Típicamente asociamos a Nietzsche con este filósofo que inauguró la sospecha en el hombre y sus ideales, cuya obra es incómoda para muchos y que tenía enormes bigotes. Después de todo el hizo evidente el nihilismo, lo nombró. Y aunque su obra es una nuez dura de roer, por fortuna tenemos la claridad de su decálogo de reglas para escribir, casi amigable, así como este recién rescatado aspecto, el de compositor musical, que nos permite una aproximación más intuitiva a su irresistible mente.

Aquellos que estén familiarizados con este filósofo sabrán que lo que más amaba era la música (o habrán leído su famosa frase: “Sin música, la vida sería un error”). Cuando era joven, de hecho, admiraba fervientemente a Richard Wagner hasta que se tornó en su contra como parte de su cruzada contra el cristianismo. Pero incluso a mitad de este escándalo, Nietzsche afirmó que “nunca ha habido un filósofo que en esencia fuera un músico” al grado que él lo fue, y esperó –aunque con su característico escepticismo– que algunas de sus composiciones se dieran a conocer como complemento de su proyecto filosófico.

Nietzsche compuso música toda su vida (aquí se pueden consultar sus partituras y una cronología completa de sus composiciones), pero ahora podemos escuchar algunas de sus piezas a manera de playlist gracias a estos músicos canadienses que la interpretaron y la subieron a Spotify: Lauretta Altman, Wolfgang Bottenberg y los cantantes de Montreal Orpheus interpretan estas piezas que rayan entre el brío y la melancolía, y que proveen una inusual oportunidad: acercarnos al gran filósofo desde una perspectiva que ninguno de sus textos lograría.

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Típicamente asociamos a Nietzsche con este filósofo que inauguró la sospecha en el hombre y sus ideales, cuya obra es incómoda para muchos y que tenía enormes bigotes. Después de todo el hizo evidente el nihilismo, lo nombró. Y aunque su obra es una nuez dura de roer, por fortuna tenemos la claridad de su decálogo de reglas para escribir, casi amigable, así como este recién rescatado aspecto, el de compositor musical, que nos permite una aproximación más intuitiva a su irresistible mente.

Aquellos que estén familiarizados con este filósofo sabrán que lo que más amaba era la música (o habrán leído su famosa frase: “Sin música, la vida sería un error”). Cuando era joven, de hecho, admiraba fervientemente a Richard Wagner hasta que se tornó en su contra como parte de su cruzada contra el cristianismo. Pero incluso a mitad de este escándalo, Nietzsche afirmó que “nunca ha habido un filósofo que en esencia fuera un músico” al grado que él lo fue, y esperó –aunque con su característico escepticismo– que algunas de sus composiciones se dieran a conocer como complemento de su proyecto filosófico.

Nietzsche compuso música toda su vida (aquí se pueden consultar sus partituras y una cronología completa de sus composiciones), pero ahora podemos escuchar algunas de sus piezas a manera de playlist gracias a estos músicos canadienses que la interpretaron y la subieron a Spotify: Lauretta Altman, Wolfgang Bottenberg y los cantantes de Montreal Orpheus interpretan estas piezas que rayan entre el brío y la melancolía, y que proveen una inusual oportunidad: acercarnos al gran filósofo desde una perspectiva que ninguno de sus textos lograría.

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