La forma en que ciertos hombres de ciencia, como Carl Sagan u Oliver Sacks, han descrito los fenómenos más asombrosos de la vida dentro del cosmos y la mente, nos sugiere una cierta intimidad entre lo científico y lo poético.

Quizá tras tener una reflexión similar a la anterior, John D. Boswell (a.k.a. melodysheep) lanzó en 2009 “A Glorious Dawn”. Se trató de la primera pieza de Symphony of Science, una serie de composiciones que promulgarían algunas de las frases más profundas creadas por populares astrocientíficos. En esa primera entrega aparece un improbable encuentro científico-musical entre Carl Sagan y Stephen Hawking aparentemente improvisando algunos de sus más elegantes pensamientos sobre la naturaleza del universo:

A still more glorious dawn awaits / Not a sunrise, but a galaxy rise / A morning filled with 400 billion suns / The rising of the milky way

Tanto el texto como las escenas fueron extraídos de las series documentales Cosmos: un viaje personal (1980) y El universo de Stephen Hawking (1997) con ayuda de mashups digitales y una progresión de ingeniosos y armónicos loops.

Pero lo que hace a este experimento musical único en su tipo no es en sí el hecho de que sus más de 10 millones de vistas hayan logrado el objetivo de Boswell, que era estimular el interés científico por medio de la música. El verdadero reto de esta melodía se encuentra en el impecable ensamblaje de ideas y melodías que, entremezcladas, inspiran a cualquiera a pensar en la naturaleza del cosmos como una filosofía de vida, pues como dicta en la canción el mismo Sagan: If we do not destroy ourselves, we will one day venture to the stars (“Si no nos destruimos antes a nosotros mismos, algún día nos aventuraremos a las estrellas”).

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La forma en que ciertos hombres de ciencia, como Carl Sagan u Oliver Sacks, han descrito los fenómenos más asombrosos de la vida dentro del cosmos y la mente, nos sugiere una cierta intimidad entre lo científico y lo poético.

Quizá tras tener una reflexión similar a la anterior, John D. Boswell (a.k.a. melodysheep) lanzó en 2009 “A Glorious Dawn”. Se trató de la primera pieza de Symphony of Science, una serie de composiciones que promulgarían algunas de las frases más profundas creadas por populares astrocientíficos. En esa primera entrega aparece un improbable encuentro científico-musical entre Carl Sagan y Stephen Hawking aparentemente improvisando algunos de sus más elegantes pensamientos sobre la naturaleza del universo:

A still more glorious dawn awaits / Not a sunrise, but a galaxy rise / A morning filled with 400 billion suns / The rising of the milky way

Tanto el texto como las escenas fueron extraídos de las series documentales Cosmos: un viaje personal (1980) y El universo de Stephen Hawking (1997) con ayuda de mashups digitales y una progresión de ingeniosos y armónicos loops.

Pero lo que hace a este experimento musical único en su tipo no es en sí el hecho de que sus más de 10 millones de vistas hayan logrado el objetivo de Boswell, que era estimular el interés científico por medio de la música. El verdadero reto de esta melodía se encuentra en el impecable ensamblaje de ideas y melodías que, entremezcladas, inspiran a cualquiera a pensar en la naturaleza del cosmos como una filosofía de vida, pues como dicta en la canción el mismo Sagan: If we do not destroy ourselves, we will one day venture to the stars (“Si no nos destruimos antes a nosotros mismos, algún día nos aventuraremos a las estrellas”).

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