Quizá el nombre de Rod Serling no te diga mucho. Pero si hablamos de La dimensión desconocida las cosas cambian, pues sin duda esta fue una de las series icónicas en la historia de la televisión, precursora del furor que en años recientes ha provocado este tipo de contenido y sin la cual otras como The X-Files no serían lo miso.

En una entrevista en 1972, Serling respondió a la pregunta de un estudiante que quiso saber de dónde venían las ideas. La creatividad siempre ha tenido algo de misterioso, pues aunque todos tenemos más o menos las mismas capacidades (pensamos, miramos, sabemos leer, etc.) no todos arriban no sólo a las mismas ideas ingeniosas, sino ni siquiera a las mismas ideas. En este sentido, la respuesta de Serling es sumamente lúcida, pues se refiere a la que quizá sea la materia más preciosa de la creatividad:

Las ideas provienen de la tierra, de cada una de las experiencias humanas que has atestiguado o leído y que has traducido en tu cerebro a tu propio sentido del diálogo y en tu propio lenguaje. Las ideas nacen de lo que olemos, escuchamos, vemos, experimentamos, sentimos y convertimos en una emoción. Quizá las ideas estén en el aire, como pequeñas partículas de ozono. La cosa más fácil en este planeta es llegar a una idea. La más difícil es traerla a ras de suelo. ¿Quién fue quien dijo: “Escribir es lo más sencillo. Simplemente camino a mi estudio, me siento, pongo papel en la máquina de escribir, fijo los márgenes, doy la vuelta al papel… y comienzo a sangrar”?

Curiosamente, esta respuesta es muy distinta a la que dio David Lynch hace poco a la misma pregunta. Serling tiene a su favor que apunta a la subjetividad como fuente del pensamiento creativo, como si quisiera decir que nadie puede ser creativo como tú por el hecho, simple y complicado, de que nadie ha experimentado el mundo como tú lo has hecho.

Quizá el nombre de Rod Serling no te diga mucho. Pero si hablamos de La dimensión desconocida las cosas cambian, pues sin duda esta fue una de las series icónicas en la historia de la televisión, precursora del furor que en años recientes ha provocado este tipo de contenido y sin la cual otras como The X-Files no serían lo miso.

En una entrevista en 1972, Serling respondió a la pregunta de un estudiante que quiso saber de dónde venían las ideas. La creatividad siempre ha tenido algo de misterioso, pues aunque todos tenemos más o menos las mismas capacidades (pensamos, miramos, sabemos leer, etc.) no todos arriban no sólo a las mismas ideas ingeniosas, sino ni siquiera a las mismas ideas. En este sentido, la respuesta de Serling es sumamente lúcida, pues se refiere a la que quizá sea la materia más preciosa de la creatividad:

Las ideas provienen de la tierra, de cada una de las experiencias humanas que has atestiguado o leído y que has traducido en tu cerebro a tu propio sentido del diálogo y en tu propio lenguaje. Las ideas nacen de lo que olemos, escuchamos, vemos, experimentamos, sentimos y convertimos en una emoción. Quizá las ideas estén en el aire, como pequeñas partículas de ozono. La cosa más fácil en este planeta es llegar a una idea. La más difícil es traerla a ras de suelo. ¿Quién fue quien dijo: “Escribir es lo más sencillo. Simplemente camino a mi estudio, me siento, pongo papel en la máquina de escribir, fijo los márgenes, doy la vuelta al papel… y comienzo a sangrar”?

Curiosamente, esta respuesta es muy distinta a la que dio David Lynch hace poco a la misma pregunta. Serling tiene a su favor que apunta a la subjetividad como fuente del pensamiento creativo, como si quisiera decir que nadie puede ser creativo como tú por el hecho, simple y complicado, de que nadie ha experimentado el mundo como tú lo has hecho.

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