París y Nueva York siempre han sido dos de las ciudades más estimulantes del mundo. Ambas tienen una identidad bien delineada y sus comportamientos socio-culturales las vuelven inconfundibles con otros lugares. Desde principios del siglo XX su comparación ha sido recurrente, pero una de las más fascinantes es la que en 1914 haría Anaïs Nin, quien fue llevada de una ciudad a la otra a vivir con su madre:

Nueva York es el verdadero opuesto de París. Lo último en lo que la gente se interesa es en la intimidad. Nadie presta atención a la amistad o a su desarrollo. No se hace nada por suavizar la crueldad de la vida misma.

En París, cuando entras a un cuarto, todos prestan atención, buscan hacerte sentir bienvenido, incluirte en la conversación, son curiosos, receptivos. Aquí [Nueva York] parece que todos pretenden no verte, escucharte, o quedarse mirando.

Hacen falta matices. Las relaciones parecen impersonales y todos esconden su vida secreta, mientras que en París esto era la substancia emocionante de nuestras conversaciones, las revelaciones íntimas y el compartir nuestra experiencia.

Aunque esta opinión esté sesgada por su disgusto de haber tenido que dejar París por la fuerza, es uno de los primeros testimonios —y uno de los más articulados— que hay en cuanto al paralelismo de las dos metrópolis.

Hoy en día, casi cien años después del diario de Nin, el diseñador gráfico Vahram Muratyan crea una correspondencia entre las mismas ciudades en forma de un “amigable certamen visual” de ilustraciones minimalistas puestas en paralelo.

Hipster vs bobo, Proust vs Salinger, Godard vs Woody Allen: Muratyan captura las figuras más icónicas de estas dos ciudades que siempre han estado unidas —y separadas— por su proliferación de genios y tendencias. Paris vs New York, es un ensayo simple y lúdico y una brillante muestra de diseño gráfico minimal. Una serie divertida que pone de manifiesto los íconos que les han valido su personalidad a las dos ciudades luz.

París y Nueva York siempre han sido dos de las ciudades más estimulantes del mundo. Ambas tienen una identidad bien delineada y sus comportamientos socio-culturales las vuelven inconfundibles con otros lugares. Desde principios del siglo XX su comparación ha sido recurrente, pero una de las más fascinantes es la que en 1914 haría Anaïs Nin, quien fue llevada de una ciudad a la otra a vivir con su madre:

Nueva York es el verdadero opuesto de París. Lo último en lo que la gente se interesa es en la intimidad. Nadie presta atención a la amistad o a su desarrollo. No se hace nada por suavizar la crueldad de la vida misma.

En París, cuando entras a un cuarto, todos prestan atención, buscan hacerte sentir bienvenido, incluirte en la conversación, son curiosos, receptivos. Aquí [Nueva York] parece que todos pretenden no verte, escucharte, o quedarse mirando.

Hacen falta matices. Las relaciones parecen impersonales y todos esconden su vida secreta, mientras que en París esto era la substancia emocionante de nuestras conversaciones, las revelaciones íntimas y el compartir nuestra experiencia.

Aunque esta opinión esté sesgada por su disgusto de haber tenido que dejar París por la fuerza, es uno de los primeros testimonios —y uno de los más articulados— que hay en cuanto al paralelismo de las dos metrópolis.

Hoy en día, casi cien años después del diario de Nin, el diseñador gráfico Vahram Muratyan crea una correspondencia entre las mismas ciudades en forma de un “amigable certamen visual” de ilustraciones minimalistas puestas en paralelo.

Hipster vs bobo, Proust vs Salinger, Godard vs Woody Allen: Muratyan captura las figuras más icónicas de estas dos ciudades que siempre han estado unidas —y separadas— por su proliferación de genios y tendencias. Paris vs New York, es un ensayo simple y lúdico y una brillante muestra de diseño gráfico minimal. Una serie divertida que pone de manifiesto los íconos que les han valido su personalidad a las dos ciudades luz.

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