Entre las leyendas que plagan los mares del siglo XVII se cuenta la de una extraña colonia ubicada en las costas de Madagascar: ahí, una cofradía de piratas fundó una comunidad basada en valores democráticos que vivió en paz y armonía, al menos durante los 20 años que duró la aventura.

Y es que Libertatia (o Libertalia, como también ha sido referida), desde los ecos valerosos de su nombre, recuerda el ascenso y caída de Camelot, el mítico reino protegido por el rey Arturo y sus caballeros. Se trataba de una zona autónoma, política y geográficamente, integrada por piratas que saqueaban únicamente los barcos de esclavos que salían de África y atravesaban el océano Índico; el idioma que hablaban era una mezcla (un pidgin) de varias lenguas, con lo que todos se sentían un poco locales y un poco extranjeros entre sí.

Y si esto suena demasiado fantástico en comparación con lo que sabemos de los piratas, probablemente sea porque las fuentes históricas de Libertatia provienen de un libro llamado A General History of the Robberies and Murders of the Most Notorious Pirates, del capitán Charles Johnson, publicado en 1726. Pero existe una controversia según la cual el capitán Johnson sería un nom de plume del famoso escritor Daniel Defoe, quien narró las desventuras de otro marinero, Robinson Crusoe.

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La narración de Johnson/Defoe tiene como personaje principal al capitán James Misson, de quien curiosamente Johnson tiene un manuscrito “donde él mismo detalla sus acciones. Nació en Provence, de antigua familia; su padre, cuyo verdadero nombre nos oculta, era amo de una extraordinaria fortuna, pero con un gran número de hijos, nuestro trotamundos tenía pocas oportunidades de fortuna que no vinieran de sí mismo y de su espada”.

We can be somewhat particular in the life of this gentleman Misson, because by a very great accident, we have got into our hands a French manuscript in which he himself gives a detail of his actions. He was born in Provence, of an ancient family; his father, whose true name he conceals, was master of a plentiful fortune, but having a great number of children, our rover had but little hopes of other fortune than what he could carve out for himself with his sword.

Misson se embarcó así buscando trabajos en barcos que iban de un puerto a otro. En uno de sus viajes, el capitán conoció a un fraile dominico de nombre Caraccioli, junto al cual organizó una sublevación para tomar el mando del barco francés Victoire, el cual transportaba esclavos desde África. Caraccioli se inspiró legendariamente en Utopía, de Tomás Moro, para llevar a cabo el plan maestro de fundar Libertatia. Las ideas de Caraccioli eran radicales: creía que la religión organizada era un arma para controlar a la gente, y pronto Misson y el resto de la tripulación adoptaron la misma creencia. Los derechos, obligaciones y responsabilidades de la administración del barco y la isla se repartían democráticamente entre los más o menos 200 marinos sublevados que siguieron a Misson y Caraccioli en su proyecto.

Al tratarse de una época en que las potencias navales administraban el comercio de esclavos, las ideas sobre libertad y equidad que preconizaban Misson y Caraccioli eran bastante progresistas. Por ejemplo, se llegó al acuerdo de abolir el dinero y crear un fondo común para servir a las necesidades de todos. A pesar de que la base de Libertatia era el norte de la isla de Madagascar, los piratas merodeaban por el Índico liberando esclavos de los cargueros para integrarlos a su tripulación.

La exactitud de la narración del capitán Johnson (o Defoe) ha sido discutida y puesta en entredicho: se sabe que los relatos de ciertos barcos y capitanes piratas cuentan con evidencia histórica en otras fuentes; sin embargo, la idea de una isla perdida regida por un singular código de valores nos recuerda a la misma Utopía, a Nunca Jamás incluso, y en general a los sitios conquistados por la imaginación de los viajeros de las ideas, que abundan en la literatura del siglo XVII.

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Entre las leyendas que plagan los mares del siglo XVII se cuenta la de una extraña colonia ubicada en las costas de Madagascar: ahí, una cofradía de piratas fundó una comunidad basada en valores democráticos que vivió en paz y armonía, al menos durante los 20 años que duró la aventura.

Y es que Libertatia (o Libertalia, como también ha sido referida), desde los ecos valerosos de su nombre, recuerda el ascenso y caída de Camelot, el mítico reino protegido por el rey Arturo y sus caballeros. Se trataba de una zona autónoma, política y geográficamente, integrada por piratas que saqueaban únicamente los barcos de esclavos que salían de África y atravesaban el océano Índico; el idioma que hablaban era una mezcla (un pidgin) de varias lenguas, con lo que todos se sentían un poco locales y un poco extranjeros entre sí.

Y si esto suena demasiado fantástico en comparación con lo que sabemos de los piratas, probablemente sea porque las fuentes históricas de Libertatia provienen de un libro llamado A General History of the Robberies and Murders of the Most Notorious Pirates, del capitán Charles Johnson, publicado en 1726. Pero existe una controversia según la cual el capitán Johnson sería un nom de plume del famoso escritor Daniel Defoe, quien narró las desventuras de otro marinero, Robinson Crusoe.

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La narración de Johnson/Defoe tiene como personaje principal al capitán James Misson, de quien curiosamente Johnson tiene un manuscrito “donde él mismo detalla sus acciones. Nació en Provence, de antigua familia; su padre, cuyo verdadero nombre nos oculta, era amo de una extraordinaria fortuna, pero con un gran número de hijos, nuestro trotamundos tenía pocas oportunidades de fortuna que no vinieran de sí mismo y de su espada”.

We can be somewhat particular in the life of this gentleman Misson, because by a very great accident, we have got into our hands a French manuscript in which he himself gives a detail of his actions. He was born in Provence, of an ancient family; his father, whose true name he conceals, was master of a plentiful fortune, but having a great number of children, our rover had but little hopes of other fortune than what he could carve out for himself with his sword.

Misson se embarcó así buscando trabajos en barcos que iban de un puerto a otro. En uno de sus viajes, el capitán conoció a un fraile dominico de nombre Caraccioli, junto al cual organizó una sublevación para tomar el mando del barco francés Victoire, el cual transportaba esclavos desde África. Caraccioli se inspiró legendariamente en Utopía, de Tomás Moro, para llevar a cabo el plan maestro de fundar Libertatia. Las ideas de Caraccioli eran radicales: creía que la religión organizada era un arma para controlar a la gente, y pronto Misson y el resto de la tripulación adoptaron la misma creencia. Los derechos, obligaciones y responsabilidades de la administración del barco y la isla se repartían democráticamente entre los más o menos 200 marinos sublevados que siguieron a Misson y Caraccioli en su proyecto.

Al tratarse de una época en que las potencias navales administraban el comercio de esclavos, las ideas sobre libertad y equidad que preconizaban Misson y Caraccioli eran bastante progresistas. Por ejemplo, se llegó al acuerdo de abolir el dinero y crear un fondo común para servir a las necesidades de todos. A pesar de que la base de Libertatia era el norte de la isla de Madagascar, los piratas merodeaban por el Índico liberando esclavos de los cargueros para integrarlos a su tripulación.

La exactitud de la narración del capitán Johnson (o Defoe) ha sido discutida y puesta en entredicho: se sabe que los relatos de ciertos barcos y capitanes piratas cuentan con evidencia histórica en otras fuentes; sin embargo, la idea de una isla perdida regida por un singular código de valores nos recuerda a la misma Utopía, a Nunca Jamás incluso, y en general a los sitios conquistados por la imaginación de los viajeros de las ideas, que abundan en la literatura del siglo XVII.

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