En una era inmersa en la tecnología y la ciencia, en los intersticios y la comodidad de lo “comprobable”, la magia sigue viva y fascinante. Así, la disciplina que alguna vez jugó las veces de la química, la botánica o la psicología modernas, aún convoca a equipos enteros de académicos de las más prestigiosas universidades del mundo a rescatarla y traducirla. Y a pesar de que la ciencia, las mediciones estandarizadas y la bondades de la tecnología llenan nuestra vida de conveniencias, muchos extrañamos la posibilidad de lanzar un mal de ojo a quien nos ha hecho daño, o hacer una poción de amor para conseguir la atención de alguien que nos atrae.

Afortunadamente para muchos existe The Newberry, una biblioteca y centro de investigación independiente que trabaja desde 1887 y que, a través de su proyecto Transcribing Faith, pone a disposición de cualquier persona interesada algunos textos de magia, religión y otras disciplinas escritos desde la temprana Era Moderna hasta el siglo XIX, para descifrarlos, transcribirlos y, de alguna manera, darles vida una vez más. Uno de los textos disponibles más deslumbrantes es un precioso libro de hechizos mágicos de la Inglaterra del siglo XVII, que ofrece desde remedios para curar un dolor de muela, hasta consejos para hacer trampa en el juego de dados o hablar con los espíritus.

El proyecto no necesita de expertos, y quienes lo dirigen explican que las transcripciones son, en buena medida, como editar un artículo de Wikipedia (aquí algunos ejercicios de transcripción de los usuarios que han participado en el proyecto). Además del manual de magia, Transcribing Faith también pone a disposición de sus voluntarios algunos registros de los numerosos juicios a brujas y un antiguo libro de propaganda católica italiana. La mayor parte de los textos fueron escritos en inglés, aunque Newberry también comparte algunos en latín. 

Así, este proyecto tiene como finalidad última divulgar información sobre una de las épocas más vibrantes, turbulentas e interesantes de la historia de la cultura occidental, la Edad Moderna o Renacimiento, y algunas de las prácticas que entonces alimentaron el imaginario y la espiritualidad de quienes la vivieron; el ejercicio implica, por supuesto, saber más sobre los hábitos de lectura de la era —que favorecían la consulta de secciones de los libros y no la lectura de los tomos enteros, por ejemplo.

La magia, que tal vez todos practicamos incluso de manera involuntaria, fue creada por la gente y para la gente; esa es una parte crucial de su naturaleza. Por esta razón, el trabajo de Newberry busca acercar a la gente común, a través del internet, a estos paisajes de ensueño y magia, al sacarla de las manos de los expertos, de los archivos , bibliotecas y universidades, en un admirable ejercicio de generosidad y divulgación.

 

 

Imagen: Wellcome Images.

 

En una era inmersa en la tecnología y la ciencia, en los intersticios y la comodidad de lo “comprobable”, la magia sigue viva y fascinante. Así, la disciplina que alguna vez jugó las veces de la química, la botánica o la psicología modernas, aún convoca a equipos enteros de académicos de las más prestigiosas universidades del mundo a rescatarla y traducirla. Y a pesar de que la ciencia, las mediciones estandarizadas y la bondades de la tecnología llenan nuestra vida de conveniencias, muchos extrañamos la posibilidad de lanzar un mal de ojo a quien nos ha hecho daño, o hacer una poción de amor para conseguir la atención de alguien que nos atrae.

Afortunadamente para muchos existe The Newberry, una biblioteca y centro de investigación independiente que trabaja desde 1887 y que, a través de su proyecto Transcribing Faith, pone a disposición de cualquier persona interesada algunos textos de magia, religión y otras disciplinas escritos desde la temprana Era Moderna hasta el siglo XIX, para descifrarlos, transcribirlos y, de alguna manera, darles vida una vez más. Uno de los textos disponibles más deslumbrantes es un precioso libro de hechizos mágicos de la Inglaterra del siglo XVII, que ofrece desde remedios para curar un dolor de muela, hasta consejos para hacer trampa en el juego de dados o hablar con los espíritus.

El proyecto no necesita de expertos, y quienes lo dirigen explican que las transcripciones son, en buena medida, como editar un artículo de Wikipedia (aquí algunos ejercicios de transcripción de los usuarios que han participado en el proyecto). Además del manual de magia, Transcribing Faith también pone a disposición de sus voluntarios algunos registros de los numerosos juicios a brujas y un antiguo libro de propaganda católica italiana. La mayor parte de los textos fueron escritos en inglés, aunque Newberry también comparte algunos en latín. 

Así, este proyecto tiene como finalidad última divulgar información sobre una de las épocas más vibrantes, turbulentas e interesantes de la historia de la cultura occidental, la Edad Moderna o Renacimiento, y algunas de las prácticas que entonces alimentaron el imaginario y la espiritualidad de quienes la vivieron; el ejercicio implica, por supuesto, saber más sobre los hábitos de lectura de la era —que favorecían la consulta de secciones de los libros y no la lectura de los tomos enteros, por ejemplo.

La magia, que tal vez todos practicamos incluso de manera involuntaria, fue creada por la gente y para la gente; esa es una parte crucial de su naturaleza. Por esta razón, el trabajo de Newberry busca acercar a la gente común, a través del internet, a estos paisajes de ensueño y magia, al sacarla de las manos de los expertos, de los archivos , bibliotecas y universidades, en un admirable ejercicio de generosidad y divulgación.

 

 

Imagen: Wellcome Images.