Lamentablemente pocos prestamos atención a esa máxima ancestral que advierte que “en la lectura de la naturaleza hallarás todas las respuestas que necesitas”. Pero aún menos personas se atreven a editar este lenguaje, a reimprimirlo mediante el aspecto divino de la humanidad: la creatividad. El artista británico Andy Goldsworthy (Cheshire, 1975) es una estupenda excepción.

Su obra, que raya entre el paisajismo y el arte de sitio especifico (site specific)compone una reinterpretación de símbolos y patrones propios de la bio-retórica. Por medio de cada pieza, Goldsworthy destila hebras de ese discurso impecable, acuñando pequeños poemas que honran el alma estética de la naturaleza.

El artista estudió matemáticas aplicadas, un probable antecedente de su evidente dominio de la geometría y el arte de las proporciones. Utiliza material exclusivamente natural (hojas, piedras, varas, conchas…) del sitio en que erigirá su instalación, y en la mayoría de sus obras no dispone de otra herramienta más allá de sus propias manos.

El talento escultórico de Goldsworthy se complementa con su habilidad para documentar fotográficamente sus piezas, las cuales son esencialmente efímeras como lo es la cíclica naturaleza. Y es gracias a esas fotografías que el trabajo del sensible británico puede recorrer el mundo: son símbolos nómadas que invitan a ser descifrados por todo aquél que esté dispuesto a mirarse en el espejo de la vida.

Lamentablemente pocos prestamos atención a esa máxima ancestral que advierte que “en la lectura de la naturaleza hallarás todas las respuestas que necesitas”. Pero aún menos personas se atreven a editar este lenguaje, a reimprimirlo mediante el aspecto divino de la humanidad: la creatividad. El artista británico Andy Goldsworthy (Cheshire, 1975) es una estupenda excepción.

Su obra, que raya entre el paisajismo y el arte de sitio especifico (site specific)compone una reinterpretación de símbolos y patrones propios de la bio-retórica. Por medio de cada pieza, Goldsworthy destila hebras de ese discurso impecable, acuñando pequeños poemas que honran el alma estética de la naturaleza.

El artista estudió matemáticas aplicadas, un probable antecedente de su evidente dominio de la geometría y el arte de las proporciones. Utiliza material exclusivamente natural (hojas, piedras, varas, conchas…) del sitio en que erigirá su instalación, y en la mayoría de sus obras no dispone de otra herramienta más allá de sus propias manos.

El talento escultórico de Goldsworthy se complementa con su habilidad para documentar fotográficamente sus piezas, las cuales son esencialmente efímeras como lo es la cíclica naturaleza. Y es gracias a esas fotografías que el trabajo del sensible británico puede recorrer el mundo: son símbolos nómadas que invitan a ser descifrados por todo aquél que esté dispuesto a mirarse en el espejo de la vida.

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