“Dalí es inmortal y no morirá jamás”, aseguró alguna vez, sobre sí mismo, el genio del surrealismo. Es curioso que lo haya fraseado así, como si hablara de otra persona, de un concepto. Y es que además de haber sido uno de los primeros artistas superestrella de la historia (al menos en la era de la televisión), él tuvo la visión para diseñar un personaje tan misterioso como excéntrico, y explotarlo al máximo; esa idea, ese “Dalí”, sin duda, podría sospecharse inmortal.

Dueño de un lenguaje sobre todo original, el pintor catalán abrevó de manera profunda en el psicoanálisis: el sexo, las fijaciones y la muerte pueblan su arte de una manera única. Ahora, a 30 años de su propio fallecimiento, Dalí está vivo en un museo de San Peterburgo, Florida. Recientemente, el Salvador Dalí Museum, anunció que el próximo mes de abril su sede contará con la presencia de quien es su gran objeto de inspiración. Se trata de una experiencia en video, Dalí Lives, que será proyectada en todas las galerías del museo.

El proyecto implicó la búsqueda de cientos de entrevistas, citas y material en video del artista. A partir de eso, la agencia GS&P desarrolló un algoritmo de inteligencia artificial que “memorizara” aspectos de su rostro. Posteriormente, encontraron un actor con características físicas similares. A partir de estos dos elementos, el programa generó una versión idéntica a Dalí para que igualara la cara y expresiones del actor. Finalmente, el museo utilizó textos escritos por Dalí —combinados con frases que hablan desde la actualidad— que son interpretadas por este extraño fantasma.

El experimento resulta en algo impresionante, casi perturbador, y nos recuerda que la tecnología, específicamente la inteligencia artificial, es capaz de hazañas en las que hace poco tiempo sólo podíamos soñar. Con una inquietante calidad inverosímil, este Dalí artificial nos recuerda que a pesar de la muerte física, la enorme influencia del pintor nacido en Figueres no ha muerto y probablemente nunca lo haga.

 

 

 

Imagen: Carl Van Vechten – Library of Congress.

“Dalí es inmortal y no morirá jamás”, aseguró alguna vez, sobre sí mismo, el genio del surrealismo. Es curioso que lo haya fraseado así, como si hablara de otra persona, de un concepto. Y es que además de haber sido uno de los primeros artistas superestrella de la historia (al menos en la era de la televisión), él tuvo la visión para diseñar un personaje tan misterioso como excéntrico, y explotarlo al máximo; esa idea, ese “Dalí”, sin duda, podría sospecharse inmortal.

Dueño de un lenguaje sobre todo original, el pintor catalán abrevó de manera profunda en el psicoanálisis: el sexo, las fijaciones y la muerte pueblan su arte de una manera única. Ahora, a 30 años de su propio fallecimiento, Dalí está vivo en un museo de San Peterburgo, Florida. Recientemente, el Salvador Dalí Museum, anunció que el próximo mes de abril su sede contará con la presencia de quien es su gran objeto de inspiración. Se trata de una experiencia en video, Dalí Lives, que será proyectada en todas las galerías del museo.

El proyecto implicó la búsqueda de cientos de entrevistas, citas y material en video del artista. A partir de eso, la agencia GS&P desarrolló un algoritmo de inteligencia artificial que “memorizara” aspectos de su rostro. Posteriormente, encontraron un actor con características físicas similares. A partir de estos dos elementos, el programa generó una versión idéntica a Dalí para que igualara la cara y expresiones del actor. Finalmente, el museo utilizó textos escritos por Dalí —combinados con frases que hablan desde la actualidad— que son interpretadas por este extraño fantasma.

El experimento resulta en algo impresionante, casi perturbador, y nos recuerda que la tecnología, específicamente la inteligencia artificial, es capaz de hazañas en las que hace poco tiempo sólo podíamos soñar. Con una inquietante calidad inverosímil, este Dalí artificial nos recuerda que a pesar de la muerte física, la enorme influencia del pintor nacido en Figueres no ha muerto y probablemente nunca lo haga.

 

 

 

Imagen: Carl Van Vechten – Library of Congress.