Decía el gran explorador Jacques Cousteau que una vez que el mar lanza sobre nosotros su embrujo, nos tiene en su red de maravillas por siempre. Ningún acuario, ningún tanque, por más espacioso que sea, puede comenzar a duplicar esta red de maravillas que teje el océano, y por ello esta nueva iniciativa es tan extraordinaria. Se trata de los jardineros de coral de Fiji, quienes están “reforestando” el suelo marino in situ con brotes diminutos de coral.

Estos jardineros son pescadores entrenados por biólogos para recolectar pequeños corales que luchan por sobrevivir porque tienen poco espacio y luego “plantarlos” en plataformas suspendidas que obtienen bastante luz solar, nutrientes y buena temperatura… como si fueran invernaderos dentro del mismo mar.

Cuando los arrecifes se dañan (muchas veces porque el ser humano se lleva suvenires de coral, o por los barcos que los rompen, o por la contaminación marítima), les cuesta trabajo volver a crecer porque no hay suficientes brotes alrededor, y los que hay crecen demasiado apretados entre ellos, compitiendo por alimento y luz. Después de 2 años, los invernaderos de coral de Fiji han crecido esplendorosamente. Algunos de los corales son replantados en los arrecifes, y otros se dejan en el invernadero para que crezcan aún más.

En el video de arriba vemos cómo en 6 meses los corales comienzan a ramificarse, crecer y alimentar a pequeños peces. En el de abajo conocemos a un jardinero de coral, el doctor Austin Bowden-Kerby, cuyos jardines de coral han abastecido al océano de la vida que fue perdiendo con el tiempo. Él fue quien acuñó el término “jardinero de coral” como un nuevo empleo en el mundo.

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Decía el gran explorador Jacques Cousteau que una vez que el mar lanza sobre nosotros su embrujo, nos tiene en su red de maravillas por siempre. Ningún acuario, ningún tanque, por más espacioso que sea, puede comenzar a duplicar esta red de maravillas que teje el océano, y por ello esta nueva iniciativa es tan extraordinaria. Se trata de los jardineros de coral de Fiji, quienes están “reforestando” el suelo marino in situ con brotes diminutos de coral.

Estos jardineros son pescadores entrenados por biólogos para recolectar pequeños corales que luchan por sobrevivir porque tienen poco espacio y luego “plantarlos” en plataformas suspendidas que obtienen bastante luz solar, nutrientes y buena temperatura… como si fueran invernaderos dentro del mismo mar.

Cuando los arrecifes se dañan (muchas veces porque el ser humano se lleva suvenires de coral, o por los barcos que los rompen, o por la contaminación marítima), les cuesta trabajo volver a crecer porque no hay suficientes brotes alrededor, y los que hay crecen demasiado apretados entre ellos, compitiendo por alimento y luz. Después de 2 años, los invernaderos de coral de Fiji han crecido esplendorosamente. Algunos de los corales son replantados en los arrecifes, y otros se dejan en el invernadero para que crezcan aún más.

En el video de arriba vemos cómo en 6 meses los corales comienzan a ramificarse, crecer y alimentar a pequeños peces. En el de abajo conocemos a un jardinero de coral, el doctor Austin Bowden-Kerby, cuyos jardines de coral han abastecido al océano de la vida que fue perdiendo con el tiempo. Él fue quien acuñó el término “jardinero de coral” como un nuevo empleo en el mundo.

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