But thy throat is shut and dried, and thy heart against thy side 
Hammers: Fear, O Little Hunter–this is Fear!

Rudyard Kipling

La infancia como un estado de gracia, de inocencia anterior a la corrupción del alma, es una idea que proviene principalmente del romanticismo. Antes de éste, los niños con frecuencia morían antes de llegar a adultos y tenían que crecer y valerse por sí mismos tan rápido, que muchas veces era mejor no considerarlos demasiado y no encariñarse con ellos. Quizás fue entonces, y desde una visión cristiana, que se consideró que los niños no debían ser expuestos a la violencia ni al miedo.

Muchos de los cuentos de hadas que conocemos son anteriores a este periodo y no sufrieron antes ningún tipo de censura. Es ya bien sabido que en la versión original de “La Cenicienta” las hermanastras se deben cortar los dedos de los pies para ajustarse a la zapatilla, y que en algunas versiones de “Caperucita roja” la niña se come a su abuela. Y es que estos cuentos provocaban miedo en los niños de manera didáctica, para que aprendieran, por ejemplo, de los peligros reales que habitaban en los bosques. Existe inclusive un cuento de hadas en el cual el protagonista va por el mundo buscando quien le enseñe a temer.

Hoy parece prevalecer esta misma concepción romántica de la infancia, aunque convive con una nueva imagen de la niñez siniestra (la de los cuentos y las películas de terror como El resplandor, La profecía, etcétera). Sabemos ahora que los niños conocen la violencia y la crueldad mucho antes de lo que nos gustaría, y que son capaces muy pronto de todo tipo de maldades. Varios autores de cuentos infantiles han apelado a este aspecto de la infancia y han escrito cuentos siniestros, tristes y melancólicos. Aquí proponemos cinco de los mejores.

  1. “Las zapatillas rojas”

Hans Christian Andersen era cristiano, y escribió esta fábula en la que una niña encuentra unas zapatillas rojas que la hacen perderse en una vida de vanidades, olvidando el deber hacia su familia y hacia dios. Como castigo, las zapatillas adquieren vida propia y la obligan a bailar frenéticamente, sin descanso, hasta que de la desesperación y el arrepentimiento la niña se corta los pies.

  1. “El enebro”

En esta historia que escriben los hermanos Grimm, una madrastra le corta la cabeza a su hijastro y hace creer a su hija que ella fue quien lo mató. Luego cocina al niño y se lo da de comer a su padre. Eventualmente los huesos que sembraron bajo un enebro se convierten en un pájaro que descubre el crimen y mata de locura a la madrastra.

  1. The Gashlycrumb Tinies

Edward Gorey es uno de los ilustradores y escritores más particulares del siglo XX. Muchos de sus cuentos fueron pensados para niños, pero sus editores lo obligaron a publicarlos para adultos. A la fecha, los críticos no se ponen de acuerdo en la clasificación de muchos de ellos. Uno de sus libros más famosos se llama The Gashlycrumb Tinies y está basado en los alfabetos que se hacían para que los niños aprendieran las letras. Sólo que Gorey asigna a cada letra un niño muerto, y explicaba para cada uno el motivo de su muerte. Los niños mueren chupados por sanguijuelas, ahogados, quemados, e incluso de aburrimiento.

  1. “Outside Over There”

Amigo de Gorey, Maurice Sendak heredó su perspectiva de la infancia. “Yo no le miento a los niños”, dice. Su libro más famoso, Donde viven los monstruos, trata de un niño que se encuentra de pronto en una isla de monstruos terroríficos aunque bondadosos. Estos monstruos están basados en las tías polacas, exiliadas de la primera Guerra Mundial, que visitaban al pequeño Maurice cuando era niño en Brooklyn. Pero quizás su cuento más terrorífico sea “Outside Over There”, en el que una niña se da cuenta de que los goblins han raptado a su hermano y le han dejado en vez un muñeco de hielo.

  1. “El pato y la muerte”

Quizás uno de los peores miedos de los adultos es hablar con los niños de la muerte. En este hermoso cuento de Wolf Erlbruch, la muerte se hace amiga de un pato y discute con él las posibilidades y los misterios de la vida de ultratumba. Cuando muere el pato, la muerte misma se entristece. Aquí hay una versión del cuento en dibujos animados.

Por cierto, además de estos 5 relatos de terror, te recomendamos esta selección de libros que todo niño debería leer para apapachar su imaginación.

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 Twitter del autor: @Jaztronomia

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But thy throat is shut and dried, and thy heart against thy side 
Hammers: Fear, O Little Hunter–this is Fear!

Rudyard Kipling

La infancia como un estado de gracia, de inocencia anterior a la corrupción del alma, es una idea que proviene principalmente del romanticismo. Antes de éste, los niños con frecuencia morían antes de llegar a adultos y tenían que crecer y valerse por sí mismos tan rápido, que muchas veces era mejor no considerarlos demasiado y no encariñarse con ellos. Quizás fue entonces, y desde una visión cristiana, que se consideró que los niños no debían ser expuestos a la violencia ni al miedo.

Muchos de los cuentos de hadas que conocemos son anteriores a este periodo y no sufrieron antes ningún tipo de censura. Es ya bien sabido que en la versión original de “La Cenicienta” las hermanastras se deben cortar los dedos de los pies para ajustarse a la zapatilla, y que en algunas versiones de “Caperucita roja” la niña se come a su abuela. Y es que estos cuentos provocaban miedo en los niños de manera didáctica, para que aprendieran, por ejemplo, de los peligros reales que habitaban en los bosques. Existe inclusive un cuento de hadas en el cual el protagonista va por el mundo buscando quien le enseñe a temer.

Hoy parece prevalecer esta misma concepción romántica de la infancia, aunque convive con una nueva imagen de la niñez siniestra (la de los cuentos y las películas de terror como El resplandor, La profecía, etcétera). Sabemos ahora que los niños conocen la violencia y la crueldad mucho antes de lo que nos gustaría, y que son capaces muy pronto de todo tipo de maldades. Varios autores de cuentos infantiles han apelado a este aspecto de la infancia y han escrito cuentos siniestros, tristes y melancólicos. Aquí proponemos cinco de los mejores.

  1. “Las zapatillas rojas”

Hans Christian Andersen era cristiano, y escribió esta fábula en la que una niña encuentra unas zapatillas rojas que la hacen perderse en una vida de vanidades, olvidando el deber hacia su familia y hacia dios. Como castigo, las zapatillas adquieren vida propia y la obligan a bailar frenéticamente, sin descanso, hasta que de la desesperación y el arrepentimiento la niña se corta los pies.

  1. “El enebro”

En esta historia que escriben los hermanos Grimm, una madrastra le corta la cabeza a su hijastro y hace creer a su hija que ella fue quien lo mató. Luego cocina al niño y se lo da de comer a su padre. Eventualmente los huesos que sembraron bajo un enebro se convierten en un pájaro que descubre el crimen y mata de locura a la madrastra.

  1. The Gashlycrumb Tinies

Edward Gorey es uno de los ilustradores y escritores más particulares del siglo XX. Muchos de sus cuentos fueron pensados para niños, pero sus editores lo obligaron a publicarlos para adultos. A la fecha, los críticos no se ponen de acuerdo en la clasificación de muchos de ellos. Uno de sus libros más famosos se llama The Gashlycrumb Tinies y está basado en los alfabetos que se hacían para que los niños aprendieran las letras. Sólo que Gorey asigna a cada letra un niño muerto, y explicaba para cada uno el motivo de su muerte. Los niños mueren chupados por sanguijuelas, ahogados, quemados, e incluso de aburrimiento.

  1. “Outside Over There”

Amigo de Gorey, Maurice Sendak heredó su perspectiva de la infancia. “Yo no le miento a los niños”, dice. Su libro más famoso, Donde viven los monstruos, trata de un niño que se encuentra de pronto en una isla de monstruos terroríficos aunque bondadosos. Estos monstruos están basados en las tías polacas, exiliadas de la primera Guerra Mundial, que visitaban al pequeño Maurice cuando era niño en Brooklyn. Pero quizás su cuento más terrorífico sea “Outside Over There”, en el que una niña se da cuenta de que los goblins han raptado a su hermano y le han dejado en vez un muñeco de hielo.

  1. “El pato y la muerte”

Quizás uno de los peores miedos de los adultos es hablar con los niños de la muerte. En este hermoso cuento de Wolf Erlbruch, la muerte se hace amiga de un pato y discute con él las posibilidades y los misterios de la vida de ultratumba. Cuando muere el pato, la muerte misma se entristece. Aquí hay una versión del cuento en dibujos animados.

Por cierto, además de estos 5 relatos de terror, te recomendamos esta selección de libros que todo niño debería leer para apapachar su imaginación.

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