En su sentido más básico, un ritual es una repetición simbólica. El momento en que tomamos nuestro café por la mañana o los pasos que seguimos antes de ir a dormir, conforman nuestra relación particular con la cotidianidad: nos dotan de una identidad propia, insustituible, construida a través de repetición y variación, es decir, de creación.

En cuanto a los artistas, el ritual cobra una importancia indiscutible: disciplinar a la mente tanto como al cuerpo no significa obligarnos a hacer aquello que amamos, sino enseñarle a nuestro inconsciente que existe un tiempo y un espacio propicio para crear, no importa lo que hagamos.

El blog Daily Rituals, curado por Mason Currey, nos ejemplifica lo anterior al exponer los rituales diarios de decenas de escritores (aunque la idea del ritual creativo no puede limitarse, sin duda, al oficio de las palabras). Desde las maratónicas sesiones de escritura de Honoré de Balzac o Haruki Murakami (ocho o nueve horas al día), hasta los arrebatos de excentricidad de autores como Victor Hugo, que prefería darse baños de agua fría antes de trabajar, o de Maya Angelou, quien antes de escribir se registraba de forma anónima en un hotel.

Pero no todo en los rituales es trabajo: muchos artistas combinan sesiones de ejercicio con el trabajo creativo. De hecho, es posible pensar que el ejercicio mismo es una forma de plantar la intención creativa a través del movimiento mismo del cuerpo. John Milton, Immanuel Kant y Charles Dickens (además, naturalmente, de H.D. Thoreau) preferían tomar largas caminatas durante el día a manera de ejercicio y para despejarse la mente, mientras que Murakami ha contado muchas veces que no puede trabajar sin correr al menos diez kilómetros por la mañana.

Es interesante la prevalencia que el caminar tiene en la vida creativa: las rutinas de estos artistas no puede ser más dispar, pero más que el abuso de sustancias, la vida social o las ocupaciones académicas, podríamos sacar en claro que un creador nunca se aleja de las necesidades de su propio cuerpo, pues finalmente se trata de la sede de su alma.

A través de este infográfico interactivo podrás conocer aquellas rutinas cotidianas de músicos, escritores y pintores que se convirtieron en rituales e inspiración para nosotros.

Como decía Flaubert, “sé regular y ordenado en tu vida, de manera que puedas ser violento y original en tu obra.”

* Imagen: “Tangramming an arlequin’s ontology” (detail) by Jef Safi / Creative Commons

En su sentido más básico, un ritual es una repetición simbólica. El momento en que tomamos nuestro café por la mañana o los pasos que seguimos antes de ir a dormir, conforman nuestra relación particular con la cotidianidad: nos dotan de una identidad propia, insustituible, construida a través de repetición y variación, es decir, de creación.

En cuanto a los artistas, el ritual cobra una importancia indiscutible: disciplinar a la mente tanto como al cuerpo no significa obligarnos a hacer aquello que amamos, sino enseñarle a nuestro inconsciente que existe un tiempo y un espacio propicio para crear, no importa lo que hagamos.

El blog Daily Rituals, curado por Mason Currey, nos ejemplifica lo anterior al exponer los rituales diarios de decenas de escritores (aunque la idea del ritual creativo no puede limitarse, sin duda, al oficio de las palabras). Desde las maratónicas sesiones de escritura de Honoré de Balzac o Haruki Murakami (ocho o nueve horas al día), hasta los arrebatos de excentricidad de autores como Victor Hugo, que prefería darse baños de agua fría antes de trabajar, o de Maya Angelou, quien antes de escribir se registraba de forma anónima en un hotel.

Pero no todo en los rituales es trabajo: muchos artistas combinan sesiones de ejercicio con el trabajo creativo. De hecho, es posible pensar que el ejercicio mismo es una forma de plantar la intención creativa a través del movimiento mismo del cuerpo. John Milton, Immanuel Kant y Charles Dickens (además, naturalmente, de H.D. Thoreau) preferían tomar largas caminatas durante el día a manera de ejercicio y para despejarse la mente, mientras que Murakami ha contado muchas veces que no puede trabajar sin correr al menos diez kilómetros por la mañana.

Es interesante la prevalencia que el caminar tiene en la vida creativa: las rutinas de estos artistas no puede ser más dispar, pero más que el abuso de sustancias, la vida social o las ocupaciones académicas, podríamos sacar en claro que un creador nunca se aleja de las necesidades de su propio cuerpo, pues finalmente se trata de la sede de su alma.

A través de este infográfico interactivo podrás conocer aquellas rutinas cotidianas de músicos, escritores y pintores que se convirtieron en rituales e inspiración para nosotros.

Como decía Flaubert, “sé regular y ordenado en tu vida, de manera que puedas ser violento y original en tu obra.”

* Imagen: “Tangramming an arlequin’s ontology” (detail) by Jef Safi / Creative Commons

Etiquetado: , , ,