Las pociones, venenos y conjuros son fundamentales en la obra de William Shakespeare. Tanto así que los usaba para potenciar el significado del drama (como en el “discurso de la sinrazón” de Ofelia), para precipitar la trama (Hamlet) o bien para culminarla (Romeo y Julieta). Todas las menciones de hierbas y plantas reflejan su vasto conocimiento médico y también, desde luego, representan los conceptos botánicos del siglo XVI y XVII temprano, verdaderamente envidiables desde aquí y desde ahora . Es tal la sofisticación botánica de Shakespeare en su obra que a menudo, por ejemplo, incluía en sus diálogos la dualidad de las propiedades de una planta o los atributos metafísicos que otra adquiría dependiendo del momento en que se recolectara.

En Romeo y Julieta, Fray Lorenzo (el cura que prepara el brebaje) señala cómo en la flor duermen ocultos la medicina y el veneno; los dos del mismo origen, al igual que en el alma humana. Y en Macbeth, las brujas anuncian en voz alta los “ingredientes oscuros” de su famoso conjuro, que incluye una “raíz de cicuta de noche arrancada”, enfatizando la creencia en que las plantas cosechadas en la oscuridad –sin la luz de la luna– adquieren poderes malignos.

parsleyTodo este conocimiento de las agencias de la herbolaria y botánica provenía de los herbarios, que contenían la información detallada del acervo de plantas y hierbas medicinales de Hipócrates, Teofrasto y Dioscórides, de Plinio, Galeno y Avicena, así como del folclore del momento, y estaban disponibles a todos los lectores ingleses. Debido a las grandes epidemias de la era isabelina y a las enfermedades venéreas aparentemente incurables era un requerimiento que los civiles, por su propia seguridad, conocieran tanto de medicina como pudieran. De acuerdo a un delicioso artículo sobre la herbolaria de Ofelia, en las décadas antes de que se escribiera Hamlet se publicaron en inglés al menos nueve herbarios, los cuales incluían los “poderes” y propiedades medicinales de cada planta conocida hasta el momento.

En ese mismo artículo nos enteramos de que el famoso “discurso de la sinrazón” de Ofelia está mucho más cargado de significado de lo que es ya evidente. En su letanía de plantas y hierbas, que incluye el romero, el hinojo, la ruda y las violetas, Ofelia está también aludiendo a la fertilidad y a la interrupción de un embarazo. Sus palabras tienen entonces otras tantas de capas de significado que para la mayoría de nosotros estaban a oscuras.

Meghan Patersen, bibliotecaria y archivista del Museo Currier en New Hampshire, curó una extraordinaria exposición sobre la extensa y simbólica farmacopea en la obra de Shakespeare. Shakespeare’s Potions es una introducción accesible tanto a los significados más profundos en las obras como a la historia de los herbarios. “Shakespeare”, comenta Patersen, “aprovechó dramáticamente el mundo natural y usó las hierbas no sólo para giros en la trama, también para nombres de personajes”. Recordemos que Titania, la reina de las hadas en Sueño de una noche de verano, tiene cuatro duendes nombrados como remedios caseros: Grano de Mostaza, Polilla, Telaraña y Flor de Guisante.

Leer a Shakespeare a la luz de esta información es un universo entero y nuevo para los que gozan y se nutren de sus obras. La exposición Shakespeare’s Potions se estará presentando hasta el 26 de junio de 2016 en el Museo Currier.

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Las pociones, venenos y conjuros son fundamentales en la obra de William Shakespeare. Tanto así que los usaba para potenciar el significado del drama (como en el “discurso de la sinrazón” de Ofelia), para precipitar la trama (Hamlet) o bien para culminarla (Romeo y Julieta). Todas las menciones de hierbas y plantas reflejan su vasto conocimiento médico y también, desde luego, representan los conceptos botánicos del siglo XVI y XVII temprano, verdaderamente envidiables desde aquí y desde ahora . Es tal la sofisticación botánica de Shakespeare en su obra que a menudo, por ejemplo, incluía en sus diálogos la dualidad de las propiedades de una planta o los atributos metafísicos que otra adquiría dependiendo del momento en que se recolectara.

En Romeo y Julieta, Fray Lorenzo (el cura que prepara el brebaje) señala cómo en la flor duermen ocultos la medicina y el veneno; los dos del mismo origen, al igual que en el alma humana. Y en Macbeth, las brujas anuncian en voz alta los “ingredientes oscuros” de su famoso conjuro, que incluye una “raíz de cicuta de noche arrancada”, enfatizando la creencia en que las plantas cosechadas en la oscuridad –sin la luz de la luna– adquieren poderes malignos.

parsleyTodo este conocimiento de las agencias de la herbolaria y botánica provenía de los herbarios, que contenían la información detallada del acervo de plantas y hierbas medicinales de Hipócrates, Teofrasto y Dioscórides, de Plinio, Galeno y Avicena, así como del folclore del momento, y estaban disponibles a todos los lectores ingleses. Debido a las grandes epidemias de la era isabelina y a las enfermedades venéreas aparentemente incurables era un requerimiento que los civiles, por su propia seguridad, conocieran tanto de medicina como pudieran. De acuerdo a un delicioso artículo sobre la herbolaria de Ofelia, en las décadas antes de que se escribiera Hamlet se publicaron en inglés al menos nueve herbarios, los cuales incluían los “poderes” y propiedades medicinales de cada planta conocida hasta el momento.

En ese mismo artículo nos enteramos de que el famoso “discurso de la sinrazón” de Ofelia está mucho más cargado de significado de lo que es ya evidente. En su letanía de plantas y hierbas, que incluye el romero, el hinojo, la ruda y las violetas, Ofelia está también aludiendo a la fertilidad y a la interrupción de un embarazo. Sus palabras tienen entonces otras tantas de capas de significado que para la mayoría de nosotros estaban a oscuras.

Meghan Patersen, bibliotecaria y archivista del Museo Currier en New Hampshire, curó una extraordinaria exposición sobre la extensa y simbólica farmacopea en la obra de Shakespeare. Shakespeare’s Potions es una introducción accesible tanto a los significados más profundos en las obras como a la historia de los herbarios. “Shakespeare”, comenta Patersen, “aprovechó dramáticamente el mundo natural y usó las hierbas no sólo para giros en la trama, también para nombres de personajes”. Recordemos que Titania, la reina de las hadas en Sueño de una noche de verano, tiene cuatro duendes nombrados como remedios caseros: Grano de Mostaza, Polilla, Telaraña y Flor de Guisante.

Leer a Shakespeare a la luz de esta información es un universo entero y nuevo para los que gozan y se nutren de sus obras. La exposición Shakespeare’s Potions se estará presentando hasta el 26 de junio de 2016 en el Museo Currier.

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