Desde hace milenios, el chamanismo ha ocupado un lugar fundamental en la medicina tradicional de las culturas indias de América. Muchos de estos hombres y mujeres de conocimiento encontraban sus métodos de curación vía los sueños, ese estado de sensibilidad al que Artaud le atribuye una “virtud alquímica”. A través de las visiones oníricas lograban conducirse para curar enfermedades, pronosticar el destino y consolar la angustia del inconsciente humano. Aquí, en el reino de los sueños, los curanderos introducían cantos y mantras para aliviar enfermedades o angustias.

Desde 1907, el etnógrafo Frances Densmore se dedicó a investigar y recopilar estos cantos por toda Norteamérica. De ello surgió su colección de 2,000 ejemplares sonoros de distintos linajes indios que ha permanecido en el generosísimo archivo de The Library of Congress. Según Densmore, aquellos doctores indios utilizaban principalmente las frecuencias sonoras como método de sanación. Vibraciones aparentemente de “espíritu a espíritu” que conectaban con un “sonido secreto” descubierto en sueños por el chamán.

Densmore advertía que al chamán se le solía mirar en aislamiento, puesto que así era como aumentaba su conciencia de la naturaleza y el sentimiento de empatía con toda criatura viva que le permitían curar. De hecho, afirmaba que su “fuente de poder” era generalmente un animal (un pájaro o algún otro conocido por su implacable fuerza) u otro elemento de la naturaleza que se encuentre conectado al cuerpo mediante vibraciones (como el aire o el agua).

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En 1965 el sello Folkways Records, que se ha dedicado a rescatar el espíritu primitivo del folclore americano a través del sonido, logró reunir estas grabaciones en un álbum. Healing Songs of the American Indians se puede escuchar en el sitio de Folkways.

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Desde hace milenios, el chamanismo ha ocupado un lugar fundamental en la medicina tradicional de las culturas indias de América. Muchos de estos hombres y mujeres de conocimiento encontraban sus métodos de curación vía los sueños, ese estado de sensibilidad al que Artaud le atribuye una “virtud alquímica”. A través de las visiones oníricas lograban conducirse para curar enfermedades, pronosticar el destino y consolar la angustia del inconsciente humano. Aquí, en el reino de los sueños, los curanderos introducían cantos y mantras para aliviar enfermedades o angustias.

Desde 1907, el etnógrafo Frances Densmore se dedicó a investigar y recopilar estos cantos por toda Norteamérica. De ello surgió su colección de 2,000 ejemplares sonoros de distintos linajes indios que ha permanecido en el generosísimo archivo de The Library of Congress. Según Densmore, aquellos doctores indios utilizaban principalmente las frecuencias sonoras como método de sanación. Vibraciones aparentemente de “espíritu a espíritu” que conectaban con un “sonido secreto” descubierto en sueños por el chamán.

Densmore advertía que al chamán se le solía mirar en aislamiento, puesto que así era como aumentaba su conciencia de la naturaleza y el sentimiento de empatía con toda criatura viva que le permitían curar. De hecho, afirmaba que su “fuente de poder” era generalmente un animal (un pájaro o algún otro conocido por su implacable fuerza) u otro elemento de la naturaleza que se encuentre conectado al cuerpo mediante vibraciones (como el aire o el agua).

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En 1965 el sello Folkways Records, que se ha dedicado a rescatar el espíritu primitivo del folclore americano a través del sonido, logró reunir estas grabaciones en un álbum. Healing Songs of the American Indians se puede escuchar en el sitio de Folkways.

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