En varios lugares de su obra Borges reafirmó la creencia literaria de que la vida de una persona podía cifrarse en un instante, un momento en el cual la trayectoria biográfica adquiere sentido lo mismo en ese presente donde siempre ocurren las cosas, que en el pasado que llevó a ese momento y el futuro hacia donde todo desembocará. Se trata, según Borges, de un instante que súbita e inesperadamente justifica una existencia, según lo ejecutó en su conocido cuento “Hombre de la esquina rosada”, pero igualmente se le puede encontrar en otros como “Deutsches Requiem” o “El milagro secreto”, entre otros.

En un proyecto que guarda cierta afinidad con esta premisa narrativa, la Biblioteca Pública de Nueva York mantiene desde 2005 una serie de conversaciones con grandes de la creatividad en las cuales el punto culminante es la petición de que resuman su biografía en tan solo 7 palabras.

Llevados a esta meta por Paul Holdengräber, un importante empresario de la cultura institucional en Estados Unidos, los más diversos escritores, científicos, filósofos, músicos, etc., arriban a esta suerte de “microbiografías” que, como las Vidas minúsculas de Pierre Michon, las Vidas imaginarias de Marcel Schowb o la Historia universal de la infamia del propio Borges, expresan en un puñado de vocablos la sencilla complejidad de una vida humana.

Tom Wolfe: papichulo, rata de gimnasio, reportero Balzolan, Doctor.

Daniel Dennett: filósofo, profesor, escritor, navegante, Nuevo Ateo.

David Byrne: incompleto, sin procesar, incierto, desconocido, sin adorno, axilas, calzones, sin congelar, inestable, no-quisquilloso.

Brian Eno: Me gusta hacer y pensar en cultura.

William Gibson: Posguerra. Guerra Fría. Alto a la Guerra. Después.

Errol Morris: autodidacta, necrófilo, voyeur, cineasta, escritor informado, padre.

Don DeLillo:

Chico del Bronx

preguntándose

por qué esta aquí

Rem Koolhaas: místico racional sobrio barroco paciente inmediato.

Paul Holdengräber: Madre siempre dijo: dos orejas, una boca.

.

En varios lugares de su obra Borges reafirmó la creencia literaria de que la vida de una persona podía cifrarse en un instante, un momento en el cual la trayectoria biográfica adquiere sentido lo mismo en ese presente donde siempre ocurren las cosas, que en el pasado que llevó a ese momento y el futuro hacia donde todo desembocará. Se trata, según Borges, de un instante que súbita e inesperadamente justifica una existencia, según lo ejecutó en su conocido cuento “Hombre de la esquina rosada”, pero igualmente se le puede encontrar en otros como “Deutsches Requiem” o “El milagro secreto”, entre otros.

En un proyecto que guarda cierta afinidad con esta premisa narrativa, la Biblioteca Pública de Nueva York mantiene desde 2005 una serie de conversaciones con grandes de la creatividad en las cuales el punto culminante es la petición de que resuman su biografía en tan solo 7 palabras.

Llevados a esta meta por Paul Holdengräber, un importante empresario de la cultura institucional en Estados Unidos, los más diversos escritores, científicos, filósofos, músicos, etc., arriban a esta suerte de “microbiografías” que, como las Vidas minúsculas de Pierre Michon, las Vidas imaginarias de Marcel Schowb o la Historia universal de la infamia del propio Borges, expresan en un puñado de vocablos la sencilla complejidad de una vida humana.

Tom Wolfe: papichulo, rata de gimnasio, reportero Balzolan, Doctor.

Daniel Dennett: filósofo, profesor, escritor, navegante, Nuevo Ateo.

David Byrne: incompleto, sin procesar, incierto, desconocido, sin adorno, axilas, calzones, sin congelar, inestable, no-quisquilloso.

Brian Eno: Me gusta hacer y pensar en cultura.

William Gibson: Posguerra. Guerra Fría. Alto a la Guerra. Después.

Errol Morris: autodidacta, necrófilo, voyeur, cineasta, escritor informado, padre.

Don DeLillo:

Chico del Bronx

preguntándose

por qué esta aquí

Rem Koolhaas: místico racional sobrio barroco paciente inmediato.

Paul Holdengräber: Madre siempre dijo: dos orejas, una boca.

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