Las grandes ciudades fueron planeadas cuando no era fácil prever la cantidad de personas que acabarían por concentrarse en ellas. Hoy, desplazarse al trabajo puede implicar perder mucho tiempo en el tráfico o en transportes públicos ineficientes –por mencionar solo uno de los padecimientos actuales. Sin embargo, si bien este tipo de rituales ya son parte de nuestra vida, los citadinos estamos ahí por que amamos y sufrimos, a partes iguales, nuestra urbe.

Pero la cultura cambia más rápido que la infraestructura, y definitivamente nos vendría bien un cambio de costumbres. Porque la cuidad es eso: un cúmulo de costumbres ejercidas dentro de un espacio determinado. Con esto en mente, la organización llamada Adaptive Metropolis pretende reformular las raíces del urbanismo para empatar las necesidades de los habitantes y el espacio que habitan. Y para esto es indispensable despertar al ciudadano de su acostumbrado letargo, invitándolo a participar en la reconstrucción de la realidad urbana. Blaine Merker, uno de los co-fundadores de la organización, lo llama “urbanismo generado por el usuario” o “haciendo ciudades colaborativamente”.

Esto significa que ideas formadas por arquitectos, ingenieros y diseñadores de paisaje, sean adaptadas y promovidas por personas locales, que están familiarizadas con los problemas que enfrentan sus áreas. Merker describe algunos modelos:

Open Source

Uno de los principales ejemplos de open source es el evento de San Francisco llamado Park(ing) Day. En 2005, el grupo Rabar insertó dos horas de monedas a un parquímetro de SF y, en lugar de estacionar un coche, puso pasto y una banca en el espacio. Ocho años después este movimiento de open source se ha vuelto global y ha inspirado a cientos de personas a relajarse, sentarse y experimentar su barrio desde una nueva perspectiva.

“Peer Network Design”

Estos planes se enfocan más en el congestionamiento vial y la economía individual. Al igual que en Egipto, la organización implementó automóviles para ser compartidos entre personas que van hacia el mismo destino. ZipCar y City Car Share están reduciendo significativamente el tráfico en algunas ciudades con sobrepoblación de autos. “Acceso en lugar de propiedad”, es su lema.

Es verdad que estos esfuerzos, por más que sean grandes ideas, tomarán tiempo en reflejarse como un cambio real. Pero a lo que apuntan es a una responsabilidad local, y todo comienza desde uno mismo, su auto, su barrio. El debate que este tipo de proyectos ha fomentado es parte ya de un movimiento. Se pone sobre la mesa el diálogo y por lo tanto las semillas de un cambio de paradigmas urbanos comienza a germinar.

Las grandes ciudades fueron planeadas cuando no era fácil prever la cantidad de personas que acabarían por concentrarse en ellas. Hoy, desplazarse al trabajo puede implicar perder mucho tiempo en el tráfico o en transportes públicos ineficientes –por mencionar solo uno de los padecimientos actuales. Sin embargo, si bien este tipo de rituales ya son parte de nuestra vida, los citadinos estamos ahí por que amamos y sufrimos, a partes iguales, nuestra urbe.

Pero la cultura cambia más rápido que la infraestructura, y definitivamente nos vendría bien un cambio de costumbres. Porque la cuidad es eso: un cúmulo de costumbres ejercidas dentro de un espacio determinado. Con esto en mente, la organización llamada Adaptive Metropolis pretende reformular las raíces del urbanismo para empatar las necesidades de los habitantes y el espacio que habitan. Y para esto es indispensable despertar al ciudadano de su acostumbrado letargo, invitándolo a participar en la reconstrucción de la realidad urbana. Blaine Merker, uno de los co-fundadores de la organización, lo llama “urbanismo generado por el usuario” o “haciendo ciudades colaborativamente”.

Esto significa que ideas formadas por arquitectos, ingenieros y diseñadores de paisaje, sean adaptadas y promovidas por personas locales, que están familiarizadas con los problemas que enfrentan sus áreas. Merker describe algunos modelos:

Open Source

Uno de los principales ejemplos de open source es el evento de San Francisco llamado Park(ing) Day. En 2005, el grupo Rabar insertó dos horas de monedas a un parquímetro de SF y, en lugar de estacionar un coche, puso pasto y una banca en el espacio. Ocho años después este movimiento de open source se ha vuelto global y ha inspirado a cientos de personas a relajarse, sentarse y experimentar su barrio desde una nueva perspectiva.

“Peer Network Design”

Estos planes se enfocan más en el congestionamiento vial y la economía individual. Al igual que en Egipto, la organización implementó automóviles para ser compartidos entre personas que van hacia el mismo destino. ZipCar y City Car Share están reduciendo significativamente el tráfico en algunas ciudades con sobrepoblación de autos. “Acceso en lugar de propiedad”, es su lema.

Es verdad que estos esfuerzos, por más que sean grandes ideas, tomarán tiempo en reflejarse como un cambio real. Pero a lo que apuntan es a una responsabilidad local, y todo comienza desde uno mismo, su auto, su barrio. El debate que este tipo de proyectos ha fomentado es parte ya de un movimiento. Se pone sobre la mesa el diálogo y por lo tanto las semillas de un cambio de paradigmas urbanos comienza a germinar.

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