El metro es uno de los personajes principales de las historias de Nueva York. Tanto así que, como buen personaje, tiene su propia música. Pero ahora, el genial músico James Murphy (LCD Soundsystem) se propone, literalmente, traducir sus ruidos, rechinidos, retumbes y todos esos sonidos robóticos de puertas abriendo y cerrando, en una música propia. Busca hacer de los ruidos subterráneos una sinfonía electrónica que sea placentera para el oído del usuario. Murphy imagina, por ejemplo, que los torniquetes toquen notas melódicas en lugar de traqueteos y beeps.

“La hora pico, en lugar de ser una pesadilla, de pronto se convertiría en la hora posiblemente más bella del metro”, dice Murphy en su video para “Open Your City”, una campaña de Heineken para mejorar ciudades. Cuando el productor, que llevaba 20 años con esta idea en la cabeza, se enteró de que la autoridad de transporte de Nueva York quería cambiar el sistema de desliz de tarjetas a uno electrónico, vio la oportunidad para intervenir.

“La joya de la corona de la ciudad de Nueva York es su sistema de metro”, comenta Murphy a The Guardian. “Y cualquier cosa que muestre su importancia y lo haga un poco más amigable no será una pesadilla para la gente”.

Sin embargo, a pesar de que es a todas luces un genial regalo para los miles de usuarios que se transportan diariamente en el metro, el sistema de transportes lo rechazó. “Es una muy buena idea” dijo la MTA, “el problema es que los tonos que escuchas en el torniquete del metro están allí como parte del ‘Acto para americanos con incapacidades’ para que nuestros clientes invidentes sepan que su boleto fue aceptado”.

Murphy y Heneiken señalaron que están trabajando con expertos para abordar ese problema, y creen que tener una solución incluso más óptima para los usuarios invidentes. Mientras tanto, otras ciudades como Tokio y Barcelona ya incluyeron la experiencia sónica como parte de su sistema de transportación subterránea, aunque nada tan bello como lo que propone Murphy.

Escuchar música nos alegra el paso por la vida, y la imaginación de James Murphy también lo hace. Por ahora solo podemos esperar que su proyecto se vuelva realidad, porque, como él señala, “los usuarios del metro merecen un pequeño regalo sónico en su camino a casa o al trabajo”.

Para saber cómo se escucharía la Subway Symphony y cómo puedes ayudar a hacerla realidad, dirígete aquí.

El metro es uno de los personajes principales de las historias de Nueva York. Tanto así que, como buen personaje, tiene su propia música. Pero ahora, el genial músico James Murphy (LCD Soundsystem) se propone, literalmente, traducir sus ruidos, rechinidos, retumbes y todos esos sonidos robóticos de puertas abriendo y cerrando, en una música propia. Busca hacer de los ruidos subterráneos una sinfonía electrónica que sea placentera para el oído del usuario. Murphy imagina, por ejemplo, que los torniquetes toquen notas melódicas en lugar de traqueteos y beeps.

“La hora pico, en lugar de ser una pesadilla, de pronto se convertiría en la hora posiblemente más bella del metro”, dice Murphy en su video para “Open Your City”, una campaña de Heineken para mejorar ciudades. Cuando el productor, que llevaba 20 años con esta idea en la cabeza, se enteró de que la autoridad de transporte de Nueva York quería cambiar el sistema de desliz de tarjetas a uno electrónico, vio la oportunidad para intervenir.

“La joya de la corona de la ciudad de Nueva York es su sistema de metro”, comenta Murphy a The Guardian. “Y cualquier cosa que muestre su importancia y lo haga un poco más amigable no será una pesadilla para la gente”.

Sin embargo, a pesar de que es a todas luces un genial regalo para los miles de usuarios que se transportan diariamente en el metro, el sistema de transportes lo rechazó. “Es una muy buena idea” dijo la MTA, “el problema es que los tonos que escuchas en el torniquete del metro están allí como parte del ‘Acto para americanos con incapacidades’ para que nuestros clientes invidentes sepan que su boleto fue aceptado”.

Murphy y Heneiken señalaron que están trabajando con expertos para abordar ese problema, y creen que tener una solución incluso más óptima para los usuarios invidentes. Mientras tanto, otras ciudades como Tokio y Barcelona ya incluyeron la experiencia sónica como parte de su sistema de transportación subterránea, aunque nada tan bello como lo que propone Murphy.

Escuchar música nos alegra el paso por la vida, y la imaginación de James Murphy también lo hace. Por ahora solo podemos esperar que su proyecto se vuelva realidad, porque, como él señala, “los usuarios del metro merecen un pequeño regalo sónico en su camino a casa o al trabajo”.

Para saber cómo se escucharía la Subway Symphony y cómo puedes ayudar a hacerla realidad, dirígete aquí.

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