¿Cómo explicar a los niños que están literalmente hechos de la misma materia que las estrellas? ¿Cómo transmitirles la rítmica perfección con la que coexisten los millones de cuerpos y fuerzas que los componen? ¿Cómo revelarles la íntima relación que tiene lo que ocurre allá arriba con lo que observan aquí abajo?

Es fundamental que las nuevas generaciones establezcan una verdadera comunión con el entorno. Y para lograrlo, entender de astronomía es sin duda un aliado importante. ¿Qué mejor para adquirir perspectiva de nuestro camino personal que confirmar que somos parte de un gran todo? Precisamente por eso celebramos la existencia de Astronomy for Kids, una guía astronómica en línea para niños.

La plataforma nos convida una amena introducción a la ciencia de las estrellas, e invita a observarlas, a nombrarlas y reconocerlas. Se trata de una locación perfecta para presentarle el cosmos a los niños, para sensibilizarlos y facilitar su entendimiento.

Recordemos que aprender astronomía no sólo es un proceso fascinante y una experiencia francamente estética. El proceso implica también lecciones y revelaciones invaluables: de identidad y colectividad, del disfrute y la responsabilidad que como seres humanos debemos cultivar ante el cosmos. El universo es nuestro hogar y, más aún, nosotros somos el universo. Entender esto, que somos parte de algo infinito y perfecto, es un paso esencial para comprendernos a nosotros mismos como especie, e imprime a nuestras relación con el entorno una perspectiva completamente distinta.

Los niños de hoy heredarán un panorama repleto de retos, algunos de ellos complejísimos. Si queremos colaborar con su misión, tendríamos que estar trabajando en, al menos, facilitarles algunas de las herramientas indispensables. Enseñarles astronomía es uno de estos instrumentos; uno que sin duda ayudará a reimaginar nuestra relación con lo que nos rodea (sin importar si está a un centímetro o a varios años luz).

El contacto y la sensibilización ante el cosmos y su imponente belleza bien podrían cambiar el futuro de la Tierra, de quienes la habitan y la habitarán.  

Imagen: Bart Everson – flickr

¿Cómo explicar a los niños que están literalmente hechos de la misma materia que las estrellas? ¿Cómo transmitirles la rítmica perfección con la que coexisten los millones de cuerpos y fuerzas que los componen? ¿Cómo revelarles la íntima relación que tiene lo que ocurre allá arriba con lo que observan aquí abajo?

Es fundamental que las nuevas generaciones establezcan una verdadera comunión con el entorno. Y para lograrlo, entender de astronomía es sin duda un aliado importante. ¿Qué mejor para adquirir perspectiva de nuestro camino personal que confirmar que somos parte de un gran todo? Precisamente por eso celebramos la existencia de Astronomy for Kids, una guía astronómica en línea para niños.

La plataforma nos convida una amena introducción a la ciencia de las estrellas, e invita a observarlas, a nombrarlas y reconocerlas. Se trata de una locación perfecta para presentarle el cosmos a los niños, para sensibilizarlos y facilitar su entendimiento.

Recordemos que aprender astronomía no sólo es un proceso fascinante y una experiencia francamente estética. El proceso implica también lecciones y revelaciones invaluables: de identidad y colectividad, del disfrute y la responsabilidad que como seres humanos debemos cultivar ante el cosmos. El universo es nuestro hogar y, más aún, nosotros somos el universo. Entender esto, que somos parte de algo infinito y perfecto, es un paso esencial para comprendernos a nosotros mismos como especie, e imprime a nuestras relación con el entorno una perspectiva completamente distinta.

Los niños de hoy heredarán un panorama repleto de retos, algunos de ellos complejísimos. Si queremos colaborar con su misión, tendríamos que estar trabajando en, al menos, facilitarles algunas de las herramientas indispensables. Enseñarles astronomía es uno de estos instrumentos; uno que sin duda ayudará a reimaginar nuestra relación con lo que nos rodea (sin importar si está a un centímetro o a varios años luz).

El contacto y la sensibilización ante el cosmos y su imponente belleza bien podrían cambiar el futuro de la Tierra, de quienes la habitan y la habitarán.  

Imagen: Bart Everson – flickr