportunidad de ahondar en la sensibilidad, la estética y la mente de Werner Herzog. También refleja fielmente sus obsesiones: la cualidad épica de una historia, la ambición humana y lo salvaje —como una condición compartida entre los hombres y los animales—.

En síntesis se trata de una brújula fragmentada, sensiblemente estratégica, para todo aquel que quiera navegar el séptimo arte… cortesía de un gran maestro.

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