Algo tiene la fotografía de magia: mantiene, aunque sea a través de la imagen, la tensión de la luz y la oscuridad en un instante de tiempo. La imagen producida a través de la técnica fotográfica está pensada para ser vista, aunque suene raro, por los videntes, por quienes pueden ver, o para ser aún más explícitos, por aquellos cuyos cerebros pueden mirar a través de los ojos. Pero sí nos alejamos un momento de la noción de fotografía como “imagen para ser mirada” y pensamos en el proceso de producción de la imagen (aquello que podríamos abreviar como “proceso creativo”), encontraremos una vertiente interesante de contemplación no visual, sin que el artificio fotográfico pierda ninguna de sus propiedades mágicas.

Un nuevo libro titulado The Blind Photographer pone a prueba nuestros supuestos habituales con respecto al proceso de producción de imágenes al convocar a un variado grupo de profesionales y amateurs de la fotografía (todos ellos invidentes o con pronunciada dificultad visual) para crear un libro colectivo donde el que mira y lo mirado se colocan en una posición riesgosa, subversiva incluso, en su tentativa de encarnar un imposible: mostrar la vista de los ciegos.

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Muchas de estas imágenes no se tratan tanto de lo que es visto como de la manera en que ven los fotógrafos que no ven. Están presentes las investigaciones abstractas o semioníricas como la del esloveno Evgen Bavčar, filósofo de profesión, así como otras que “traducen” de alguna forma algo que sólo los ciegos pueden ver, como el poema visual de Gerardo Nigenda, donde las imágenes de cuerpos y rostros se encuentran marcadas por fragmentos de texto en caracteres Braille.

A pesar de que escuchamos a menudo que vivimos bajo el imperio de las imágenes, no siempre queda claro que la imagen no es exclusiva de lo visual. Una imagen puede ser un constructo sensorial, neurológico, resultado de un procesamiento de información a través de los órganos sensoriales, de los cuales los ojos solamente es uno de los receptores. La mirada —esto es, el testimonio del mundo producido en la intersección de la sensibilidad y los medios de producción de imágenes— no siempre es visual.

Como explica Gina Badenoch, fotógrafa mexicana que fundó “Ojos que Sienten” [Sight of Emotion], en entrevista con The Guardian, tendemos “a enfocarnos en la vista como la única forma de producir y disfrutar una imagen. Pero el proceso de crear una fotografía también implica sensibilidad, historia, percepción. Cuando escuchas la radio o lees un libro, también creas imágenes en tu mente porque observamos con nuestro cerebro. Ocurre lo mismo con los ciegos —crean imágenes a través de la percepción de sus alrededores.”

Aarón Ramos, otro fotógrafo mexicano invidente, explica que el proceso fotográfico no implica sólo observar, sino imaginar la imagen, por así decirlo, antes de que se grabe en el aparato fotográfico, y este proceso no involucra solamente los ojos:

Utilizo mis sentidos: el oído, el tacto, el gusto, el olfato, al tomar fotografías. Cuando toco la lente de la cámara, estoy creando una línea imaginaria que va de la lente al objeto que estoy captando; estoy creando la foto en mi mente, la siento y la construyo para comunicar emociones al mundo visual/normal.

El cuarto oscuro que revela en sustancias químicas las partículas luminosas atrapadas en la película también nos recuerda a los que podemos ver una enseñanza iniciática, presente lo mismo en Platón que en los alquimistas medievales: la demasiada luz es capaz de cegar. Lo que observamos en las imágenes de The Blind Fotographer no son reproducciones de lo que los fotógrafos (no) vieron, sino un testimonio concreto de todo eso que los ojos no captan, precisamente por estar demasiado acostumbrados a ver sin mirar. Son imágenes de lo que suele quedar fuera de la imagen, fuera del marco, fuera de la vista periférica, y que se ofrece al mundo visual/normal, como lo llama Ramos, como una invitación a ver ya no con los ojos, sino con todos los sentidos, a involucrar nuestra imaginación con las memorias y experiencias de estos artistas.

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*Imágenes: © Evgen Bavčar

Algo tiene la fotografía de magia: mantiene, aunque sea a través de la imagen, la tensión de la luz y la oscuridad en un instante de tiempo. La imagen producida a través de la técnica fotográfica está pensada para ser vista, aunque suene raro, por los videntes, por quienes pueden ver, o para ser aún más explícitos, por aquellos cuyos cerebros pueden mirar a través de los ojos. Pero sí nos alejamos un momento de la noción de fotografía como “imagen para ser mirada” y pensamos en el proceso de producción de la imagen (aquello que podríamos abreviar como “proceso creativo”), encontraremos una vertiente interesante de contemplación no visual, sin que el artificio fotográfico pierda ninguna de sus propiedades mágicas.

Un nuevo libro titulado The Blind Photographer pone a prueba nuestros supuestos habituales con respecto al proceso de producción de imágenes al convocar a un variado grupo de profesionales y amateurs de la fotografía (todos ellos invidentes o con pronunciada dificultad visual) para crear un libro colectivo donde el que mira y lo mirado se colocan en una posición riesgosa, subversiva incluso, en su tentativa de encarnar un imposible: mostrar la vista de los ciegos.

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Muchas de estas imágenes no se tratan tanto de lo que es visto como de la manera en que ven los fotógrafos que no ven. Están presentes las investigaciones abstractas o semioníricas como la del esloveno Evgen Bavčar, filósofo de profesión, así como otras que “traducen” de alguna forma algo que sólo los ciegos pueden ver, como el poema visual de Gerardo Nigenda, donde las imágenes de cuerpos y rostros se encuentran marcadas por fragmentos de texto en caracteres Braille.

A pesar de que escuchamos a menudo que vivimos bajo el imperio de las imágenes, no siempre queda claro que la imagen no es exclusiva de lo visual. Una imagen puede ser un constructo sensorial, neurológico, resultado de un procesamiento de información a través de los órganos sensoriales, de los cuales los ojos solamente es uno de los receptores. La mirada —esto es, el testimonio del mundo producido en la intersección de la sensibilidad y los medios de producción de imágenes— no siempre es visual.

Como explica Gina Badenoch, fotógrafa mexicana que fundó “Ojos que Sienten” [Sight of Emotion], en entrevista con The Guardian, tendemos “a enfocarnos en la vista como la única forma de producir y disfrutar una imagen. Pero el proceso de crear una fotografía también implica sensibilidad, historia, percepción. Cuando escuchas la radio o lees un libro, también creas imágenes en tu mente porque observamos con nuestro cerebro. Ocurre lo mismo con los ciegos —crean imágenes a través de la percepción de sus alrededores.”

Aarón Ramos, otro fotógrafo mexicano invidente, explica que el proceso fotográfico no implica sólo observar, sino imaginar la imagen, por así decirlo, antes de que se grabe en el aparato fotográfico, y este proceso no involucra solamente los ojos:

Utilizo mis sentidos: el oído, el tacto, el gusto, el olfato, al tomar fotografías. Cuando toco la lente de la cámara, estoy creando una línea imaginaria que va de la lente al objeto que estoy captando; estoy creando la foto en mi mente, la siento y la construyo para comunicar emociones al mundo visual/normal.

El cuarto oscuro que revela en sustancias químicas las partículas luminosas atrapadas en la película también nos recuerda a los que podemos ver una enseñanza iniciática, presente lo mismo en Platón que en los alquimistas medievales: la demasiada luz es capaz de cegar. Lo que observamos en las imágenes de The Blind Fotographer no son reproducciones de lo que los fotógrafos (no) vieron, sino un testimonio concreto de todo eso que los ojos no captan, precisamente por estar demasiado acostumbrados a ver sin mirar. Son imágenes de lo que suele quedar fuera de la imagen, fuera del marco, fuera de la vista periférica, y que se ofrece al mundo visual/normal, como lo llama Ramos, como una invitación a ver ya no con los ojos, sino con todos los sentidos, a involucrar nuestra imaginación con las memorias y experiencias de estos artistas.

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*Imágenes: © Evgen Bavčar

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