Durante mucho tiempo las hormigas han sido el ejemplo máximo de organización colectiva, de excelencia natural en la coordinación entre los individuos de una misma especie: subordinación, disciplina, humildad y obediencia del individuo cuya importancia se sacrifica en aras del bienestar grupal.

Estas fabulaciones incluso fueron retomadas por científicos deseosos de encontrar la clave del éxito para aplicarla a nuestro propio medio. Una de las más interesantes fue un modelo que podría explicar cómo las hormigas manejan la congestión del tránsito mejor que los humanos.

La física Apoorva Nagar, del Instituto Indio de Ciencia Espacial y Tecnología, se interesó en el tema después encontrarse con estudio alemán que muestra que las hormigas que corren por un camino son capaces de mantener una velocidad estable incluso cuando hay demasiadas hormigas en el camino. Su estudio se añade a la creciente lista de teorías matemáticas y físicas que intentan explicar los embotellamientos para erradicarlos de la cotidianeidad urbana.

Nagar explica por qué las hormigas se desempeñan mejor en un congestionamiento vial:

 No. 1, las hormigas no tienen egos. No se lucen rebasando a otras personas.

Lo segundo es que no les importan tener algunos choques o colisiones. Solo siguen adelante.

Lo tercero es que una hormiga parece volverse más disciplinada cuando los caminos se llenan demasiado. Caminan en líneas más rectas y varían menos su velocidad. Es menos probable que hagan movimientos inesperados en este tipo de tráfico pesado. Es el tipo de control quieto que ves cuando una computador, en lugar de un coche, está controlando un auto. Hay menos variabilidad a menos que sea absolutamente necesario.

Es verdad que no podemos solo pasar por alto algunos choques y accidentes, ni podemos pedirle a los humanos que dejen a un lado su ego antes de subirse al volante. Pero algo podríamos aprender de ellas, que llevan en alto, como ninguna otra especie, el concepto de inteligencia colectiva.

Lo que hizo Nagar fue utilizar la ecuación de Langevin (que se puede consultar aquí) con un modelo matemático de los patrones de tráfico de las hormigas, y comparó lo que este modelo predijo con lo que los experimentos de hormigas caminando en línea recta mostraron, y “pareció ajustarse bien con el experimento”, dijo Nagar.

El punto quizás es que no nos vendría mal sentarnos en la primitiva y cadenciosa meditación de simplemente observar hormigas pasar. Y eventualmente entender el abstracto y accidentado concepto del tránsito de la mano de estas magas del camino.

Durante mucho tiempo las hormigas han sido el ejemplo máximo de organización colectiva, de excelencia natural en la coordinación entre los individuos de una misma especie: subordinación, disciplina, humildad y obediencia del individuo cuya importancia se sacrifica en aras del bienestar grupal.

Estas fabulaciones incluso fueron retomadas por científicos deseosos de encontrar la clave del éxito para aplicarla a nuestro propio medio. Una de las más interesantes fue un modelo que podría explicar cómo las hormigas manejan la congestión del tránsito mejor que los humanos.

La física Apoorva Nagar, del Instituto Indio de Ciencia Espacial y Tecnología, se interesó en el tema después encontrarse con estudio alemán que muestra que las hormigas que corren por un camino son capaces de mantener una velocidad estable incluso cuando hay demasiadas hormigas en el camino. Su estudio se añade a la creciente lista de teorías matemáticas y físicas que intentan explicar los embotellamientos para erradicarlos de la cotidianeidad urbana.

Nagar explica por qué las hormigas se desempeñan mejor en un congestionamiento vial:

 No. 1, las hormigas no tienen egos. No se lucen rebasando a otras personas.

Lo segundo es que no les importan tener algunos choques o colisiones. Solo siguen adelante.

Lo tercero es que una hormiga parece volverse más disciplinada cuando los caminos se llenan demasiado. Caminan en líneas más rectas y varían menos su velocidad. Es menos probable que hagan movimientos inesperados en este tipo de tráfico pesado. Es el tipo de control quieto que ves cuando una computador, en lugar de un coche, está controlando un auto. Hay menos variabilidad a menos que sea absolutamente necesario.

Es verdad que no podemos solo pasar por alto algunos choques y accidentes, ni podemos pedirle a los humanos que dejen a un lado su ego antes de subirse al volante. Pero algo podríamos aprender de ellas, que llevan en alto, como ninguna otra especie, el concepto de inteligencia colectiva.

Lo que hizo Nagar fue utilizar la ecuación de Langevin (que se puede consultar aquí) con un modelo matemático de los patrones de tráfico de las hormigas, y comparó lo que este modelo predijo con lo que los experimentos de hormigas caminando en línea recta mostraron, y “pareció ajustarse bien con el experimento”, dijo Nagar.

El punto quizás es que no nos vendría mal sentarnos en la primitiva y cadenciosa meditación de simplemente observar hormigas pasar. Y eventualmente entender el abstracto y accidentado concepto del tránsito de la mano de estas magas del camino.

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