A principios de los años setentas, en el número 430 de King’s Road, existió una tienda que habría de ser legendaria para el movimiento punk y new wave de Inglaterra. La tienda tuvo varios nombres antes de cobrar una inadvertida fama con un letrero que leía simplemente “SEX”: era la primera boutique en la que Vivienne Westwood vendía sus diseños de ropa.

Como es bien sabido, esta extravagante dama inglesa es una de las creadoras de la estética y de la moda punk. Algo hubo en sus diseños que atrajo irresistiblemente la atención de varios miembros de la subcultura anárquica, entre ellos, por supuesto, The Sex Pistols, quienes se encargaron de contagiar la infatuación al resto de los suyos.

Proveniente de una familia humilde, hija de un zapatero, Westwood se mudó de Derbyshire a Londres cuando tenía 17 años. Ya en Londres estudió artes y se especializó en diseño de modas y platería, pero al principio no logró vivir de ello y se volcó más bien a la pedagogía, inclusive fue maestra de escuela. Al margen de esto, no obstante, hacía y vendía joyería en Portobello Market, en Notting Hill.

Fue en los comienzos de la década de los sesentas cuando Westwood conoció a Malcolm McLaren, músico, artista visual, diseñador de ropa y, eventualmente, manager de The Sex Pistols. Al poco tiempo de conocerse, la pareja se mudó al barrio de Clapham, en Londres –núcleo anarco-punk donde hubo uno– y él abrió la tienda Let it rock, que varios años después se convertiría en la legendaria SEX —hoy llamada Worlds End—.

Allí, a lado de McLaren, la diseñadora por primera vez pudo desarrollar plenamente su creatividad artística y afiliarse naturalmente con el clima contra-cultural del Londres de la época. Vivienne comenzó a vestir a los miembros de The Sex Pistols y a crearles, en más de una manera, una identidad propia. Supo crear una afortunada mezcla entre moda, música y política, y sin anticiparlo estableció los principios estéticos que habrían de regir a toda una generación de jóvenes alrededor del mundo.

Collares de perro, navajas de rasurar, playeras estampadas, imperdibles, estoperoles, cuero negro; Vivienne Westwood fue, y es aún, una apasionada de los principios rebeldes y contraculturales del punk.

Paradójicamente, hoy es Dame Commander of the Most Excellent Order of the British Empire y tiene la distinción Royal designer for industry. Ha ganado el premio British Designer of the Year en tres ocasiones y sigue trabajando por diversas causas políticas, como campañas por el desarme nuclear y en contra del cambio climático. Westwood está por publicar su biografía a finales de este año.

A principios de los años setentas, en el número 430 de King’s Road, existió una tienda que habría de ser legendaria para el movimiento punk y new wave de Inglaterra. La tienda tuvo varios nombres antes de cobrar una inadvertida fama con un letrero que leía simplemente “SEX”: era la primera boutique en la que Vivienne Westwood vendía sus diseños de ropa.

Como es bien sabido, esta extravagante dama inglesa es una de las creadoras de la estética y de la moda punk. Algo hubo en sus diseños que atrajo irresistiblemente la atención de varios miembros de la subcultura anárquica, entre ellos, por supuesto, The Sex Pistols, quienes se encargaron de contagiar la infatuación al resto de los suyos.

Proveniente de una familia humilde, hija de un zapatero, Westwood se mudó de Derbyshire a Londres cuando tenía 17 años. Ya en Londres estudió artes y se especializó en diseño de modas y platería, pero al principio no logró vivir de ello y se volcó más bien a la pedagogía, inclusive fue maestra de escuela. Al margen de esto, no obstante, hacía y vendía joyería en Portobello Market, en Notting Hill.

Fue en los comienzos de la década de los sesentas cuando Westwood conoció a Malcolm McLaren, músico, artista visual, diseñador de ropa y, eventualmente, manager de The Sex Pistols. Al poco tiempo de conocerse, la pareja se mudó al barrio de Clapham, en Londres –núcleo anarco-punk donde hubo uno– y él abrió la tienda Let it rock, que varios años después se convertiría en la legendaria SEX —hoy llamada Worlds End—.

Allí, a lado de McLaren, la diseñadora por primera vez pudo desarrollar plenamente su creatividad artística y afiliarse naturalmente con el clima contra-cultural del Londres de la época. Vivienne comenzó a vestir a los miembros de The Sex Pistols y a crearles, en más de una manera, una identidad propia. Supo crear una afortunada mezcla entre moda, música y política, y sin anticiparlo estableció los principios estéticos que habrían de regir a toda una generación de jóvenes alrededor del mundo.

Collares de perro, navajas de rasurar, playeras estampadas, imperdibles, estoperoles, cuero negro; Vivienne Westwood fue, y es aún, una apasionada de los principios rebeldes y contraculturales del punk.

Paradójicamente, hoy es Dame Commander of the Most Excellent Order of the British Empire y tiene la distinción Royal designer for industry. Ha ganado el premio British Designer of the Year en tres ocasiones y sigue trabajando por diversas causas políticas, como campañas por el desarme nuclear y en contra del cambio climático. Westwood está por publicar su biografía a finales de este año.

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