Cuando pensamos en una colección de relatos de Oriente, quizá nuestra primera idea sea Las mil y una noches, ese territorio que, a decir de Borges, condensa muchas de nuestras impresiones imaginarias sobre la realidad oriental: el exotismo, la magia, lo lejano, lo inexplicable…

Sin embargo, lo cierto es que Oriente es mucho más vasto. Y por si el inmenso continente de Las mil y una noches no bastara, recientemente tenemos noticias de un nutrido compendio de conocimiento emprendido por Shihab al-Din al-Nuwayri, un hombre egipcio que entre el año 1279 y el 1333 acometió la ambiciosa tarea de reunir todo lo que se sabía en su época. Todo. Desde los distintos nombres que recibe el polvo en función de sus cualidades, hasta las formas de describir las mejillas de un muchacho.

La historia, la poesía, la descripción científica, la anécdota y la ciencia se combinan en esta enciclopedia anterior a todas las enciclopedias que consta de casi 10 mil páginas repartidas en 33 volúmenes.

“[Mi propósito] es asegurar lo esencial y desvanecer lo incidental, y adornar eso con el collar de mis propias palabras y las perlas de mis predecesores”, escribió al-Nuwayri en el prefacio a su obra.

El trabajo de este escriba del imperio de los mamelucos será publicado en octubre próximo por Penguin Classics, con el título La última ambición en las artes de la erudición, de ahí que ahora estemos hablando de dicha obra.

Pero más allá de esta afortunada noticia editorial, sin duda nuestro horizonte gana algunos grados de latitud cuando nos enteramos de que ese Oriente fantástico que vive en los libros es mucho más rico de lo que habíamos imaginado, y que aguarda ahí, esperando a quien vaya en su busca.

Imagen: detalle de la portada The Ultimate Ambition in the Arts of Erudition publicado por Penguin.

 

Cuando pensamos en una colección de relatos de Oriente, quizá nuestra primera idea sea Las mil y una noches, ese territorio que, a decir de Borges, condensa muchas de nuestras impresiones imaginarias sobre la realidad oriental: el exotismo, la magia, lo lejano, lo inexplicable…

Sin embargo, lo cierto es que Oriente es mucho más vasto. Y por si el inmenso continente de Las mil y una noches no bastara, recientemente tenemos noticias de un nutrido compendio de conocimiento emprendido por Shihab al-Din al-Nuwayri, un hombre egipcio que entre el año 1279 y el 1333 acometió la ambiciosa tarea de reunir todo lo que se sabía en su época. Todo. Desde los distintos nombres que recibe el polvo en función de sus cualidades, hasta las formas de describir las mejillas de un muchacho.

La historia, la poesía, la descripción científica, la anécdota y la ciencia se combinan en esta enciclopedia anterior a todas las enciclopedias que consta de casi 10 mil páginas repartidas en 33 volúmenes.

“[Mi propósito] es asegurar lo esencial y desvanecer lo incidental, y adornar eso con el collar de mis propias palabras y las perlas de mis predecesores”, escribió al-Nuwayri en el prefacio a su obra.

El trabajo de este escriba del imperio de los mamelucos será publicado en octubre próximo por Penguin Classics, con el título La última ambición en las artes de la erudición, de ahí que ahora estemos hablando de dicha obra.

Pero más allá de esta afortunada noticia editorial, sin duda nuestro horizonte gana algunos grados de latitud cuando nos enteramos de que ese Oriente fantástico que vive en los libros es mucho más rico de lo que habíamos imaginado, y que aguarda ahí, esperando a quien vaya en su busca.

Imagen: detalle de la portada The Ultimate Ambition in the Arts of Erudition publicado por Penguin.

 

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