The earth laughs in flowers.
 —
Ralph Waldo Emerson


La discreción es, probablemente, una de las virtudes más poderosas que existen. Dentro del reino vegetal, el más encantador ejemplo de esto son las flores silvestres, seres que frecuentemente pasan desapercibidos y en los que, a pesar de su insistente presencia, pocas veces reparamos. Existe un antiguo volumen de botánica, Familiar Wild Flowers, que fue publicado en 1878 por F. Edward Hulme, un profesor de dibujo y botánico aficionado que supo celebrar esta clase de plantas (a las que llama “amigas familiares”) en un precioso catálogo que brilla por su sencillez y encanto.

El libro incluye la descripción e ilustración de un gran número de flores salvajes que crecían en la Inglaterra de aquel entonces. A pesar de haber sido escrito hace más de un siglo, sus descripciones —minuciosas y claras— aún podrían servir para distinguir algunas de las flores que viven una vida humilde y silenciosa a nuestro alrededor, una que no se celebra como la de aquellas flores criadas por el hombre, raras o exóticas, esas que casi siempre reciben toda la atención y  halagos.

Cada capítulo de Familiar Wild Flowers está dedicado a una tipo de flor silvestre que es descrita minuciosamente: su nombre científico, su morfología, además de indicarse las regiones donde crece, las condiciones que necesita para vivir y los distintas especies que existen. Cada una de estas secciones comienza con una ilustración de la flor y una letra capitular con detalles vegetales relacionados, para cerrar cada apartado con otra ilustración —un precioso recordatorio de un estilo gráfico que adornaba muchos libros de la época.

El libro de Hulme resulta cautivador en su infinita sencillez, misma que comparte con las flores silvestres; finalmente, se trata de algunas de las plantas más resistentes, duraderas y persistentes. Su humildad, su calidad inadvertida, sólo pueden invitarnos a prestarles más atención, y este recuento botánico hace un homenaje lleno de poesía a su bellísima discreción.

 

 

 

Imágenes: Internet Archive

The earth laughs in flowers.
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Ralph Waldo Emerson


La discreción es, probablemente, una de las virtudes más poderosas que existen. Dentro del reino vegetal, el más encantador ejemplo de esto son las flores silvestres, seres que frecuentemente pasan desapercibidos y en los que, a pesar de su insistente presencia, pocas veces reparamos. Existe un antiguo volumen de botánica, Familiar Wild Flowers, que fue publicado en 1878 por F. Edward Hulme, un profesor de dibujo y botánico aficionado que supo celebrar esta clase de plantas (a las que llama “amigas familiares”) en un precioso catálogo que brilla por su sencillez y encanto.

El libro incluye la descripción e ilustración de un gran número de flores salvajes que crecían en la Inglaterra de aquel entonces. A pesar de haber sido escrito hace más de un siglo, sus descripciones —minuciosas y claras— aún podrían servir para distinguir algunas de las flores que viven una vida humilde y silenciosa a nuestro alrededor, una que no se celebra como la de aquellas flores criadas por el hombre, raras o exóticas, esas que casi siempre reciben toda la atención y  halagos.

Cada capítulo de Familiar Wild Flowers está dedicado a una tipo de flor silvestre que es descrita minuciosamente: su nombre científico, su morfología, además de indicarse las regiones donde crece, las condiciones que necesita para vivir y los distintas especies que existen. Cada una de estas secciones comienza con una ilustración de la flor y una letra capitular con detalles vegetales relacionados, para cerrar cada apartado con otra ilustración —un precioso recordatorio de un estilo gráfico que adornaba muchos libros de la época.

El libro de Hulme resulta cautivador en su infinita sencillez, misma que comparte con las flores silvestres; finalmente, se trata de algunas de las plantas más resistentes, duraderas y persistentes. Su humildad, su calidad inadvertida, sólo pueden invitarnos a prestarles más atención, y este recuento botánico hace un homenaje lleno de poesía a su bellísima discreción.

 

 

 

Imágenes: Internet Archive