Los colores son el alimento de nuestras ideas, tiñen nuestra imaginación y evocan estados de ánimo de forma involuntaria. Es casi imposible hablar de algún aspecto de la vida sin hacer referencia a ellos: La vie en rose, cantaba Edith Piaf en relación a su experiencia del amor y el crisol con el que percibía la realidad. Hablar de colores es hablar de percepción, pero también es hablar de realidades físicas.

Los siete colores simples que fragmentan el espectro solar, del rojo al violeta, son objetivos debido a la delimitación exacta que puede hacerse de cada uno de ellos, utilizando datos numéricos de su longitud de onda. Por lo tanto, existen una extensa cantidad de matices que las personas pueden establecer y desde luego nombrar de acuerdo a sus horizontes culturales.

His and Hers Colors fue creada por el artista y científico Stephen Von Worley. Se trata de una base de datos creada a partir de hipertexto HTML5 renderizado, que contiene dos mil burbujas de los colores más comunes de acuerdo a la enorme muestra que tiene el estudio de XKCD sobre esa nomenclatura.

La clasificación de los colores se posiciona de manera horizontal de acuerdo con su uso relativo: vertical siguiendo la preferencia de género (arriba las mujeres), mientras que una línea discontinua representa los “colores 50-50”, es decir, aquellos que más se aproximan a una neutralidad al ser seleccionados por ambos sexos (por ejemplo, el gris).

En el centro se encuentran los colores más comunes como el verde, el azul, el amarillo, el marrón, etcétera, en forma de óvalos grandes. Es muy interesante mover el cursor vertical y horizontalmente para apreciar las diferencias entre nombres, preferencias, tonalidades afines a las apreciaciones culturales, las maneras en las cuales usamos los colores hombres y mujeres en la vida cotidiana.

Resulta refrescante la idea de Von Worley de trazar un puente entre las múltiples provocaciones del color entre géneros y quizá el pensamiento científico. Es apasionante que un tema tan difícil pueda ser expresado a través de diferentes ordenamientos: matiz, saturación, brillo, longitud del nombre porque obliga a discutir la esencia misma del color.

Los colores son el alimento de nuestras ideas, tiñen nuestra imaginación y evocan estados de ánimo de forma involuntaria. Es casi imposible hablar de algún aspecto de la vida sin hacer referencia a ellos: La vie en rose, cantaba Edith Piaf en relación a su experiencia del amor y el crisol con el que percibía la realidad. Hablar de colores es hablar de percepción, pero también es hablar de realidades físicas.

Los siete colores simples que fragmentan el espectro solar, del rojo al violeta, son objetivos debido a la delimitación exacta que puede hacerse de cada uno de ellos, utilizando datos numéricos de su longitud de onda. Por lo tanto, existen una extensa cantidad de matices que las personas pueden establecer y desde luego nombrar de acuerdo a sus horizontes culturales.

His and Hers Colors fue creada por el artista y científico Stephen Von Worley. Se trata de una base de datos creada a partir de hipertexto HTML5 renderizado, que contiene dos mil burbujas de los colores más comunes de acuerdo a la enorme muestra que tiene el estudio de XKCD sobre esa nomenclatura.

La clasificación de los colores se posiciona de manera horizontal de acuerdo con su uso relativo: vertical siguiendo la preferencia de género (arriba las mujeres), mientras que una línea discontinua representa los “colores 50-50”, es decir, aquellos que más se aproximan a una neutralidad al ser seleccionados por ambos sexos (por ejemplo, el gris).

En el centro se encuentran los colores más comunes como el verde, el azul, el amarillo, el marrón, etcétera, en forma de óvalos grandes. Es muy interesante mover el cursor vertical y horizontalmente para apreciar las diferencias entre nombres, preferencias, tonalidades afines a las apreciaciones culturales, las maneras en las cuales usamos los colores hombres y mujeres en la vida cotidiana.

Resulta refrescante la idea de Von Worley de trazar un puente entre las múltiples provocaciones del color entre géneros y quizá el pensamiento científico. Es apasionante que un tema tan difícil pueda ser expresado a través de diferentes ordenamientos: matiz, saturación, brillo, longitud del nombre porque obliga a discutir la esencia misma del color.

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