El manuscrito Tractatus de Herbis es un gran álbum botánico creado alrededor de 1440 en Lombardía, Italia. Se creó para ayudar a apotecarios y físicos de distintos bagajes lingüísticos a identificar las plantas en su práctica diaria. Los dibujos, realizados con sencillez y soltura, a veces ocupan toda una página y revelan las claves de la farmacopea mediterránea en la Edad Media.

Aunque este particular libro, conocido también como Sloane 4016 (su nombre de estante en la British Library) es tradicionalmente identificado como una copia del famoso tratado de plantas medicinales de un tal Manfredus, el cual a su vez fue una versión de un códice conocido como Egerton 747, no contiene el texto de este tratado, sino sólo sus ilustraciones.

La principal pregunta planteada por este manuscrito es por qué abandonó el texto de Tractatus original y dio a luz a un nuevo género de álbumes botánicos. Las leyendas de cada ilustración proporcionan los nombres de las plantas en los distintos idiomas usados en el siglo XV (árabe, griego, latín), todas escritas con el alfabeto latino, pero no dan más información. Sugieren, quizás, que el manuscrito fue creado para el coleccionista adinerado de libros en lugar de para el médico, ya que, como apunta Minta Colins en Medieval Herbals: The Illustrative Traditions, “el principal interés científico había abierto las puertas al interés bibliófilo”.

Así, este libro puede ser el comienzo de una nueva era de lectura que se enfoca más en el placer que pueden evocan las ilustraciones y descripciones tratadistas que en el interés científico de los mismos. Sugiere, también, que el tal Sloane que adquirió este libro –un espléndido coleccionista– leía de manera similar a como leemos nosotros en la modernidad: por el placer intelectual de hacerlo.

Ahora, el Instituto para la Preservación de Tradiciones Médicas publicó un facsímil del tratado, acompañado de un volumen de estudio que identifica las plantas y a su vez refiere du uso terapéutico y médico. Las ilustraciones de los vegetales, animales y minerales que curan y restauran la templanza de los hombres son una maestría en la técnica de la comunicación visual. Quizá sin el volumen explicativo podamos inferir, por las alusiones de los dibujos, el uso de alguna planta.

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El manuscrito Tractatus de Herbis es un gran álbum botánico creado alrededor de 1440 en Lombardía, Italia. Se creó para ayudar a apotecarios y físicos de distintos bagajes lingüísticos a identificar las plantas en su práctica diaria. Los dibujos, realizados con sencillez y soltura, a veces ocupan toda una página y revelan las claves de la farmacopea mediterránea en la Edad Media.

Aunque este particular libro, conocido también como Sloane 4016 (su nombre de estante en la British Library) es tradicionalmente identificado como una copia del famoso tratado de plantas medicinales de un tal Manfredus, el cual a su vez fue una versión de un códice conocido como Egerton 747, no contiene el texto de este tratado, sino sólo sus ilustraciones.

La principal pregunta planteada por este manuscrito es por qué abandonó el texto de Tractatus original y dio a luz a un nuevo género de álbumes botánicos. Las leyendas de cada ilustración proporcionan los nombres de las plantas en los distintos idiomas usados en el siglo XV (árabe, griego, latín), todas escritas con el alfabeto latino, pero no dan más información. Sugieren, quizás, que el manuscrito fue creado para el coleccionista adinerado de libros en lugar de para el médico, ya que, como apunta Minta Colins en Medieval Herbals: The Illustrative Traditions, “el principal interés científico había abierto las puertas al interés bibliófilo”.

Así, este libro puede ser el comienzo de una nueva era de lectura que se enfoca más en el placer que pueden evocan las ilustraciones y descripciones tratadistas que en el interés científico de los mismos. Sugiere, también, que el tal Sloane que adquirió este libro –un espléndido coleccionista– leía de manera similar a como leemos nosotros en la modernidad: por el placer intelectual de hacerlo.

Ahora, el Instituto para la Preservación de Tradiciones Médicas publicó un facsímil del tratado, acompañado de un volumen de estudio que identifica las plantas y a su vez refiere du uso terapéutico y médico. Las ilustraciones de los vegetales, animales y minerales que curan y restauran la templanza de los hombres son una maestría en la técnica de la comunicación visual. Quizá sin el volumen explicativo podamos inferir, por las alusiones de los dibujos, el uso de alguna planta.

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