En la década de los 80 Robert Rich, genial exponente del ambient, estructuró una presentación mítica que sería replicada ritualmente hasta nuestros días: su serie de “sleep concerts”. En estas sesiones nocturnas Rich practicaba la inducción de sueños lucidos en el público por medio de estímulos sonoros.

Este fascinante evento derivó en la creación de su obra Somnium, uno de los álbumes de más larga duración jamás logrados. Orquestado por una pieza de 7 horas dividida en tres grandes segmentos, y apoyado en la técnica binaural, el álbum se propone acompañar al escucha a través de los diversos estados del sueño llegando hasta el REM, el más relajado de los estadios oníricos.

La armónica apertura del disco nos introduce en un espacio de ataraxia total, guiado por una serie de drones alusivos a la naturaleza (como es el caso de la lluvia, el canto de las aves, los insectos y el instinto de atmósfera). Esta es quizás la etapa relativa a la hipnagogia, ese estado poco profundo y difuso donde el explorador no tiene la certeza de si se encuentra en territorios de la vigilia o del sueño.

Recién comenzada la segunda etapa (aproximadamente a las 2 horas) el sonido se vuelca provocador, aún más espeso y abisal, como en la etapa de sueño profundo. Para la última de las partes, un eco insondable anuncia el clímax de la relajación logrado; el “sueño paradójico” donde uno aprende a hacerse consciente de sus sueños.

Rich aconseja que este álbum sea tocado en la oscuridad total e idealmente en un espacio íntimo.

Si bien la ciencia clásica advierte que los sueños no son sino memorias enclaustradas en rincones a veces inaccesibles a la mente, también existen investigadores que exponen diversos métodos para practicar el sueño lúcido y advierten que se trata de un vehículo bastante efectivo para desarrollar habilidades que podremos aprovechar durante la vigilia.

Somnium es esa pieza que hace converger de forma elegante la exploración metafísica, en este caso relativa al mundo de los sueños, con la experiencia artística, vía la estimulación musical. Y aunque obviamente esta herramienta, el álbum, no nos garantiza alcanzar la lucidez durante el sueño, en todo caso es una preciosa invitación a ejercer la conciencia a plenitud, es decir darnos cuenta de que nos damos cuenta.

 

*Imagen: Basher Tome – Flickr / Creative Commons

En la década de los 80 Robert Rich, genial exponente del ambient, estructuró una presentación mítica que sería replicada ritualmente hasta nuestros días: su serie de “sleep concerts”. En estas sesiones nocturnas Rich practicaba la inducción de sueños lucidos en el público por medio de estímulos sonoros.

Este fascinante evento derivó en la creación de su obra Somnium, uno de los álbumes de más larga duración jamás logrados. Orquestado por una pieza de 7 horas dividida en tres grandes segmentos, y apoyado en la técnica binaural, el álbum se propone acompañar al escucha a través de los diversos estados del sueño llegando hasta el REM, el más relajado de los estadios oníricos.

La armónica apertura del disco nos introduce en un espacio de ataraxia total, guiado por una serie de drones alusivos a la naturaleza (como es el caso de la lluvia, el canto de las aves, los insectos y el instinto de atmósfera). Esta es quizás la etapa relativa a la hipnagogia, ese estado poco profundo y difuso donde el explorador no tiene la certeza de si se encuentra en territorios de la vigilia o del sueño.

Recién comenzada la segunda etapa (aproximadamente a las 2 horas) el sonido se vuelca provocador, aún más espeso y abisal, como en la etapa de sueño profundo. Para la última de las partes, un eco insondable anuncia el clímax de la relajación logrado; el “sueño paradójico” donde uno aprende a hacerse consciente de sus sueños.

Rich aconseja que este álbum sea tocado en la oscuridad total e idealmente en un espacio íntimo.

Si bien la ciencia clásica advierte que los sueños no son sino memorias enclaustradas en rincones a veces inaccesibles a la mente, también existen investigadores que exponen diversos métodos para practicar el sueño lúcido y advierten que se trata de un vehículo bastante efectivo para desarrollar habilidades que podremos aprovechar durante la vigilia.

Somnium es esa pieza que hace converger de forma elegante la exploración metafísica, en este caso relativa al mundo de los sueños, con la experiencia artística, vía la estimulación musical. Y aunque obviamente esta herramienta, el álbum, no nos garantiza alcanzar la lucidez durante el sueño, en todo caso es una preciosa invitación a ejercer la conciencia a plenitud, es decir darnos cuenta de que nos damos cuenta.

 

*Imagen: Basher Tome – Flickr / Creative Commons

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