“La historia de los negros en América”, escribió el poeta, novelista y activista estadounidense James Baldwin, “es la historia de América, y no es una historia bonita”. En una época en la que la lucha por los derechos civiles fue testigo del auge y caída de rebeldes de la talla de Martin Luther King o Malcolm X, a mediados del siglo pasado, James Baldwin también buscó hacer una diferencia a través de los campos de batalla de la palabra, del reconocimiento del otro y de la imposibilidad de ser pesimistas mientras estemos aún con vida.

“The story of the Negro in America is the story of America, and it is not a pretty story.”

La película I Am Not Your Negro, del director haitiano Raoul Peck, es una potente obra documental que rescata un proyecto de libro del propio Baldwin, Remember This House, que nunca fue terminado. Baldwin figura como guionista de I Am Not Your Negro, en donde el reconocido actor Samuel L. Jackson presta su voz a las lúcidas palabras del escritor, y donde el odio racial y la violencia que ha dominado no solamente a Estados Unidos sino a todo el continente americano desde hace 500 años se presentan más vivos que nunca, así como también la esperanza de un futuro mejor.

Baldwin dejó solamente 30 páginas del proyecto de Remember This House a través de numerosas cartas a su editor en 1979. La idea era contar la historia de Estados Unidos a través de tres figuras fundamentales en la lucha por los derechos civiles: Medgar Evers y los ya mencionados Martin Luther King y Malcolm X, todos asesinados a sangre fría, y todos amigos muy queridos de Baldwin.

A través del asombroso montaje de Peck, las palabras de Baldwin resuenan y contrastan con la realidad de la “América blanca”, del sueño americano, de los programas de concursos, de los talk-shows, así como también de la industria del entretenimiento y el consumo, cuya función, según Baldwin, es confortar a los blancos y reasegurarlos en la posición de poder para evitar una toma de postura con respecto a la desigualdad social y racial de la población negra, al igual que de otras poblaciones en el país.

El filme ha recibido excelentes críticas desde su estreno y ha causado furor en las salas donde se ha exhibido, pues aunque el espectador no se identifique a sí mismo como “persona de color”, como minoría, o incluso como homosexual, como lo fue el propio Baldwin, la historia que se presenta frente a sus ojos es la historia de cómo Estados Unidos y el mundo en general han hecho oídos sordos al dolor y a la opresión de millones de seres humanos que viven aún hoy en día en condiciones de esclavitud; sus historias siguen siendo negadas o minimizadas porque a fin de cuentas sus cuerpos y su trabajo siguen siendo utilizados por el capitalismo para reproducir la ilusión del consumo y el éxito social como únicos motores de las aspiraciones humanas de nuestra época, al igual que lo eran en la época en que Baldwin escribió y vivió.

i-am-not-your-negro
A diferencia de otros documentales, I Am Not Your Negro no es propiamente una biografía, ni tampoco una obra que busque estetizar o presentar una versión digerible de la historia reciente: el espectador no puede quedar indiferente —si algo en él o ella es aún capaz de empatía— frente al sufrimiento histórico del cual participa, voluntaria o involuntariamente. Es, en ese sentido, una película incómoda, sumamente incómoda, y por eso mismo mucho más necesaria que nunca para comprender y preguntarse por qué nuestra civilización y el modo de vida occidental no han resuelto la cuestión de la igualdad entre los seres humanos, a pesar de los increíbles avances médicos, tecnológicos y científicos que vemos a diario en las noticias. Se trata de una llamada de atención a la conciencia general, un llamado a no ser indiferentes frente al sufrimiento de nuestros países de origen así como del resto del mundo, así como una forma de afirmar que mientras aún estemos vivos, el pesimismo no puede ser una opción válida para vivir en el mundo.

Como dice Baldwin, “no puedo ser pesimista porque estoy vivo. La pregunta que debes hacerte —la pregunta que todos los blancos deben hacerse— es por qué fue necesario crear al ‘negro’ en primer lugar. Yo no soy un negro, soy un hombre. Pero si crees que soy un negro, quiere decir que lo necesitas. Y debes preguntarte por qué. El futuro del país depende de eso”.

 

*Imágenes: 1) Wikimedia Commons; 2) Tomada del trailer oficial I Am Not Your Negro

 

“La historia de los negros en América”, escribió el poeta, novelista y activista estadounidense James Baldwin, “es la historia de América, y no es una historia bonita”. En una época en la que la lucha por los derechos civiles fue testigo del auge y caída de rebeldes de la talla de Martin Luther King o Malcolm X, a mediados del siglo pasado, James Baldwin también buscó hacer una diferencia a través de los campos de batalla de la palabra, del reconocimiento del otro y de la imposibilidad de ser pesimistas mientras estemos aún con vida.

“The story of the Negro in America is the story of America, and it is not a pretty story.”

La película I Am Not Your Negro, del director haitiano Raoul Peck, es una potente obra documental que rescata un proyecto de libro del propio Baldwin, Remember This House, que nunca fue terminado. Baldwin figura como guionista de I Am Not Your Negro, en donde el reconocido actor Samuel L. Jackson presta su voz a las lúcidas palabras del escritor, y donde el odio racial y la violencia que ha dominado no solamente a Estados Unidos sino a todo el continente americano desde hace 500 años se presentan más vivos que nunca, así como también la esperanza de un futuro mejor.

Baldwin dejó solamente 30 páginas del proyecto de Remember This House a través de numerosas cartas a su editor en 1979. La idea era contar la historia de Estados Unidos a través de tres figuras fundamentales en la lucha por los derechos civiles: Medgar Evers y los ya mencionados Martin Luther King y Malcolm X, todos asesinados a sangre fría, y todos amigos muy queridos de Baldwin.

A través del asombroso montaje de Peck, las palabras de Baldwin resuenan y contrastan con la realidad de la “América blanca”, del sueño americano, de los programas de concursos, de los talk-shows, así como también de la industria del entretenimiento y el consumo, cuya función, según Baldwin, es confortar a los blancos y reasegurarlos en la posición de poder para evitar una toma de postura con respecto a la desigualdad social y racial de la población negra, al igual que de otras poblaciones en el país.

El filme ha recibido excelentes críticas desde su estreno y ha causado furor en las salas donde se ha exhibido, pues aunque el espectador no se identifique a sí mismo como “persona de color”, como minoría, o incluso como homosexual, como lo fue el propio Baldwin, la historia que se presenta frente a sus ojos es la historia de cómo Estados Unidos y el mundo en general han hecho oídos sordos al dolor y a la opresión de millones de seres humanos que viven aún hoy en día en condiciones de esclavitud; sus historias siguen siendo negadas o minimizadas porque a fin de cuentas sus cuerpos y su trabajo siguen siendo utilizados por el capitalismo para reproducir la ilusión del consumo y el éxito social como únicos motores de las aspiraciones humanas de nuestra época, al igual que lo eran en la época en que Baldwin escribió y vivió.

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A diferencia de otros documentales, I Am Not Your Negro no es propiamente una biografía, ni tampoco una obra que busque estetizar o presentar una versión digerible de la historia reciente: el espectador no puede quedar indiferente —si algo en él o ella es aún capaz de empatía— frente al sufrimiento histórico del cual participa, voluntaria o involuntariamente. Es, en ese sentido, una película incómoda, sumamente incómoda, y por eso mismo mucho más necesaria que nunca para comprender y preguntarse por qué nuestra civilización y el modo de vida occidental no han resuelto la cuestión de la igualdad entre los seres humanos, a pesar de los increíbles avances médicos, tecnológicos y científicos que vemos a diario en las noticias. Se trata de una llamada de atención a la conciencia general, un llamado a no ser indiferentes frente al sufrimiento de nuestros países de origen así como del resto del mundo, así como una forma de afirmar que mientras aún estemos vivos, el pesimismo no puede ser una opción válida para vivir en el mundo.

Como dice Baldwin, “no puedo ser pesimista porque estoy vivo. La pregunta que debes hacerte —la pregunta que todos los blancos deben hacerse— es por qué fue necesario crear al ‘negro’ en primer lugar. Yo no soy un negro, soy un hombre. Pero si crees que soy un negro, quiere decir que lo necesitas. Y debes preguntarte por qué. El futuro del país depende de eso”.

 

*Imágenes: 1) Wikimedia Commons; 2) Tomada del trailer oficial I Am Not Your Negro