Quizá todavía algunos conserven el hábito de leer antes de dormir. Ir a la cama con un libro es una especie de ritual que nos lleva a otros mundos fuera de nuestra mente, un estado doblemente propicio para nuestra tranquilidad y después para nuestro sueño. Quien haya leído En busca del tiempo perdido quizá recuerde que todo comienza con ese mismo hábito, recurrente en la infancia del narrador, cuando se quedaba dormido mientras leía y en esa duermevela deliciosa que son los primeros minutos del sueño, cuando no sabemos bien en qué mundo estamos, si en el de la conciencia o en el de la fantasía, se presentaban ante sus ojos las imágenes de aquello que acababa de leer.

El hábito, sin embargo, también puede ser llevado a algo más. Es posible que quienes se van a la cama leyendo hayan soñado despiertos con la posibilidad de hacer de su habitación una biblioteca, es decir, dormir rodeado de libros, como si éstos fueran a la vez los guardianes y los encantadores del sueño.

Esta fantasía es posible, si no para siempre, al menos por unas cuantas noches en la Biblioteca Gladstone, en Hawarden, Gales, Reino Unido, en donde existen habitaciones totalmente acondicionadas para dormir a la vera de impresionantes y poblados libreros.

Aunque ahora de acceso público, originalmente la biblioteca perteneció a una persona: William Ewart Gladstone, político prominente de la época victoriana y cuatro veces Primer Ministro de su país. A lo largo de su vida, Gladstone reunió un acervo de más de 30 mil libros de prácticamente todas las materias, aunque con una orientación notable hacia la teología, la historia, la política y la literatura. En 1894, el mismo Gladstone decidió abrir la biblioteca al uso de otras personas, especialmente aquellas de las inmediaciones que no podían costearse la adquisición de libros. 

Vale mencionar asimismo que en un gesto afín a su generosidad, un día de 1895, con 85 años de edad y en compañía únicamente de su hija y su valet, Gladstone encabezó la mudanza de casi 32 mil volúmenes de su residencia personal al edificio de la biblioteca, para asegurar así la consolidación de ésta como un sitio público.

Actualmente la colección supera los 250 mil títulos y, en general, su estructura cuenta con todo lo necesario para recibir a sus visitantes, ocasionales y asiduos. Su carácter “residencial” lo ha tenido desde su apertura en 1904, pero ha sido sobre todo en los últimos diez o quince años que ha ganado popularidad como un lugar en donde es posible literalmente vivir entre libros. Escritores e investigadores han utilizado la biblioteca como un lugar de “retiro” para su labor; de vez en cuando se organizan también festivales literarios con posibilidad de hospedaje e incluso la administración del lugar ha establecido un programa de “escritor en residencia”.

Para estos fines, la Biblioteca Gladstone cuenta con 26 habitaciones perfectamente acondicionadas e igualmente ofrece un servicio de comedor, todo lo cual contribuye a sentirse en casa y al mismo tiempo parte de una enorme colección de libros.

Si dormir rodeado de libros o saber qué se siente pasar una noche en una biblioteca siempre ha sido una de tus fantasías, ahora ya sabes dónde podrías hacerla realidad.

También en Faena Aleph: El hombre que hizo de su hogar una biblioteca pública y Shakespeare and Company, o la historia de una librería que es también un libro.

 

 

 

 

Imagen: Creative Commons

Quizá todavía algunos conserven el hábito de leer antes de dormir. Ir a la cama con un libro es una especie de ritual que nos lleva a otros mundos fuera de nuestra mente, un estado doblemente propicio para nuestra tranquilidad y después para nuestro sueño. Quien haya leído En busca del tiempo perdido quizá recuerde que todo comienza con ese mismo hábito, recurrente en la infancia del narrador, cuando se quedaba dormido mientras leía y en esa duermevela deliciosa que son los primeros minutos del sueño, cuando no sabemos bien en qué mundo estamos, si en el de la conciencia o en el de la fantasía, se presentaban ante sus ojos las imágenes de aquello que acababa de leer.

El hábito, sin embargo, también puede ser llevado a algo más. Es posible que quienes se van a la cama leyendo hayan soñado despiertos con la posibilidad de hacer de su habitación una biblioteca, es decir, dormir rodeado de libros, como si éstos fueran a la vez los guardianes y los encantadores del sueño.

Esta fantasía es posible, si no para siempre, al menos por unas cuantas noches en la Biblioteca Gladstone, en Hawarden, Gales, Reino Unido, en donde existen habitaciones totalmente acondicionadas para dormir a la vera de impresionantes y poblados libreros.

Aunque ahora de acceso público, originalmente la biblioteca perteneció a una persona: William Ewart Gladstone, político prominente de la época victoriana y cuatro veces Primer Ministro de su país. A lo largo de su vida, Gladstone reunió un acervo de más de 30 mil libros de prácticamente todas las materias, aunque con una orientación notable hacia la teología, la historia, la política y la literatura. En 1894, el mismo Gladstone decidió abrir la biblioteca al uso de otras personas, especialmente aquellas de las inmediaciones que no podían costearse la adquisición de libros. 

Vale mencionar asimismo que en un gesto afín a su generosidad, un día de 1895, con 85 años de edad y en compañía únicamente de su hija y su valet, Gladstone encabezó la mudanza de casi 32 mil volúmenes de su residencia personal al edificio de la biblioteca, para asegurar así la consolidación de ésta como un sitio público.

Actualmente la colección supera los 250 mil títulos y, en general, su estructura cuenta con todo lo necesario para recibir a sus visitantes, ocasionales y asiduos. Su carácter “residencial” lo ha tenido desde su apertura en 1904, pero ha sido sobre todo en los últimos diez o quince años que ha ganado popularidad como un lugar en donde es posible literalmente vivir entre libros. Escritores e investigadores han utilizado la biblioteca como un lugar de “retiro” para su labor; de vez en cuando se organizan también festivales literarios con posibilidad de hospedaje e incluso la administración del lugar ha establecido un programa de “escritor en residencia”.

Para estos fines, la Biblioteca Gladstone cuenta con 26 habitaciones perfectamente acondicionadas e igualmente ofrece un servicio de comedor, todo lo cual contribuye a sentirse en casa y al mismo tiempo parte de una enorme colección de libros.

Si dormir rodeado de libros o saber qué se siente pasar una noche en una biblioteca siempre ha sido una de tus fantasías, ahora ya sabes dónde podrías hacerla realidad.

También en Faena Aleph: El hombre que hizo de su hogar una biblioteca pública y Shakespeare and Company, o la historia de una librería que es también un libro.

 

 

 

 

Imagen: Creative Commons