El siglo XX estuvo más cerca que nunca de lograr el esperado matrimonio entre artes y revolución social: al borde de la propaganda y la industria de la publicidad, las artes gráficas salieron de los talleres y resucitaron en los aparadores, aunque solo para volver después a los museos convertidas en pinturas de anaqueles de sopa.

Dentro de los ajetreados años 60, el artista Emory Douglas tuvo un papel fundamental para la configuración de una identidad de raza que pudiera movilizar la balanza de la igualdad social.

El documental respecto de la participación de Douglas como “artista oficial” o ministro de cultura de los Black Panthers es especialmente conmovedor e ilustrativo, porque nos permite reconocer la eficacia ideológica del arte en un momento convulso a nivel político y racial; al fundar el diario oficial del partido Black Panthers, Douglas y sus colaboradores le recordaron a la gente que Estados Unidos era un país que sufría de segregación racial y de violencia policial desmedida contra las poblaciones no blancas, especialmente la negra.

Con un estilo determinado por la carencia de materiales y la necesidad de mantener bajos los costos a pesar del alza en la demanda, el periódico de los Black Panthers sostuvo durante casi 15 años una viva conversación con el imaginario colectivo, y al trabajo de Douglas se le debe la común asociación de los cuerpos de policía con un cerdo antropomorfizado.

Basta ver las caricaturas que publicaban con una circulación semanal de 400 mil ejemplares para notar cómo dichas imágenes han permeado en el tejido colectivo a través del tiempo y las fronteras.

Aunque Douglas dejó de pertenecer al partido, nunca ha dejado de buscar el vínculo entre artes y cambio social, ya sea desde la enseñanza o exponiendo sus trabajos alrededor del mundo.

Dar voz a los pobres y oprimidos a la vez que acompañarlos en su justa demanda de libertad es un trabajo digno de un artista, que pretende entender e incidir positivamente en la Historia más que realizar una crítica; se trata del arte mismo como filosofía del cambio social.

.

El siglo XX estuvo más cerca que nunca de lograr el esperado matrimonio entre artes y revolución social: al borde de la propaganda y la industria de la publicidad, las artes gráficas salieron de los talleres y resucitaron en los aparadores, aunque solo para volver después a los museos convertidas en pinturas de anaqueles de sopa.

Dentro de los ajetreados años 60, el artista Emory Douglas tuvo un papel fundamental para la configuración de una identidad de raza que pudiera movilizar la balanza de la igualdad social.

El documental respecto de la participación de Douglas como “artista oficial” o ministro de cultura de los Black Panthers es especialmente conmovedor e ilustrativo, porque nos permite reconocer la eficacia ideológica del arte en un momento convulso a nivel político y racial; al fundar el diario oficial del partido Black Panthers, Douglas y sus colaboradores le recordaron a la gente que Estados Unidos era un país que sufría de segregación racial y de violencia policial desmedida contra las poblaciones no blancas, especialmente la negra.

Con un estilo determinado por la carencia de materiales y la necesidad de mantener bajos los costos a pesar del alza en la demanda, el periódico de los Black Panthers sostuvo durante casi 15 años una viva conversación con el imaginario colectivo, y al trabajo de Douglas se le debe la común asociación de los cuerpos de policía con un cerdo antropomorfizado.

Basta ver las caricaturas que publicaban con una circulación semanal de 400 mil ejemplares para notar cómo dichas imágenes han permeado en el tejido colectivo a través del tiempo y las fronteras.

Aunque Douglas dejó de pertenecer al partido, nunca ha dejado de buscar el vínculo entre artes y cambio social, ya sea desde la enseñanza o exponiendo sus trabajos alrededor del mundo.

Dar voz a los pobres y oprimidos a la vez que acompañarlos en su justa demanda de libertad es un trabajo digno de un artista, que pretende entender e incidir positivamente en la Historia más que realizar una crítica; se trata del arte mismo como filosofía del cambio social.

.

Etiquetado: , , , , ,