La arquitectura tradicional japonesa refleja sobriedad y funcionalidad. Los templos y castillos, así como las fortalezas de los Shogun siguen siendo, luego de siglos, referencias de la exquisitez de su trabajo en madera. Es por ello que el visitante puede sentirse desconcertado al caminar sobre pisos de madera chirriantes, que parecen romper la tranquilidad del conjunto arquitectónico.

Sin embargo, este tipo de chirridos en los suelos son una de las alertas para intrusos más ingeniosas y sencillas del Japón antiguo.

Las duelas chirriantes se conocen como uguisu-bari o “pisos de ruiseñor”. El efecto sonoro que en ellas producen las pisadas no es el de un simple chirrido, sino que suena más bien como un ave piando, como si se hubiera colado un pajarillo.

Este efecto se logra disponiendo las duelas de tal forma que algunas de ellas quedan con un pequeño desnivel al unirlas a una pieza que sirve como amortiguador. Este dispositivo no compromete la seguridad de la duela ni hace un ruido intolerable, sino que vuelve sumamente difícil moverse en silencio por los pasillos.<

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De este modo, ejemplos como el del castillo Nijo, en Kyoto, nos hacen pensar que la residencia de un mandatario importante debía ser el objetivo de multitud de espías, ladrones y asesinos. Los ruidos de una casa tarde o temprano se vuelven familiares para sus ocupantes, y el ritmo con el que caminamos anuncia nuestra presencia a los demás; es por ello que, ante la presencia de un intruso, los chirridos “anormales” del suelo podían servir tanto para alertar de su presencia, como para ubicarlo dentro de la casa, según la dirección del sonido.

Se supone que, en tiempos antiguos, las personas que trabajaban en un mismo castillo tenían un “ritmo” particular y convenido para andar por los pasillos. De este modo, cuando un intruso caminaba, el patrón del “ruiseñor” alertaría a los guardias de que algo no andaba bien.

Esta es una solución sumamente sencilla y elegante de tratar con un problema de seguridad. De esta forma, la arquitectura tradicional japonesa nos maravilla una vez más con su mezcla de inteligencia, sofisticación y belleza.

 

 

 

Imágenes: 1) Creative Commons 2) Creative Commons – Chris Gladis

La arquitectura tradicional japonesa refleja sobriedad y funcionalidad. Los templos y castillos, así como las fortalezas de los Shogun siguen siendo, luego de siglos, referencias de la exquisitez de su trabajo en madera. Es por ello que el visitante puede sentirse desconcertado al caminar sobre pisos de madera chirriantes, que parecen romper la tranquilidad del conjunto arquitectónico.

Sin embargo, este tipo de chirridos en los suelos son una de las alertas para intrusos más ingeniosas y sencillas del Japón antiguo.

Las duelas chirriantes se conocen como uguisu-bari o “pisos de ruiseñor”. El efecto sonoro que en ellas producen las pisadas no es el de un simple chirrido, sino que suena más bien como un ave piando, como si se hubiera colado un pajarillo.

Este efecto se logra disponiendo las duelas de tal forma que algunas de ellas quedan con un pequeño desnivel al unirlas a una pieza que sirve como amortiguador. Este dispositivo no compromete la seguridad de la duela ni hace un ruido intolerable, sino que vuelve sumamente difícil moverse en silencio por los pasillos.<

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De este modo, ejemplos como el del castillo Nijo, en Kyoto, nos hacen pensar que la residencia de un mandatario importante debía ser el objetivo de multitud de espías, ladrones y asesinos. Los ruidos de una casa tarde o temprano se vuelven familiares para sus ocupantes, y el ritmo con el que caminamos anuncia nuestra presencia a los demás; es por ello que, ante la presencia de un intruso, los chirridos “anormales” del suelo podían servir tanto para alertar de su presencia, como para ubicarlo dentro de la casa, según la dirección del sonido.

Se supone que, en tiempos antiguos, las personas que trabajaban en un mismo castillo tenían un “ritmo” particular y convenido para andar por los pasillos. De este modo, cuando un intruso caminaba, el patrón del “ruiseñor” alertaría a los guardias de que algo no andaba bien.

Esta es una solución sumamente sencilla y elegante de tratar con un problema de seguridad. De esta forma, la arquitectura tradicional japonesa nos maravilla una vez más con su mezcla de inteligencia, sofisticación y belleza.

 

 

 

Imágenes: 1) Creative Commons 2) Creative Commons – Chris Gladis