Las preocupantes cantidades de desechos que generan las poblaciones humanas, especialmente en las ciudades, han llegado a niveles insospechados y alarmantes. Esta práctica descontrolada afecta a todos los seres de nuestro planeta (incluidos nosotros), por lo que resulta inverosímil que hasta el momento gobiernos y organizaciones no hayan tomado medidas más contundentes al respecto. Sin embargo, cada persona en cada hogar del mundo puede hacer una diferencia al cambiar sus hábitos de consumo y tomar conciencia de que algunas pequeñas acciones, si son realizadas por una gran cantidad de gente, sí podrían ayudar.

Materiales como el plástico (que en alguna época fue considerado sinónimo del avance de la tecnología humana) inundan océanos, ríos y bosques, afectando seriamente poblaciones de animales y plantas. Las cifras de los desechos plásticos en el mundo hablan por sí mismas: toma entre 500 y 1,000 años que el plástico se degrade; el plástico es el 10% del total de todos los desechos que generamos; en los últimos 10 años, el hombre ha producido más plástico que en el resto de su vida en el planeta; cada año, se utilizan 500 billones de bolsas de plástico en el mundo; el 50% del plástico que utilizamos no se reutiliza; anualmente, se desecha suficiente plástico para darle la vuelta a la Tierra cuatro veces; finalmente, el plástico en los océanos se pulveriza contaminando el agua y los alimentos de los seres vivos que lo habitan. Se trata de una situación no sólo preocupante, sino casi absurda; habría que preguntarnos qué tanto necesitamos todo lo que consumimos hecho de plástico y cuáles son comodidades innecesarias y prescindibles.

Normalmente, nuestras listas de propósitos para el Año Nuevo incluyen deseos relacionados con nosotros mismos y nuestras metas, con cambiar aquello de nosotros que nos hace infelices o nos desagrada. Pero ¿qué pasaría si este año que empieza tuviéramos un propósito que, más que tratarse de nosotros, incidiera de manera positiva sobre nuestro planeta, sus ecosistemas y todos los seres con los que lo compartimos? ¿Qué pasaría si una buena cantidad de habitantes del mundo lo hiciera al mismo tiempo? La idea es ciertamente romántica, pero no por ello descartable.

A continuación, algunas acciones importantes y sencillas para reducir nuestro consumo y producción de basura…

  • Separa tu basura y recicla todo lo que puedas.
  • Cuando compres comida, escoge los productos que no usan empaque o que se venden en empaques menos contaminantes hechos de papel o cartón, por ejemplo.
  • Nunca utilices bolsas de plástico. Es mejor tener una de tela que puedes usar una y otra vez.
  • Consigue una botella o contenedor que puedas lavar y reutilizar en vez de comprar botellas de agua hechas de plástico.
  • Siempre lava y reutiliza los recipientes de vidrio en los que compras tu comida.
  • Repara tu calzado y ropa en vez de comprar más.
  • Intenta no utilizar una cafetera que utiliza cartuchos de metal o plástico, y si lo haces, recicla los cartuchos usados.
  • Utiliza jabón en barra (que se vende en empaques de papel y cartón) en vez de gel de baño.
  • Haz un esfuerzo conciente por comprar menos ropa y regalar la que no usas. La ropa que se desecha representa un buen porcentaje de nuestra basura, y la industria que la produce es una de las más contaminantes.
  • En la medida de los posible utiliza jabones, detergentes y artículos de limpieza que sean biodegradables. Recuerda que éstos, en algún punto, terminarán en los ríos y mares.
  • Remplaza el plástico que utilizas para envolver y almacenar comida por papel encerado o plástico biodegradable.
  • Usa tus desechos biodegradables para hacer composta en tu casa, u organízate con tus vecinos para hacer una composta comunitaria y usarla para fertilizar plantas y jardines.
  • Cuando tomes bebidas en lugares pídelas siempre sin popote, se trata de una comodidad innecesaria.
  • Utiliza una taza o termo reutilizable y llévalo contigo para usar cuando compres café o té.
  • Si ordenas comida a domicilio, pide que se te entregue sin cubiertos de plástico.
  • Cuando comas helado usa un cono de galleta y no un vaso de plástico.
  • Utiliza la copa menstrual en vez de otros artículos femeninos cuya composición y empaques están hechos de plástico.
  • Busca un expendio en donde se vendan alimentos al mayoreo. Lleva tus propios frascos y contenedores para transportarla.
  • Comparte esta información con toda la gente que puedas.

 

 

 

Image: Johnson Space Center, NASA.

Las preocupantes cantidades de desechos que generan las poblaciones humanas, especialmente en las ciudades, han llegado a niveles insospechados y alarmantes. Esta práctica descontrolada afecta a todos los seres de nuestro planeta (incluidos nosotros), por lo que resulta inverosímil que hasta el momento gobiernos y organizaciones no hayan tomado medidas más contundentes al respecto. Sin embargo, cada persona en cada hogar del mundo puede hacer una diferencia al cambiar sus hábitos de consumo y tomar conciencia de que algunas pequeñas acciones, si son realizadas por una gran cantidad de gente, sí podrían ayudar.

Materiales como el plástico (que en alguna época fue considerado sinónimo del avance de la tecnología humana) inundan océanos, ríos y bosques, afectando seriamente poblaciones de animales y plantas. Las cifras de los desechos plásticos en el mundo hablan por sí mismas: toma entre 500 y 1,000 años que el plástico se degrade; el plástico es el 10% del total de todos los desechos que generamos; en los últimos 10 años, el hombre ha producido más plástico que en el resto de su vida en el planeta; cada año, se utilizan 500 billones de bolsas de plástico en el mundo; el 50% del plástico que utilizamos no se reutiliza; anualmente, se desecha suficiente plástico para darle la vuelta a la Tierra cuatro veces; finalmente, el plástico en los océanos se pulveriza contaminando el agua y los alimentos de los seres vivos que lo habitan. Se trata de una situación no sólo preocupante, sino casi absurda; habría que preguntarnos qué tanto necesitamos todo lo que consumimos hecho de plástico y cuáles son comodidades innecesarias y prescindibles.

Normalmente, nuestras listas de propósitos para el Año Nuevo incluyen deseos relacionados con nosotros mismos y nuestras metas, con cambiar aquello de nosotros que nos hace infelices o nos desagrada. Pero ¿qué pasaría si este año que empieza tuviéramos un propósito que, más que tratarse de nosotros, incidiera de manera positiva sobre nuestro planeta, sus ecosistemas y todos los seres con los que lo compartimos? ¿Qué pasaría si una buena cantidad de habitantes del mundo lo hiciera al mismo tiempo? La idea es ciertamente romántica, pero no por ello descartable.

A continuación, algunas acciones importantes y sencillas para reducir nuestro consumo y producción de basura…

  • Separa tu basura y recicla todo lo que puedas.
  • Cuando compres comida, escoge los productos que no usan empaque o que se venden en empaques menos contaminantes hechos de papel o cartón, por ejemplo.
  • Nunca utilices bolsas de plástico. Es mejor tener una de tela que puedes usar una y otra vez.
  • Consigue una botella o contenedor que puedas lavar y reutilizar en vez de comprar botellas de agua hechas de plástico.
  • Siempre lava y reutiliza los recipientes de vidrio en los que compras tu comida.
  • Repara tu calzado y ropa en vez de comprar más.
  • Intenta no utilizar una cafetera que utiliza cartuchos de metal o plástico, y si lo haces, recicla los cartuchos usados.
  • Utiliza jabón en barra (que se vende en empaques de papel y cartón) en vez de gel de baño.
  • Haz un esfuerzo conciente por comprar menos ropa y regalar la que no usas. La ropa que se desecha representa un buen porcentaje de nuestra basura, y la industria que la produce es una de las más contaminantes.
  • En la medida de los posible utiliza jabones, detergentes y artículos de limpieza que sean biodegradables. Recuerda que éstos, en algún punto, terminarán en los ríos y mares.
  • Remplaza el plástico que utilizas para envolver y almacenar comida por papel encerado o plástico biodegradable.
  • Usa tus desechos biodegradables para hacer composta en tu casa, u organízate con tus vecinos para hacer una composta comunitaria y usarla para fertilizar plantas y jardines.
  • Cuando tomes bebidas en lugares pídelas siempre sin popote, se trata de una comodidad innecesaria.
  • Utiliza una taza o termo reutilizable y llévalo contigo para usar cuando compres café o té.
  • Si ordenas comida a domicilio, pide que se te entregue sin cubiertos de plástico.
  • Cuando comas helado usa un cono de galleta y no un vaso de plástico.
  • Utiliza la copa menstrual en vez de otros artículos femeninos cuya composición y empaques están hechos de plástico.
  • Busca un expendio en donde se vendan alimentos al mayoreo. Lleva tus propios frascos y contenedores para transportarla.
  • Comparte esta información con toda la gente que puedas.

 

 

 

Image: Johnson Space Center, NASA.