En 1840, tras haber pasado miles de años bajo la tierra, una colección de tablillas de arcilla fueron halladas en el Medio Oriente y llevadas al Museo Británico. Tallado con escritura cuneiforme, el texto que ostentaban había sido grabado en el barro por un erudito asirio en el siglo VII a. C., y contenía encantamientos de un hechicero sumerio que vivió hace unos 6 o 7 mil años. La tablilla fue parte de la biblioteca del rey asirio Asurbanipal en Nínive —saqueada por los babilonios en 612 a.C. y, finalmente, relegada al olvido.

Cuando este compendio de magia antigua llegó a Inglaterra, el erudito Reginald Campbell Thompson tradujo los 43 hechizos que integrarían el primero de dos volúmenes del libro que tituló The Devils and Evil Spirits of Babylonia: Being Babylonian and Assyrian Incantations Against the Demons, Ghouls, Vampires, Hobgoblins, Ghosts, and Kindred Evil Spirits, Which Attack Mankind (1903).

El texto de Campell sugiere que vivir en la antigua Babilonia equivalía a sortear una permanente lucha entre el bien y el mal, a enfrentar, a menudo, seres sobrenaturales oscuros y malignos, desde engañosos y hermosos demonios —que descendían del cielo “montados en brisas perniciosas, esparciendo a su paso tormentas y pestilencias”—; los edimmu, fantasmas de la mitología sumeria que, cansados de comer polvo y lodo, rondaban este mundo por no haber sido enterrados correctamente y abordaban viajeros en lugares embrujados para poseerlos; los utukku que, provenientes del mundo de los muertos, esperaban a sus víctimas en el desierto, las montañas o los cementerios, y son capaces de infligir el mal con una sola mirada; o los Alu, mitad humano mitad demonio, seres sin boca, sin piernas ni brazos y sin oídos que se escondían en ruinas y rincones oscuros “escabulléndose por las calles en las noches, como un perro paria” y alimentando el insomnio parándose, siniestramente, al lado de quien estaba a punto de dormir, amenazándolos para no cerrar los ojos.

Tras una extensa introducción al mundo de los seres sobrenaturales sumerios y asirios, este volumen está integrado por una transliteración al inglés de las tablillas que contienen los encantamientos de protección (para cualquiera que necesitara ayuda contra los espíritus de mal). Por su parte, el segundo volumen describe algunos otros espíritus y seres malignos, además de registrar algunos hechizos de protección, pero se centra más en rituales de purificación y defensa contra enfermedades.

A continuación, algunos encantamientos de esta singular compilación de una de las brujerías más antiguas de la humanidad:

 

 

 

Imagen: Dominio público

En 1840, tras haber pasado miles de años bajo la tierra, una colección de tablillas de arcilla fueron halladas en el Medio Oriente y llevadas al Museo Británico. Tallado con escritura cuneiforme, el texto que ostentaban había sido grabado en el barro por un erudito asirio en el siglo VII a. C., y contenía encantamientos de un hechicero sumerio que vivió hace unos 6 o 7 mil años. La tablilla fue parte de la biblioteca del rey asirio Asurbanipal en Nínive —saqueada por los babilonios en 612 a.C. y, finalmente, relegada al olvido.

Cuando este compendio de magia antigua llegó a Inglaterra, el erudito Reginald Campbell Thompson tradujo los 43 hechizos que integrarían el primero de dos volúmenes del libro que tituló The Devils and Evil Spirits of Babylonia: Being Babylonian and Assyrian Incantations Against the Demons, Ghouls, Vampires, Hobgoblins, Ghosts, and Kindred Evil Spirits, Which Attack Mankind (1903).

El texto de Campell sugiere que vivir en la antigua Babilonia equivalía a sortear una permanente lucha entre el bien y el mal, a enfrentar, a menudo, seres sobrenaturales oscuros y malignos, desde engañosos y hermosos demonios —que descendían del cielo “montados en brisas perniciosas, esparciendo a su paso tormentas y pestilencias”—; los edimmu, fantasmas de la mitología sumeria que, cansados de comer polvo y lodo, rondaban este mundo por no haber sido enterrados correctamente y abordaban viajeros en lugares embrujados para poseerlos; los utukku que, provenientes del mundo de los muertos, esperaban a sus víctimas en el desierto, las montañas o los cementerios, y son capaces de infligir el mal con una sola mirada; o los Alu, mitad humano mitad demonio, seres sin boca, sin piernas ni brazos y sin oídos que se escondían en ruinas y rincones oscuros “escabulléndose por las calles en las noches, como un perro paria” y alimentando el insomnio parándose, siniestramente, al lado de quien estaba a punto de dormir, amenazándolos para no cerrar los ojos.

Tras una extensa introducción al mundo de los seres sobrenaturales sumerios y asirios, este volumen está integrado por una transliteración al inglés de las tablillas que contienen los encantamientos de protección (para cualquiera que necesitara ayuda contra los espíritus de mal). Por su parte, el segundo volumen describe algunos otros espíritus y seres malignos, además de registrar algunos hechizos de protección, pero se centra más en rituales de purificación y defensa contra enfermedades.

A continuación, algunos encantamientos de esta singular compilación de una de las brujerías más antiguas de la humanidad:

 

 

 

Imagen: Dominio público