Dispersos en puntos específicos del mapa, como constelaciones invisibles, se encuentran reinos de profunda pureza que apelan a la más pura imaginación de la luz. Tal es el caso de Shambala, localizado en algún lugar esquivo de los Himalayas, y del reino de Tagzig Olmo Lung Ring que, se fabula, existe al Oeste del Monte Kailash, también en el Tíbet. Este último guarda una estrecha relación con Shambala y es parte de la tradición espiritual más antigua del Tíbet, el budismo Bon, que entre otras cosas se caracteriza por incluir tradiciones chamánicas y animísticas en sus enseñanzas y práctica.

Se dice que muchos años antes del nacimiento del buda Shakyamuni, el buda Tonpa Shenrab Miwoche vino a este mundo y transmitió sus enseñanzas en la tierra de Olmo Lungring. “Ol” simboliza lo no-nacido”, “mo” lo indisminuible, “lung” las palabras proféticas de Tonpa Shenrab y “ring” su eterna compasión.

El reino de Tagzig Olmo Lung Ring es un reino no-dualista (es decir, en oposición al dualismo cartesiano e insinuando la interconexión de todo) que se entiende como una dimensión fuera del tiempo, donde la paz y el gozo son la tela de la que están hechas las personas y las cosas. Se cuenta que tiene la forma de un loto de ocho pétalos, dividido en cuatro regiones: interna, media, externa y fronteriza y su centro se parece a una rueda de ocho rayos que simboliza el Dharmachakra o “rueda de la vida”. El territorio es aromático y repleto de exuberante flora y de paisajes, de estupas y montañas cubiertas de nieve.

En el centro de Tagzig se encuentra una montaña piramidal que sirve como Axis Mundi de los nueve estados del Bon. Esta pirámide asciende al cielo como escalera de la cual surgen cuatro ríos en cascadas, cada uno representando un arquetipo, o “simulacro”, de las formas del pensamiento: El león de nieve, el caballo, el gallo y el elefante.

Como tierra pura, este reino no existe en  una localidad física que puede visitarse por humanos en estado de dualismo, sino que admite solamente a aquellos que hayan perfeccionado su estado no-dualista y purificado sus oscurecimientos mentales. Se cree que si un explorador llegara a perderse en el Monte Kailash y encontrase a Tagzig Olmo Lung Ring por fortuna, sólo vería un plano polvoso y barrido por el viento, rodeado de desoladoras montañas. El único humano que puede llegar a ver el paraíso es el que ha adquirido el ojo discriminante de la sabiduría. Olmo Lung Ring existe en una dimensión paralela a nuestra realidad convencional, pero esto no es prueba de que no existe. Existe ya de dos maneras esenciales: una es como arquetipo silencioso y tranquilizador de nuestra especie, y la otra esta guardada exclusivamente para los post-iluminados. Olmo Lung tiene la forma de una nave espacial o de un mandala, ambas perfectas para desaparecer en lo que parpadeamos. Esa es su belleza.

Dispersos en puntos específicos del mapa, como constelaciones invisibles, se encuentran reinos de profunda pureza que apelan a la más pura imaginación de la luz. Tal es el caso de Shambala, localizado en algún lugar esquivo de los Himalayas, y del reino de Tagzig Olmo Lung Ring que, se fabula, existe al Oeste del Monte Kailash, también en el Tíbet. Este último guarda una estrecha relación con Shambala y es parte de la tradición espiritual más antigua del Tíbet, el budismo Bon, que entre otras cosas se caracteriza por incluir tradiciones chamánicas y animísticas en sus enseñanzas y práctica.

Se dice que muchos años antes del nacimiento del buda Shakyamuni, el buda Tonpa Shenrab Miwoche vino a este mundo y transmitió sus enseñanzas en la tierra de Olmo Lungring. “Ol” simboliza lo no-nacido”, “mo” lo indisminuible, “lung” las palabras proféticas de Tonpa Shenrab y “ring” su eterna compasión.

El reino de Tagzig Olmo Lung Ring es un reino no-dualista (es decir, en oposición al dualismo cartesiano e insinuando la interconexión de todo) que se entiende como una dimensión fuera del tiempo, donde la paz y el gozo son la tela de la que están hechas las personas y las cosas. Se cuenta que tiene la forma de un loto de ocho pétalos, dividido en cuatro regiones: interna, media, externa y fronteriza y su centro se parece a una rueda de ocho rayos que simboliza el Dharmachakra o “rueda de la vida”. El territorio es aromático y repleto de exuberante flora y de paisajes, de estupas y montañas cubiertas de nieve.

En el centro de Tagzig se encuentra una montaña piramidal que sirve como Axis Mundi de los nueve estados del Bon. Esta pirámide asciende al cielo como escalera de la cual surgen cuatro ríos en cascadas, cada uno representando un arquetipo, o “simulacro”, de las formas del pensamiento: El león de nieve, el caballo, el gallo y el elefante.

Como tierra pura, este reino no existe en  una localidad física que puede visitarse por humanos en estado de dualismo, sino que admite solamente a aquellos que hayan perfeccionado su estado no-dualista y purificado sus oscurecimientos mentales. Se cree que si un explorador llegara a perderse en el Monte Kailash y encontrase a Tagzig Olmo Lung Ring por fortuna, sólo vería un plano polvoso y barrido por el viento, rodeado de desoladoras montañas. El único humano que puede llegar a ver el paraíso es el que ha adquirido el ojo discriminante de la sabiduría. Olmo Lung Ring existe en una dimensión paralela a nuestra realidad convencional, pero esto no es prueba de que no existe. Existe ya de dos maneras esenciales: una es como arquetipo silencioso y tranquilizador de nuestra especie, y la otra esta guardada exclusivamente para los post-iluminados. Olmo Lung tiene la forma de una nave espacial o de un mandala, ambas perfectas para desaparecer en lo que parpadeamos. Esa es su belleza.

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