My way of joking is to tell the truth.
It’s the funniest joke in the world.
––George Bernard Shaw

Bill Hicks, quien fue uno de los comediantes más valientes y lúcidos de la historia, hizo de la comedia lo que Bob Dylan hizo del pop: tomar algo desprestigiado y tornarlo en un efectivo vehículo de la verdad. Tomó el rol del bufón (o juglar) quien, ya que lo dice en broma, es el único que se puede burlar del reino y poner el dedo sobre la llaga —un juglar que busca asesinar suavemente al rey, no ya con la revolución de las masas, sino con la del individuo. Por medio de su hilarante manera de subvertir las cosas, obligó a las personas a pensar por sí mismas y, a diferencia de tantos otros comediantes que coexistieron con él, nunca subestimó la capacidad intelectual de su público.

Tras un doble filtro casi holográfico, Hicks logró hacernos no solo reír sino entender los entretelones de nuestra existencia, aprender a burlar el control y escapar así del orden impuesto de las cosas. Su materia fue el humor catártico en temas como la programación mediática de la consciencia, el anti-intelectualismo patológico de los estadounidenses, la apología del cigarrillo, la evolución creativa, lo absurdo de la vida. La vida es solo un viaje, decía. Y podemos cambiarlo cada vez que queramos. Es sólo una opción. Ni esfuerzo, ni trabajo, ni ahorros o dinero. Una opción, ahora mismo, entre el miedo y el amor.

Para tener una probada de su genial metodología en el stand-up comedy, que él llama “la cosa más difícil del mundo” (y probablemente lo sea), compartimos esta lista que acaso pueda aplicarse a cualquier tipo de situación “preformativa” como dar una presentación, un concierto o una ponencia.

Los principios de la comedia de Bill Hicks:

 1. Si puedes ser tú mismo en el escenario nadie más puede ser tú y tienes la ley de oferta y demanda cubierta.

2. El acto en lo que te apoyas cuando no puedes pensar en nada más que decir.

3. Sólo haz lo que creas que es gracioso, nunca sólo lo que piensas que les gustará aunque no te parezca tan chistoso a ti.

4. Nunca les preguntes si es gracioso ––diles que es gracioso.

5. No estas casado con nada de esta mierda ––si algo sucede que te desvíe de una tangente, NUNCA regreses y termines un pedazo, solo continúa.

6. NUNCA le preguntes a la audiencia “¿Cómo están?” La gente que hace eso no puede pensar en una línea para abrir. Vinieron a verte a decirte cómo están ellos; hacer esa pregunta de entrada solo cava un hoyo. Este es el Error Más Común de los comediantes. Quiero irme al momento que dicen eso.

7. Escribe lo que te entretenga. Si no puedes ser gracioso sé interesante. No has perdido a la audiencia. Ten algo que decir y luego dilo de forma graciosa.

8. Cierro los ojos y camino hacia el escenario y allí es donde empiezo. Honestamente.

9. Escucha lo que estas diciendo, pregúntate, ¿Por qué estoy diciendo esto, es necesario? (Esto filtrará todo tu material y dejará fuera palabras innecesarias, economía de palabras)

10. Apela a la más alta inteligencia del lugar. No hay público malo, solo malas decisiones.

11. Recuerda que esto es la cosa más difícil del mundo. Si puedes hacer esto puedes hacer lo que sea.

12. Amo mis raíces locales. Tomate el tiempo de conocer a tu familia, hazte amigo de ellos.

My way of joking is to tell the truth.
It’s the funniest joke in the world.
––George Bernard Shaw

Bill Hicks, quien fue uno de los comediantes más valientes y lúcidos de la historia, hizo de la comedia lo que Bob Dylan hizo del pop: tomar algo desprestigiado y tornarlo en un efectivo vehículo de la verdad. Tomó el rol del bufón (o juglar) quien, ya que lo dice en broma, es el único que se puede burlar del reino y poner el dedo sobre la llaga —un juglar que busca asesinar suavemente al rey, no ya con la revolución de las masas, sino con la del individuo. Por medio de su hilarante manera de subvertir las cosas, obligó a las personas a pensar por sí mismas y, a diferencia de tantos otros comediantes que coexistieron con él, nunca subestimó la capacidad intelectual de su público.

Tras un doble filtro casi holográfico, Hicks logró hacernos no solo reír sino entender los entretelones de nuestra existencia, aprender a burlar el control y escapar así del orden impuesto de las cosas. Su materia fue el humor catártico en temas como la programación mediática de la consciencia, el anti-intelectualismo patológico de los estadounidenses, la apología del cigarrillo, la evolución creativa, lo absurdo de la vida. La vida es solo un viaje, decía. Y podemos cambiarlo cada vez que queramos. Es sólo una opción. Ni esfuerzo, ni trabajo, ni ahorros o dinero. Una opción, ahora mismo, entre el miedo y el amor.

Para tener una probada de su genial metodología en el stand-up comedy, que él llama “la cosa más difícil del mundo” (y probablemente lo sea), compartimos esta lista que acaso pueda aplicarse a cualquier tipo de situación “preformativa” como dar una presentación, un concierto o una ponencia.

Los principios de la comedia de Bill Hicks:

 1. Si puedes ser tú mismo en el escenario nadie más puede ser tú y tienes la ley de oferta y demanda cubierta.

2. El acto en lo que te apoyas cuando no puedes pensar en nada más que decir.

3. Sólo haz lo que creas que es gracioso, nunca sólo lo que piensas que les gustará aunque no te parezca tan chistoso a ti.

4. Nunca les preguntes si es gracioso ––diles que es gracioso.

5. No estas casado con nada de esta mierda ––si algo sucede que te desvíe de una tangente, NUNCA regreses y termines un pedazo, solo continúa.

6. NUNCA le preguntes a la audiencia “¿Cómo están?” La gente que hace eso no puede pensar en una línea para abrir. Vinieron a verte a decirte cómo están ellos; hacer esa pregunta de entrada solo cava un hoyo. Este es el Error Más Común de los comediantes. Quiero irme al momento que dicen eso.

7. Escribe lo que te entretenga. Si no puedes ser gracioso sé interesante. No has perdido a la audiencia. Ten algo que decir y luego dilo de forma graciosa.

8. Cierro los ojos y camino hacia el escenario y allí es donde empiezo. Honestamente.

9. Escucha lo que estas diciendo, pregúntate, ¿Por qué estoy diciendo esto, es necesario? (Esto filtrará todo tu material y dejará fuera palabras innecesarias, economía de palabras)

10. Apela a la más alta inteligencia del lugar. No hay público malo, solo malas decisiones.

11. Recuerda que esto es la cosa más difícil del mundo. Si puedes hacer esto puedes hacer lo que sea.

12. Amo mis raíces locales. Tomate el tiempo de conocer a tu familia, hazte amigo de ellos.

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